Uveítis como causa de deterioro visual y hasta ceguera en Puerto Rico

Dra. Carmen Santos, Oftalmóloga especializada en Uveítis. Suministrada a MSP.

La uveítis es la forma principal de inflamación ocular y puede estar asociada a diferentes etiologías. Constituyen una causa de deterioro visual y de ceguera, con una incidencia anual que varía, según distintas poblaciones estudiadas, entre 17 y 52 personas por cada 100, 000 habitantes, con una prevalencia que oscila desde 17 por cada 100 000 habitantes en los Estados Unidos. 

Se estima que la uveítis es causa del 10% del déficit visual en el mundo occidental y que alrededor del 35% de los pacientes presenta baja visión o ceguera legal. La Revista de Medicina y Salud Pública (MSP) entrevistó la Dra. Carmen Santos, Oftalmóloga especializada en Uveítis, para conocer el impacto de la enfermedad en Puerto Rico.

La uveítis es una inflamación de la capa media del ojo, ubicada entre la esclerótica por fuera y la retina por dentro. Esta capa se llama la úvea y se compone de tres partes, el iris, el cuerpo ciliar y la coroides. A veces, por extensión, puede afectar también a la retina y a la esclerótica.

“Cuando la capa intermedia del ojo se inflama causa una enfermedad ocular llamada uveítis. Dependiendo donde esté localizada esa inflamación y su causa es que se determina el tratamiento a seguir”, manifestó la doctora Carmen Santos, Oftalmóloga especializada en Uveítis.

La úvea se compone de tres partes de diferente tejido que rodean la cavidad gelatinosa del ojo llamada vítreo.  La parte la de atrás se conoce como la coroides, en el medio se ubica el cuerpo ciliar y al frente está el iris, que es lo que le da el color al ojo. 

Cuando la inflamación es alrededor del iris es una uveítis anterior, cuando es alrededor del cuerpo ciliar es intermedia y cuando es en la coroides o retina es uveítis posterior.  Cuando la inflamación afecta  todas las capas, se conoce como una uveítis generalizada o panuveitis.

“La uveítis puede ser por causas infecciosas o por causas no infecciosas.  En la mayor parte de los casos, al menos en los países desarrollados, en pacientes saludables, la mayor de las causas son no infecciosas, pero es importante descartar las causas infecciosas de cualquier tipo de uveítis antes de empezar tratamiento porque las causas infecciosas requieren un tratamiento diferente”, explicó la Galeno especializada en estos tratamientos.

“Si no se diagnostica correctamente el tipo de uveítis que tiene el paciente, el tratamiento aplicado puede no ser el correcto, afectando negativamente la condición”, destacó.

Un dato relevante de la uveítis es que afecta a personas de cualquier edad.  Más de la mitad de los pacientes son personas menores de 50 años que están en etapa productiva y que un diagnóstico de uveítis los afectaría drásticamente.  En casos extremos, la ausencia de visión parcial o total podría ser una de las consecuencias más severa de la condición.

“Las uveitis infecciosas pueden ser causadas por bacterias como la tuberculosis, o sífilis. También frecuentemente es causada por viruses, siendo los más frecuentes los de la familia herpes. Los parásitos especialmente, toxoplasmosis, causan uveitis posterior especialmente en niños y adolecentes”, detalló la Dra. Santos.

Toxoplasmosis es la causa más común  de uveitis posterior infecciosa en el mundo entero y una de las más frecuentes que vemos en Puerto Rico, usualmente en niños. Es  una infección provocada por un parásito diminuto (toxoplasma gondii) que puede vivir dentro de las células de los seres humanos y de los animales. La toxoplasmosis es transmitida al ingerir quistes que excretan los gatos. Estos quistes pueden contaminar el agua y frutas o vegetales. También se alojan en los músculos de animales que los ingieren y los humanos se contaminan al comer esta carne si no está bien cocinada.

