Tratamientos quirúrgicos y no quirúrgicos en el manejo de la enfermedad de Parkinson

Marcela Boyacá Mesa
Agencia Latina de Noticias de Medicina y Salud Pública

Se estima que en Puerto Rico hay alrededor de 15.000 pacientes con párkinson, esta enfermedad ocasionada por los cambios neurodegenerativos en determinadas regiones del cerebro causa una deficiencia en un neurotransmisor llamado dopamina. Sin embargo, hay otros neurotransmisores que también están alterados y provocan el desarrollo de una diversidad de síntomas.

En un artículo escrito para la edición impresa de la Revista Medicina y Salud Pública (MSP) las doctoras Carmen Serrano y Tania C. Zayas Torres neurólogas y expertas en trastornos de Movimiento hicieron una completa explicación acerca de los tratamientos para esta enfermedad.

El artículo describe ampliamente el diagnóstico y los síntomas de la enfermedad manifestando que “incluye la acumulación de la proteína α-sinucleína y de los llamados cuerpos de Lewy en el cerebro. Se entiende que diversos factores, entre estos genéticos, inflamatorios, ambientales, toxinas, edad, entre otros pueden estar asociados al desarrollo de la enfermedad. Los síntomas principales incluyen temblor al descanso – cuando la extremidad se encuentra en reposo, rigidez muscular, lentitud en los movimientos y problemas con el balance, la postura y el caminar. El paciente de párkinson puede presentar otros síntomas motores como una expresión facial disminuida, un volumen de voz bajo, dificultad con el tragado, una escritura pequeña, entre otros”.

El diagnóstico de párkinson es principalmente clínico; es decir, se hace utilizando el historial médico y el examen neurológico, ya que un diagnóstico definitivo conlleva a un análisis de la patología cerebral.

Tratamientos

El tratamiento para los pacientes con párkinson es individualizado. La evaluación del paciente debe ser minuciosa, según sus síntomas y la etapa de la enfermedad se diseña el tratamiento más conveniente.

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Tratamiento farmacológico

Los más utilizados por su eficacia son los que contienen levodopa, este químico se convierte en dopamina al transitar por el cerebro y provee al neurotransmisor que está deficiente, según las doctoras “Existen otros fármacos que estimulan directamente los receptores de dopamina y otros agentes que permiten reducir la degradación de dopamina, por lo que logran que haya mayor cantidad de esta última. La mayoría de estos medicamentos se administran por vía oral. Sin embargo, algunas formulaciones son sublinguales, en forma parche, aromatizador por boca o gel intestinal”.

Ejercicio

Varios estudios sugieren que hacer ejercicio ayuda a mejorar los síntomas del párkinson, los resultados en este caso se empiezan a ver de forma inmediata pero también a largo plazo. Todos los ejercicios son recomendados: caminar, correr, bicicleta estática, ejercicios en el agua, baile, Pilates, yoga, Tai chi, entre otros.

Terapia física

En el artículo las doctoras ahondaron en las terapias físicas ocupacionales, refiriéndose a dos específicamente.

Las terapias de tragado y habla también son frecuentemente recomendadas para mejorar la movilidad y facilitar las actividades diarias del paciente. Los equipos asistenciales pueden ser de gran ayuda para pacientes con mayores dificultades motoras. Una evaluación nutricional con una dieta balanceada y evitar la pérdida de peso debe incluirse como parte del plan de manejo. Se recomienda que la levodopa se ingiera separada de comidas altas en proteínas; así se absorberá con más eficiencia”.

Opción quirúrgica

Una cirugía conocida como Deep brain stimulation (DBS), que se ofrece en Puerto Rico, este procedimiento mejora síntomas como la rigidez (aumento en tono), temblor y la velocidad de los movimientos. Según lo explicaron las neurólogas para que un paciente sea candidato a la cirugía se toman en consideración varios factores.

 “Entre ellos se encuentran: la edad del paciente, certeza del diagnóstico, fallo a terapias orales incluyendo fluctuaciones durante el día o discinesias (movimientos involuntarios o erráticos). Por el contrario, este procedimiento no tiende a mejorar síntomas como problemas de balance o dificultades severas al caminar.  Sus beneficios consisten en disminuir las fluctuaciones del diario o los llamados OFF (períodos donde los síntomas resurgen porque el medicamento no está funcionando adecuadamente), disminuir las discinesias y disminuir la frecuencia con la que se toman medicamentos orales. La cirugía brinda beneficios similares a los que ofrece el medicamento levodopa en el momento óptimo. El paciente apto para la operación debe tener un diagnóstico de párkinson, respuesta robusta a levodopa, tener fluctuaciones en los síntomas durante el día o presentar efectos secundarios a los medicamentos como las discinesias”.

Infusión de levodopa

Este proceso consiste en administrar por medio de un tubo que llega al intestino de manera percutánea una infusión de levodopa en gel. “Esta bomba es portable, por lo tanto, se puede tener puesta todo el día durante las actividades regulares del paciente. La infusión que provee la bomba es continua y se utiliza por un período de hasta 16 horas”.

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