Viva la campaña en contra del Síndrome del Bebé Sacudido

De derecha a izquierda: Dr. Gerardo Tosca, presidente de la Sociedad Puertorriqueña de Pediatría; Kim Pérez, gerente de ABBOTT de Puerto Rico y el Caribe; Dra. Ana Barletta, pediatra y Dana Miró, directora del programa WIC. Copyright MSP.

Continúa la campaña en contra del Síndrome del Bebé Sacudido (SBs) en la isla con la fusión entre pediatras, agencias del gobierno y la compañía de nutrición ABBOTT.

Y es que en la semana de la Prevención del SBS en la isla, ABBOTT realizó un foro educativo en el salón Leopoldo Figueroa del Capitolio donde además de continuar educando sobre la prevención del síndrome, se vistieron de color violeta como acto de concienciación sobre estw tipo de maltrato infantil.

En abril del 2015, la Ley 66 del 12 de mayo del 2015, declara la tercera semana del mes de abril  como la «Semana de Prevención del Síndrome del Bebé Sacudido» en Puerto Rico, que busca prevenir las nefastas concecuencias que provoca el que los padres sacudan a un bebé durante los primeros meses de vida.

Parte de la campaña desde el 2015 es la creación de un video, disponible en más de 30 hospitales de la isla, que narra el testimonio real sobre las consecuencias del SBS sobre un bebé de cuatro meses y la participación de la Dra. Brenda Mirabal, pediatra y catédratica del Recinto de Ciencias Médicas (RCM), quien se ha convertido en una de las voces principales de la campaña en la isla.

Precisamente son los pediatras del país una de las primeras figuras de primer acceso a la población infantil y de paso, los peritos claves para identificar cualquier señal de maltrato a causa de una sacudida en un neonato.

Así lo afirmó por su parte el doctor Gerardo Tosca, recién nombrado presidente de la Sociedad Puertorriqueña de Pediatría, quien indicó a la Revista Puertorriqueña de Medicina y Salud Pública (MSP), que los pediatras constituyen un rol importante pues el SBS es considerado un «maltrato silente».

«El problema es que hay que educar a la gente e que este maltrato puede ocasionar la muerte. El 17% de los niños mueren, del 25 al 60% presentan secuelas ya sean convulsiones, problemas de desarrollo y otros problemas a nivel neurológicos o motores. El pico de este problema se ve en menores de 12 meses de edad», detalló.

«El niño puede llorar porque tenga hambre, cólicos, fiebre, tenga el pañal sucio y por otras razones. Tenemos que continuar haciendo campaña», añadió.

La Dra. Ana Barletta, pediatra, aseguró por su parte que la campaña del SBS ha rendido frutos, pero sigue siendo «un problema que me preocupa y nosotros los pediatras debemos ser quienes primeros demos el apoyo a los padres para prevenir el síndrome o detectarlo en los niños».

La secretaria del Departamento de la Familia (DF), Idalia Colón, señalo de otro modo que los costos de salud que necesitan estos niños afectados por el SBS son altos y son pocas las familias que asumen el reto de sufragarlos.

«Si no involucramos a la comunidad y otros sectores de la comunidad, esto no sería posible. Queremos llegar a las familias a través de las actividades de impacto a la comunidad», indicó Colón.

«Todos tenemos que estar juntos en esta batalla. Estos niños que sufren las consencuencias de este tipo de maltrato muy pocas familias aceptan adoptarlos por los costos que representan los servicios de salud para brindarles mejor calidad de vida», afirmó.

«Por más de 125 años ABBOTT ha estado ofreciendo alternativas de salud. Cada niño merece la oportunidad de crecer y desarrollarse con una vida llena de salud. Con estas agencias del gobierno y las organizaciones de pediatras del país, prevenir el síndrome del niño sacudido ha llegado a más padres y cuidadores», finiquitó por su parte Kim Pérez, gerente de ABBOTT Puerto Rico y el Caribe.

Desde el 2008 en Puerto Rico no se informan las estadísticas oficiales sobre la incidencia del SBS, pero para ese año, se informaron que 48 mil niños fueron víctimas de este tipo de maltrato, según ABBOTT.

El 60% de los niños que mueren son menores de un año mientras una tercera parte parte que los infantes que reciben trauma en la cabeza, 30% queda con incapacidad física, estipula la compañía.

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