Unida la pediatría y la salud pública de la isla

De derecha a izquierda: Ivonne León, directora ejecutiva de la organización Niños de Nueva Esperanza; Dra. María Chico y Dra. Mya Segurola, médicos residentes y Karla Rodríguez. Suministrada.

Médicos residentes del programa de residencia de pediatría del Hospital Universitario de San Juan han logrado no solo impactar la salud pediátrica del país, sino que también han aportado en el desarrollo de proyectos en beneficio de la salud pública de los niños de la isla.

La fusión entre el conocimiento pediátrico y la salud pública de los futuros pediatras han sido en conjunto con la Dra. Aurines Torres Sánchez, profesora adjunta de la Escuela de Medicina del Recinto de Ciencias Médicas (RCM) y quien dirige la Rotación de Comunidad basada en los fundamentos de la Pediatría Comunitaria.

Grupo Proyecto de Salud Escolar de Health Promed en las escuelas Federico Asenjo y Ramos Antonini de Barrio Obrero por la Dra. Natasha González. Suministrada.
Grupo Proyecto de Salud Escolar de Health Promed en las escuelas Federico Asenjo y Ramos Antonini de Barrio Obrero por la Dra. Natasha González. Suministrada.

“Queremos una formación integral de los pediatras. Además de los enfoques clínicos, necesitamos que tomen en cuenta los factores determinantes de la sociedad que imposibilite el desarrollo y bienestar de los niños de la isla”, explicó en primera instancia la especialista en salud pública.

Mediante acuerdos con organizaciones comunitarias que trabajan con poblaciones pediátricas, los médicos residentes de tercer año elaboran un plan de acción que subsane una necesidad de esa población, como por ejemplo, la tasa de embarazo entre adolescentes, riesgos de obesidad en niños (as), Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS), control y prevención de infecciones, pobreza, entre otras.

Como ejemplo de esto, la Dra. Natasha González, impactó una comunidad de Barrio Obrero en Santurce, donde realizó un estudio exploratorio entre educadores de varias escuelas, que reflejó la preocupación de estos por las ETS y embarazos entre adolescentes, los malos hábitos alimentarios que redundaban en niños más obesos y falta de destrezas del personal escolar ante emergencias pediátricas.

Ante este panorama, en conjunto con la directora de la sala de emergencia pediátrica del Hospital Pediátrico, Dra. Milagros Martín de Pumarejo, ofrecieron entrenamientos de emergencias médicas y más allá, la Dra. González logró que el Departamento de Salud volviera a ofrecer pruebas de cernimiento de ETS para los adolescentes.  

Otro ejemplo que cómo los futuros pediatras del país forman parte integral de la salud pública del país es el trabajo de la Dra. Rosa Haddock, quien diseñó un currículo de sexualidad en la misma comunidad escolar que impactó primeramente la Dra. González en Barrio Obrero. Además, abogó ante el programa de comedores escolares para proveer alimentos con un estándar más nutritivo.

No obstante, la Dra. María Chico y Mya Segurola impactaron a la comunidad pediátrica de Sabana Seca de Toa Baja, donde ofrecieron entrenamientos en la prevención y control de infecciones como influenza (incluyendo la vacuna contra el virus, dengue, zika, chikungunya, etc.

“Esto permite a los médicos residentes exponerse a un contexto multidisciplinario, donde se fomenta el rol importante del pediatra. Esto le permite vincularse con la realidad cultural de Puerto Rico y establecer alianzas de salud. El trabajo no puede ser solo. Hay que comprender lo que hay detrás de un niño enfermo”, formuló Torres Sánchez.

“Detrás del trabajo de un pediatra existe un potencial de incidir sobre la solución de problemas a nivel de la niñez y el rol en la salud pública. Esto a la misma vez les hace entender cuán valiosa es la labor del pediatra en la medicina primaria”, concluyó.

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