Vacuna contra la viruela

Las enfermedades virales han asediado al ser humano desde tiempo inmemorial. La viruela es una de esas enfermedades: la más cruel que ha existido y mucho más letal que la peste bubónica, el cólera o la fiebre amarilla. Al presente, nos  afectan  el dengue, el chikungunya y el zika. Hasta el día de hoy no hay vacunas para combatir estas tres enfermedades. Sin embargo, contra la viruela se desarrolló una vacuna hace más de dos siglos.

El origen de la viruela se pierde en la prehistoria.  Se cree que para  10,000 años AC ya existía y que comenzó en el noreste de África.  De allí se propagó a la India. Existe evidencia de la enfermedad en las momias de Egipto. Al conquistar el Nuevo Mundo, los españoles y portugueses introdujeron la viruela exponiendo a los nativos a una enfermedad para la que no tenían defensas inmunológicas.  

Antes de que existiera la vacuna en contra de la viruela se utilizaba la inoculación o variolación.  Se inyectaba el virus en la piel para tratar de obtener inmunidad, pero no siempre se lograba.  El método no era seguro, pero reducía el número de pacientes que contraían la enfermedad.  Antes del Siglo 18 este método era utilizado en Africa, India y  China. Fue prohibido en Inglaterra en el 1840.

Existe un tipo de viruela que afecta al ganado vacuno y que se conoce como viruela de las vacas.  Por muchos años se observó que las ordeñadoras de vacas desarrollaban inmunidad a la viruela. El médico inglés Edward Jenner, considerado como el padre de la inmunología, es el responsable de desarrollar la primera vacuna;  contra la viruela.  Al inocularse el virus de la viruela de las vacas al ser humano se confiere inmunidad contra la viruela.  A este procedimiento se le llamó vacuna por proceder de las vacas.   En mayo de 1796, Jenner obtuvo material infeccioso de las lesiones de la piel de una ordeñadora llamada Sarah Nelms y la inoculó en la piel de un niño de ocho años: James Phipps.  El niño desarrolló fiebre y pérdida de apetito, pero al noveno día estaba mucho mejor. Dos meses después el doctor Jenner le inyectó virus de la viruela y el paciente no desarrolló la enfermedad, demostrando que había adquirido inmunidad.  La protección era completa.

Estos resultados fueron divulgados en otros países y  en España, donde el Rey Carlos IV se  aceptó organizar una expedición a América para inmunizar a los habitantes de ese continente que morían abrumadoramente.  Bajo su mandato se organizó una expedición a América dirigida por el doctor Francisco Javier Balmis y su ayudante Josep Salvany. Ante la ausencia de refrigeración y otros métodos para preservar el virus, el doctor Balmis seleccionó a 22 niños entre 3 y 9 años provenientes de varios orfanatos de Madrid, La Coruña y Santiago.  Estos niños fueron inoculados con el virus de la viruela vacuna. Durante la travesía se continuarían inoculando de forma que cuando llegaran a América tuvieran muestras del virus en su piel para comenzar la vacunación a los nativos del continente americano.  Lo niños serían cuidados por la directora del Orfanato de La Coruña Isabel Zendal Gómez.  Su hijo Benito Vélez la acompañaba y también fue inoculado.   

La expedición salió del puerto de La Coruña el 30 de noviembre de 1803 en la corbeta María Pita. (Heroína en la defensa de La Coruña en contra de los ingleses en el Siglo 16) Llegaron a Puerto Rico el 9 de febrero de 1804, visitaron otros puertos americanos y luego zarparon hacia Filipinas. En Puerto Rico ya el doctor Francisco Oller había vacunado a los puertorriqueños con inóculos obtenidos en la isla Vírgenes Danesas. Isabel Zendal regresó a México donde permaneció  junto a su hijo Benito. Esta expedición no ha sido muy divulgada, pero se considera como una proeza humanitaria en salud pública. Al mismo tiempo tenía el propósito de rescatar la productividad de las colonias y mejorar la economía del Imperio Español.   

Enrique Vázquez Quintana, MD
Ref. Vida de Edward Jenner
A flor de piel-novela histórica del español Javier Moro

 

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