Hepatitis C: una enfermedad vírica que no avisa

Dos especialistas abundan sobre la importancia de detectarla a tiempo.

Por: Isbelia Farías


El presidente de la Asociación Puertorriqueña de Gastroenterología, doctor Federico Rodríguez, destaca que los gastroenterólogos son especialistas en infecciones del hígado, por lo que atienden muchos pacientes con la condición de hepatitis C, la cual afecta a unos trescientos millones de personas a nivel mundial, teniendo en Puerto Rico una prevalencia de 2,3 % de la población, lo cual arroja que hay un número importante de pacientes en Puerto Rico infectados con hepatitis C, a diferencia de Estados Unidos, en donde la prevalencia es un poco más baja, según aclara.

La hepatitis C es la enfermedad que todavía constituye la causa principal de trasplante de hígado, por lo cual es muy importante que se erradique dicha enfermedad, tal como indica el doctor Rodríguez.

El especialista en infectología y director de la Unidad de Investigación Clínica del SIDA (ACTU), del recinto de ciencias médicas de la Universidad de Puerto Rico, el doctor Jorge Santana Bagur, señala que la hepatitis C, efectivamente, representa la mayor incidencia de trasplante de hígado a nivel mundial. 

Además, afirma que: “al día de hoy se sabe que la transmisión de esta enfermedad se da a través de la sangre y sus productos. Inicialmente, se hablaba del paciente que usaba drogas endovenosas, como fuente principal de transmisión, pero en los últimos años se ha notado un incremento en la incidencia de esta condición, especialmente en hombres que tienen sexo sin protección”.

Es destacable que la generación de los baby boomers (personas que hoy día tienen 45-65 años) se considera como un grupo de alto riesgo, ya que para ese entonces no había un diagnóstico disponible para la hepatitis C, el cual estuvo disponible en 1992, cuando surgió la prueba serológica para diagnosticar. 

Antes de 1992, uno de los riesgos para esa población fue la transfusión de sangre, pues, no había forma de detectar si una persona tenía ese virus o no. No es hasta que sale el problema del SIDA y otras enfermedades virales que se tuvo conciencia sobre la necesidad de tener herramientas que fuesen estériles para evitar dicho contagio, así que no había conciencia en las personas que se hacían tatuajes o piercings, quienes también fueron víctimas de este virus, afirma el doctor Rodríguez.

En Latinoamérica se menciona mucho la práctica de los procedimientos quirúrgicos, dado que antes no había una conciencia certera sobre el uso de métodos o instrumentos que garantizaran la inmunidad de las personas. Los mismos médicos y enfermeras ahora se cuidan más (de pinchazos, por ejemplo), acota el experto Rodríguez. Hoy día se recomienda que una persona que tenga 18 años o más, se haga una prueba serológica.

Sin embargo, el doctor Santa aclara que hoy día los baby boomers no están transmitiendo hepatitis y que después de los 18 años, se recomienda hacerse una prueba al año, o cada seis meses, especialmente si se tienen comportamientos de alto riesgo, puesto que, aunque es una enfermedad lenta, se desea diagnosticar rápido para qué la cura también sea mucho más rápida y sin complicaciones.

Actualmente, se han desarrollado medicamentos de acción directa, puntualiza el doctor Rodríguez. La evolución de la terapia de la hepatitis C es larguísima, inicialmente se trataba con medicamentos que eran inyectables y provocaban muchos efectos secundarios con poca probabilidad de cura, pero con la llegada de los medicamentos de acción directa todo el panorama cambió, pues estos medicamentos actúan directamente inhibiendo la replicación del virus y la efectividad es alta, anteriormente era de un 30 o 40%, pero hoy día se puede dar una efectividad hasta de más de un 90%, lo cual se traduce en cura para el paciente, es decir que la hepatitis C se puede curar; este medicamento es con pastillas, tienen mínimos efectos secundarios y no interaccionan con las características del paciente, resalta Rodríguez.

El doctor Santana agrega que los medicamentos de acción directa constituyen uno de los avances más significativos de la modernidad, ya que la cura que proporcionan no baja del 95 %.

Respecto a la forma en la cual se manifiesta la enfermedad, uno de los mayores problemas de esta condición es que es asintomática, “el 80% de los pacientes no desarrollan síntomas, por ello es importante conocer los factores de riesgo asociados a la enfermedad y hacerse la prueba”, enfatiza el doctor Rodríguez.

Esta enfermedad no progresa rápido, pero poco a poco, con la inflamación, el hígado va generando cicatrices que, en estado avanzado, da lugar a la cirrosis, momento en el cual los pacientes comienzan a desarrollar la enfermedad, su piel se coloca amarilla o vomita sangre. Hay personas que se sorprenden de haberse infectado con el virus de la hepatitis C, por eso no se puede pensar que solo puede afectar a usuarios que han consumido drogas o que han recibido una transfusión de sangre, sino que puede afectar a otras personas. Por ello, no hay que pensar en la presencia de un solo síntoma como indicador de la enfermedad, aclara Rodríguez.

Para el doctor Santana es importante tener claro que hay tres tipos de hepatitis, la A, B y C. En la hepatitis A puede predominar el dolor abdominal y la diarrea. En la hepatitis B puede presentarse la sensación de la barriga distendida, el cansancio, el color amarillo, excretas blancas y orina oscura, pero en la hepatitis C, el 70% de los pacientes no presentan ningún síntoma “y cuando aparecen los síntomas ya es muy tarde”, tal como destaca Santana, por lo que es importante diagnosticar lo más temprano posible.

En cuanto a la transmisión sexual, entre hombre y mujer es poco eficiente o probable, pero entre hombre/hombre, con sexo desprotegido, sí se puede presentar la condición, aclara Santana.

Anteriormente, los tratamientos eran costosos, pero hoy día son accesibles y los planes médicos privados lo pagan, a fin de evitar que la persona desarrolle cirrosis. Se está trabajando para que la hepatitis C sea una enfermedad bien rara, o erradicarla. Los dos expertos consultados se muestran esperanzados en cuanto al cumplimiento de este objetivo, transmitiendo el mensaje de que la hepatitis C se puede curar, por lo que la población se debe hacer la prueba.




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