Un mecanismo de activación de oncogenes afina el diagnóstico del linfoma de células del manto

Un mecanismo de activación de oncogenes afina el diagnóstico del linfoma de células del manto El linfoma de células del manto es un tumor poco frecuente

JANO

La secuenciación del genoma de uno de los linfomas más agresivos permite identificar pacientes que presentan alteraciones en dos genes relacionados con la ciclina D1.

Investigadores del IDIBAPS y de la Universidad de Oviedo han identificado un nuevo mecanismo de activación de oncogenes en el linfoma de células del manto (LCM), uno de los linfomas más agresivos en adultos. Estos hallazgos permitirán diagnosticar con más precisión estos tumores. El estudio, publicado en la revista Blood, la han realizado David Martín-García y la Dra. Alba Navarro y está dirigido por la Dr. Silvia Beà, del grupo de Investigación de Neoplasias linfoides del IDIBAPS, liderado por el Dr. Elías Campo, que ha participado en la dirección del proyecto, junto al Dr. Xose Puente de la Universidad de Oviedo.

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El linfoma de células del manto es un tumor poco frecuente, y a pesar de los avances en el tratamiento, se considera todavía incurable, es muy agresivo y frecuentemente resistente a los tratamientos convencionales. La característica principal de este tumor es una alteración del cromosoma 11 que provoca la desregulación de la ciclina D1, una proteína que ayuda a controlar la multiplicación celular.

En la actualidad están en marcha diferentes ensayos clínicos que incluyen tratamientos intensivos prometedores, siendo uno de los criterios de inclusión la alteración de la ciclina D1. «La alteración de la ciclina D1 es un criterio diagnóstico para el LCM aprobado por la OMS, y la técnica más habitual en la rutina clínica para detectar esta alteración es la hibridación in situ fluorescente (FISH). Paradójicamente, alrededor de un 5% de los LCM no presentan esta alteración, lo que dificulta tanto su diagnóstico como la toma de decisiones terapéuticas específicas», explica Silvia Beà.

En el estudio que se publica en Blood, los investigadores se han centrado en encontrar las posibles alteraciones genéticas en los casos en los que no hay una alteración de ciclina D1. La secuenciación del genoma de estos tumores ha permitido identificar, por primera vez, pacientes que presentan alteraciones en dos genes relacionados con la ciclina D1, los genes que codifican la ciclina D2 y la ciclina D3. Estas alteraciones habían pasado inadvertidas hasta el momento mediante las técnicas convencionales debido a su complejidad y tamaño pequeño.

Los resultados representan un avance importante en la caracterización genética de esta enfermedad y la relación entre las alteraciones genéticas y el curso clínico de los enfermos. «En este trabajo describimos por primera vez un nuevo mecanismo de activación de oncogenes, que se basa en alteraciones estructurales entre diferentes cromosomas la consecuencia es que oncogenes determinados» secuestran «regiones reguladoras activas del genoma para poder aumentar su expresión», afirma Silvia Beà.

Gracias a este estudio, los investigadores han podido diseñar nuevas herramientas para poder detectar estos reordenamientos con sondas específicas que se incorporan a las técnicas rutinarias de diagnóstico permitiendo un correcto diagnóstico de estos casos y que puedan entrar en ensayos clínicos, ya que hasta ahora estos casos no cumplían los criterios de inclusión.

La serie de pacientes reportada en este estudio es la mayor publicada de esta variante del LCM. Dada su baja incidencia ha sido necesaria la colaboración de múltiples investigadores de 15 países diferentes. Llevar a cabo este trabajo ha sido posible gracias a la financiación de varias agencias que incluyen el Fondo de Investigaciones Sanitarias del Instituto de Salud Carlos III, la Fundación La Marató de TV3-Cáncer, el Ministerio de Economía, la ayuda a grupos emergentes de la Generalidad de Cataluña, el Centro de Investigación Biomédica en Red de Cáncer (CIBERONC), el programa de incorporación de técnicos de la Generalidad de Cataluña PERIS 2016, y la Fundación Crèdit Andorrà.

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