3 a 5 % de la población infantil en Puerto Rico padece depresión mayor

La educación, la salud mental y la integridad física, son factores que se deben prever en el regreso a clases, teniendo en cuenta el estado actual de los espacios e instituciones educativas de la Isla resultado del descuido durante la pandemia.

Por: Pedro Felipe Cuellar


En el nuevo arranque de la normalidad escolar, se tiene el precedente del aumento de depresión en los niños puertorriqueños, ante la situación, el Dr. Mario González, psiquiatra de niños y adolescentes, en entrevista exclusiva con la Revista de Medicina y Salud Pública, destaca la importancia de reconocer y validar los sentimientos de los pequeños y además entender el contexto individual de cada infante. 

Se debe tener en cuenta que durante el tiempo de pandemia, las instalaciones o recintos educativos estuvieron expuestos al paso del tiempo, y el descuido de la manutención de estos establecimientos. 



Estas condiciones son un factor que puede afectar el proceso de aprendizaje y bienestar de niños, niñas y adolescentes de la Isla, ya que estos entornos, por un lado, no son propicios e impactan la calidad de vida de quienes deben tanto estudiar como laborar en estos lugares y bajo estas condiciones, porque este contexto también afecta a los docentes. 

“Comienzan las clases después de todo este periodo de pandemia, dónde todo ha cambiado tanto, y hubo tanto aislamiento por tanto tiempo. Todos estamos predispuestos a que nuestras emociones se hayan afectado durante estos últimos dos o tres años, y que los estudiantes se expongan a eso, no ayuda en su proceso de bienestar”, confirma el Dr. Mario González, psiquiatra de niños y adolescentes. 

Ahora bien, es común encontrar que se minimiza el impacto que tienen los espacios sobre el inconsciente colectivo, por lo cual no hay que normalizar el estado en el que se encuentran las instituciones, porque en cualquier momento se puede convertir en un problema de salud pública. Factores como acumulación de basuras, humedad y hongos en las paredes, acumulación de desperdicios y mucho más son los espacios propicios para que los virus y las bacterias puedan desarrollarse. 

“Mucho aislamiento, causó problemas en términos de salud mental, hubo muchos jóvenes que tenían ansiedad social que el hecho de no asistir a la escuela los ayudó a estar más tranquilos, todo hay que ponerlo en una balanza”, confirma el especialista, quien además hace una reflexión sobre cómo mirando hacia el pasado podríamos entender que había una forma mejor de actuar frente a las situaciones.  

“La depresión mayor, en niños y adolescentes, ocurre en un 3 a 5 por ciento de esta población, afortunadamente no es algo tan común, porque debemos distinguir de las emociones normales, la tristeza, la ansiedad tiene un componente que es normal, la angustia, vs. lo que es un trastorno, como un trastorno de depresión mayor”, por lo cual es vital realizar un acercamiento y un análisis como padres y profesionales sobre esos comportamientos o sentimientos que los niños están experimentando. 

“Existen algunas señales de que podemos estar trabajando con una depresión, por ejemplo: en ocasiones no presentan el cuadro clásico de tristeza y llanto todo el tiempo, aunque si es una señal importante”, existen otras como: 

  • Cambios abruptos de conducta 

  • Mucha irritabilidad o coraje 

  • Frustración

  • Aislamiento total 

  • Dejan de hacer cosas que les gustaban 

  • Insomnio, o problemas del sueño 

  • Mala alimentación 

  • Subidas y bajas de peso

  • Comentarios sobre la muerte 

  • Desarrollo de pensamientos suicidas (síntomas grave)

“Afortunadamente, los niños y adolescentes, responden muy bien a cambios en el entorno y procesos de psicoterapia dependiendo de la intensidad de la sintomatología, hay algunos casos que requieren medicina, y usualmente quienes tienen depresión de moderada a severa, que es disfuncional todas las áreas de su diario vivir, la evidencia científica nos establece que lo mejor es la combinación de tratamiento de medicamento con psicoterapia”, confirma el Dr. González. 

Frente a este panorama, se debe realizar un análisis tanto del entorno como del contexto de estos jóvenes, “porque usualmente están pasando distintas situaciones en la familia, en la escucha, en el lugar donde vive, todas esas cosas debemos tenerlas en consideración; si es un problema familiar, por más medicina que yo dé si no se trabaja ese problema familiar o si no se resuelve las cosas en el entorno desafortunadamente la prognosis, no va a ser la mejor para este paciente”. 

El reto que tiene las generaciones actuales, va enmarcado en la fatalidad que se vive gracias a la inmediatez del internet, “la disponibilidad de la información y la diseminación de la misma”, a pesar de que beneficia al mundo entero y promueve el avance científico, social, tecnológico, abre una brecha entre la mente de los jóvenes y su constante exposición. 

“Hay mucha necesidad, la salud mental debe ser medicina primaria, todo mundo debe tener su psicólogo, consejero, psiquiatra, dependiendo de la necesidad de cada quién”, sostiene el especialista, quien además resalta el impacto cultural que tiene “no nos enseñan a expresas nuestras emociones, no nos enseñan necesariamente aceptar cuando estamos vulnerables, y al final del día se siguen acumulando emociones negativas”. 

Vea el programa completo:





Lo Último
Así es como se puede tratar la enfermedad arterial periférica
Marzo 06, 2023

Melasma: ¿cómo prevenirlo y tratarlo?
Marzo 06, 2023

Ejecutivo de Damas: Hospitales en intensivo por culpa de los planes médicos
Marzo 06, 2023

#EnVivo | Condiciones cardiovasculares asociadas a la tiroides
Marzo 06, 2023

#EspecialMSP | Testimonio de la actriz Nydia Caro, paciente de hipotiroidismo
Marzo 06, 2023