Un estudio piloto en varones con VIH reveló que ciertos polimorfismos en el gen TPH2 aumentan significativamente el riesgo de depresión grave, especialmente tras el inicio del tratamiento antirretroviral, con mayor incidencia en quienes recibieron efavirenz.
Por: Laura Guio
Investigadores han identificado que los polimorfismos de nucleótido único (SNP) rs4570625 TT y rs1386493 GG en el gen de la triptófano hidroxilasa tipo 2 (TPH2) están asociados con un incremento significativo del riesgo de desarrollar depresión grave en varones mexicanos con VIH.
Sumado a eso, el estudio señala que el inicio del tratamiento antirretroviral parece agravar esta condición, en particular cuando se administró efavirenz, ya que estos fármacos pueden tener efectos secundarios que afectan la salud mental, como depresión, ansiedad e insomnio.
Sumado eso, el estigma social y la discriminación pueden ser factores estresantes para las personas con VIH.
Metodología del estudio
El estudio piloto y prospectivo incluyó a 81 varones mexicanos con VIH sin tratamiento previo (edad promedio de 28 años) y 59 personas sanas como grupo control. Durante 2017 y 2018, los participantes fueron evaluados en un hospital especializado de Ciudad de México.
En la fase inicial, todos los sujetos completaron el Inventario de Depresión de Beck (IDB) y se les tomaron muestras de sangre para la detección de SNP mediante pruebas de reacción en cadena de la polimerasa (PCR). Luego, los pacientes con VIH fueron asignados aleatoriamente a dos esquemas antirretrovirales:
Tenofovir disoproxil fumarato, emtricitabina y efavirenz (n: 39)
Tenofovir disoproxil fumarato, emtricitabina y atazanavir/ritonavir (n: 42)
Tras cuatro semanas de tratamiento, se les realizó una nueva evaluación con el IDB.
Hallazgos principales
Los SNP rs4570625 TT y rs1386493 GG estuvieron asociados con un riesgo basal de depresión grave dos y cinco veces mayor, respectivamente. Sin embargo, no se encontraron diferencias significativas en función del tratamiento asignado.
El IDB inicial reveló que el 64,1 % de los pacientes que posteriormente recibieron efavirenz y el 73,8 % de los tratados con atazanavir/ritonavir ya presentaban depresión grave. Tras cuatro semanas de tratamiento, la incidencia de depresión grave aumentó en ambos grupos, pero fue más pronunciada en quienes recibieron efavirenz:
Efavirenz: 90,4 % (p < 0,0001)
Atazanavir/ritonavir: 87,5 % (p = 0,0203)
Implicaciones clínicas
Los autores del estudio destacan la importancia de un seguimiento psiquiátrico riguroso en pacientes con VIH y la necesidad de administrar tratamiento antidepresivo cuando sea requerido.
"Consideramos que las implicaciones de estos hallazgos son importantes en el tratamiento del VIH. Aquí resulta crucial enfatizar la necesidad de realizar un seguimiento psiquiátrico a cada paciente y administrar un tratamiento antidepresivo inmediato cuando sea necesario", concluyeron los investigadores.