Hipnopedia, ¿sabes cómo puede ayudar a tus hijos?

La palabra hipnopedia significa ‘aprender durante el sueño’, una técnica de programación neurolingüística que nos ayuda a reprogramar la mente con diversos fines

Por: Valentina Diaz Ospina


La palabra hipnopedia significa ‘aprender durante el sueño’. Se trata de una técnica de programación neurolingüística que nos ayuda a reprogramar la mente con diversos fines. Y esto sucede porque, cuando dormimos, nuestro subconsciente se encuentra mucho más receptivo a los mensajes que recibe.

Si aplicamos la hipnopedia con los niños, podemos transmitirles esa información que durante el día nos resulta complicada de expresar por diferentes motivos. Es una herramienta muy útil para potenciar su desarrollo psíquico y emocional. Y, sobre todo, para transmitirles nuestro amor de modo que quede firmemente asentado en ellos.

¿Cómo funciona la hipnopedia?

El inconsciente dirige más del 90 % de nuestra vida. Nuestros pensamientos, emociones y acciones surgen de las creencias que en él están arraigadas. Si estas son negativas o disfuncionales, pueden causarnos problemas o sufrimiento durante el día a día. Por ello, si deseamos modificar una actitud, debemos acudir al origen.

El sueño es el momento idóneo para realizar esta tarea, pues, mientras dormimos, las barreras de la mente consciente bajan y somos mucho más permeables a la información. Todo lo que le digas a un niño durante su periodo de descanso penetrará en él de forma directa y efectiva. Y, por ello, la hipnopedia es una herramienta tan valiosa.

¿Cómo aplicar la hipnopedia?

En primer lugar, define los mensajes que quieres transmitirle a tu hijo. Asegúrate de que sean cortos y escritos en positivo (evita utilizar la palabra “no” y enfócate en lo que deseas lograr y no en lo que te preocupa). Por ejemplo, en lugar de decirle “ya no sientes ansiedad”, mejor utiliza la afirmación “te sientes tranquilo y feliz durante todo el día”.

Es importante también que no selecciones muchos mensajes al mismo tiempo. Procura que sean menos de cuatro cada vez. Una vez que tengas claro el mensaje, puedes escribirlo en un papel para no olvidarlo.

A continuación, espera a que tu hijo entre en la fase de sueño REM. Ten en cuenta que esta suele producirse a las dos horas de haberse dormido. En ese momento, colócate junto a él y, sin despertarle, comienza a hablarle o a leerle lo que escribiste. Hazlo de forma natural, pausada y con un tono de voz suave, casi como un susurro.

Mantente leyéndole los mensajes o hablándole durante cinco a diez minutos, y termina con una frase positiva y amorosa. “Te amo”; “eres muy valioso para mí”, o alguna similar que te nazca del corazón.

Debes repetir esta rutina durante, al menos, 21 días seguidos. La elección de este periodo de tiempo es debida a que la regeneración celular se produce cada 21 días. De modo que las nuevas células de tu pequeño vendrán ya cargadas con la información positiva que le has transmitido.

¿Cómo puede ayudar a tus hijos esta técnica?

La hipnopedia puede utilizarse con diversos fines. Aquí te proponemos algunos de ellos:

  • Transmitir a tus hijos cuánto los quieres. Cuando estamos envueltos en la rutina diaria, no siempre nos es posible expresarles nuestro amor a los pequeños. A veces, sentimos que nos pasamos el día corrigiéndoles o cumpliendo tareas y obligaciones, y no encontramos el momento. El sueño es una fase ideal para hacerlo, puesto que tus palabras llegarán directas a su inconsciente, haciéndolo sentir realmente amado. También puedes aprovechar para disculparte si cometiste un error durante el día.
  • Modificar conductas problemáticas. Cuando los niños se comportan de forma indebida, podemos llegar a desesperarnos. Parecen no escuchar nuestras indicaciones y estamos cansados de pelear con ellos. Podemos aprovechar la hipnopedia para cambiar esta situación. Si, por ejemplo, tu hijo se muestra agresivo, transmítele mensajes como “eres amable y cariñoso con los demás; te sientes muy a gusto con tus amigos”.
  • Potenciar su desarrollo. Puedes ayudar a tu hijo a mejorar su autoestima, a vencer su timidez o a optimizar su rendimiento escolar adecuando los mensajes. Por ejemplo: “siempre te sientes muy seguro y confiado”; “te encanta hacer amigos y se te da genial” o “te resulta fácil estudiar, lo entiendes y recuerdas muy fácilmente”.

Son muchos los propósitos con los que puede emplearse esta técnica. Por ello, su efectividad, sumada a su sencillez, la convierten en una herramienta poderosa para mejorar el bienestar de tu hijo y su relación.

Fuente: EresMamá



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