Las uveitis de causas no infecciosas son variadas y algunas están asociadas a enfermedades sistémicas. Algunas solo afectan un ojo, la mayor  parte son bilaterales. En condiciones normales, el sistema inmune defiende al organismo de sustancias extrañas o sustancias nocivas.

En algunos casos algo parece modificar algunas de nuestras células y el sistema inmune al no reconocerlas ataca a nuestros propios tejidos. Esto se conoce como una condición autoinmune. La mayor parte de las uveitis no infecciosas se cree que son debido a un proceso autoinmune y el tratamiento va dirigido a suprimir a nuestro propio sistema inmune.

“Una de las uveitis no infecciosas que vemos comúnmente en Puerto Rico es Sarcoidosis, que es una condición pulmonar que afecta el ojo en muchas ocasiones”, argumentó la especialista con oficina en el área de San Juan. La Sarcoidosis es una enfermedad de causa desconocida que produce inflamación. Esta enfermedad puede afectar los órganos del cuerpo, especialmente los pulmones los ojos y la piel. La uveitis anterior es la manifestación ocular mas común de Sarcoidosis aunque puede causar cualquier tipo de uveitis.

Otra de las enfermedades con que se asocia la uveítis no infecciosa es la artritis inflamatoria o autoinmune. Artritis juvenil es la causa más común de uveítis no infecciosa en niños, y una causa común en algunos adultos jóvenes, más comúnmente varones, con predisposición genética.

“Es muy importante destacar que algunas uveítis se limitan solamente al ojo y no están asociadas a otras enfermedades”, recalcó la Dra. Santos, quien también ofrece servicios clínicos en el Centro Médico de Río Piedras.

El tratamiento de la uveítis no infecciosa consiste en esteroides para controlar la inflamación, en gotas, a veces por boca, intravenosos, en inyecciones alrededor o dentro del ojo y hasta por implantes intraoculares que están liberando esteroides todo el tiempo.

“En ocasiones el tratamiento con esteroides no es suficiente para controlar la uveítis más severa, aquella que puede dejar ciego al paciente, o, las dosis de esteroides que se requieren para control de la uveitis no son aceptables por los efectos secundarios que tienen los esteroides.  Entonces, entramos en medicamentos inmunosupresores o inmunomoduladores, que son los tratamientos que se utilizan para tratar la artritis reumatoide, lupus, u otras condiciones autoinmunes que usualmente tratan los reumatólogos”, reveló.

El medicamento inmunosupresor es un químico de farmacología que disminuye la respuesta inmune de todos los anticuerpos.  El inmunomodulador es un fármaco de acción selectiva.  Bloquea con preferencia los mecanismos más implicados en forma directa en el proceso de inflamación, especialmente los linfocitos B y T.  Estos son las células encargadas de la defensa específica del sistema inmune.

Aunque la uveítis se ve mucho en Puerto Rico, no es tan común como las cataratas o glaucoma.  A pesar de que su prevalencia o incidencia no está bajo estudio en la Isla, la Dra. Santos delata el aumento de casos en el país entre puertorriqueños de cualquier edad, particularmente entre adultos mayores  de 50 años y niños. “Puede ser que el acceso a mas servicios de salud y el entrenamiento que reciben nuestros residentes de oftalmología en uveitis permite el diagnostico y referido más temprano de estos pacientes”. 

Cabe decir que especialistas en uveitis son escasos. Hay muchos programas de residencia en oftalmología en Estados Unidos que no cuentan con especialistas en uveitis. En Puerto Rico somos afortunados. Nuestro programa de residencia de oftalmología de la Escuela De Medicina de Puerto Rico cuenta con dos especialistas en uveitis, uno de ellos la Dra. Santos. Además hay otros dos especialistas de uveitis en la isla para atender a estos pacientes.

Finiquitó enfatizando que la uveítis es una condición que de no tratarse a tiempo y adecuadamente, podría tener  consecuencias infortunadas para el paciente como perdido parcial o total de la visión.

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