Un especialista con conciencia y sensibilidad en el servicio y trato con el paciente

Un especialista con conciencia y sensibilidad en el servicio y trato con el paciente El urólogo y estudiante de maestría en Divinidad, Jorge Rivera Herrera, afirma que su misión es servir a los demás. Foto: Servicio de Noticias Medicina y Salud Pública.

Agencia Latina de Noticias de Medicina y Salud Pública

Médico y estudiante de maestría en Divinidad, el urólogo Jorge Rivera Herrera afirma que ejercer la fe y mantener un discipulado de servicio a los demás, siguiendo el ejemplo de Jesucristo, son su propósito en la vida.

La ciencia es compatible con la fe, estableció el urólogo especializado en condiciones urinarias de la mujer, Jorge Rivera Herrera, quien además es estudiante de maestría en Divinidad en el Seminario Teológico de Puerto Rico.

Herrera, quien tiene una carrera de 24 años en la Medicina, reveló que cuando era niño le surgió el interés por conocer de Dios. “A pesar de venir de una tradición Católica Romana, el Seminario es protestante. Siempre tuve la inquietud de conocer más sobre la Escritura”, narró quien estudió en un colegio católico hasta sexto grado y luego ingresó al sistema de la Universidad de Puerto Rico. Primero a la UHS y luego al Recinto de Río Piedras para estudiar el bachillerato, y estudió Medicina en el Recinto de Ciencias Médicas.

Yo creo que eso fue sembrado por Dios, conocer más de su Palabra y a través de las experiencias diarias de poder servir. Mi carrera es una carrera de servicio. Y aún ahora en el Seminario, donde llevo unos años estudiando, pues no hay duda! La voz interior del Santo Espíritu de Dios me ha confirmado que mi paso a través de la vida es para servir a los demás”, expresó Rivera Herrera, en entrevista con la Revista Puertorriqueña de Medicina y Salud Pública (MSP).

Se puede hacer una oración con un trasfondo, una petición amorosa, dependiendo de lo que el paciente esté necesitando. Unirse en silencio y abrazar y llorar cuando sea necesario. Todo eso, el Señor a través del estudio de su Palabra, va concientizando a uno y lo va haciendo más sensible… Yo pienso que hay muchos médicos que están ‘burn out’, con el síndrome de agotamiento excesivo y personalmente, he sentido mucho cansancio. Y me hago eco de muchos de mis compañeros; estamos trabajando más que nunca por esto que está pasando en el País. Es una realidad clara. Pero el cobijarse a través de estos estudios, aún uno esté agotado o cansado, el Señor le permite a uno trabajar con paz y serenidad interior. Y usted pospone muchas veces su bienestar por el bienestar de otro. Y se hace un modelo del discipulado de Cristo”, expresó el médico, quien ejerce en el Hospital San Jorge y en el Hospital Pavía, de Santurce.

El médico reconoció que en medio de la crisis que atraviesa el País, se hace más necesaria la fe. “Ahora, en este momento histórico en el que ha habido disminución dramática de los médicos que están practicando en Puerto Rico y de los urólogos

, el hecho de estudiar en el Seminario se abre una perspectiva de cómo aprender a amar más a los demás y aprender a dejar de juzgar. Eso es una lucha diaria que vamos a tener todos los seres humanos. Como dice Pablo, es una lucha contra la carne”, manifestó.

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El estudio de la teología le ha permitido conocer el lado científico de la cristiandad. “El hecho de estudiar la maestría permite adquirir las destrezas científicas en el campo de la teología. Y una persona que estudia ciencias para dedicarse a la Medicina, estudiar teología le da las herramientas para poder estudiar la Escritura y aplicar los conocimientos al día a día, independientemente de la profesión que usted ejerza, ya con unas destrezas y un orden”, expuso el galeno.

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En el Seminario ha estudiado griego –durante un año- para comprender mejor las Escrituras, hermenéutica, el contexto histórico, la intención de cada escritor bíblico y sus diferentes versiones literarias de las Escrituras. “Y todo eso, además del interés científico y teológico, es la aplicación diaria a lo que uno hace, desde una perspectiva de amar a Dios sobre todas las cosas. Y como reflejo de eso, amar al prójimo como a sí mismo”, explicó.

También ha aprendido a hacer servicios de adoración, proclamación, escribir sermones, se hacen estudios de consejería, a “cómo aplicar conocimientos de realidad a la persona que se está atendiendo. El pastor o el ministro lo va a atender en la iglesia y yo, que no tengo ningún rango religioso, utilizo esos mismos conocimientos para mi familia”, mencionó quien próximamente compartirá sus conocimientos con otros médicos.

Acerca de su futuro, si en algún momento pudiera ser reverendo, Rivera Herrera indicó que “nunca limito lo que quiere el Señor que haga con mi vida, voy a ser su esclavo. Yo he decidido servirle a Él. Dicen que el Señor siempre está presto para estar con nosotros… No hay duda, la voz interior del Santo Espíritu de Dios me ha confirmado que mis pasos a través de la vida es servir a los demás. Ahora, atendiendo a los pacientes”.

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