Tomates, futuro aliado de la industria farmacéutica

Tomates, futuro aliado de la industria farmacéutica los biólogos aseguran que la intención es obtener un tomate que produzca sus propios capsaicinoides, a través de un proceso similar realizado por los chiles.

Agencia Latina de Noticias Medicina y Salud Pública

La edición genética es un campo de investigación no solamente utilizado en la medicina humana. Ahora, este método hace parte de numerosos estudios de varias áreas del conocimiento, entre ellas la farmacéutica y la industria alimentaria. De estas últimas tratará este artículo ya que en Brasil, biólogos de la Universidad de Viçosa se empeñan en diseñar y obtener un alimento a partir del cruce entre el chile jalapeño (pimiento picante) y el tomate, una de las hortalizas más consumidas en Latinoamérica y alrededor del mundo.

De acuerdo con los desarrolladores, el objetivo fundamental es crear un alimento rico en capsaicina, el compuesto que da el característico sabor a los chiles pero que también es una fuente de propiedades antibióticas y nutritivas. De hecho, con este sustancia se producen algunos analgésicos, fármacos y otro tipo de productos utilizados en las ciencias de la salud. Con su método, los biólogos aseguran que la intención es obtener un tomate que produzca sus propios capsaicinoides, a través de un proceso similar realizado por los chiles.

Para ello, los biólogos se concentran en utilizar técnicas de edición genética. La información fue publicada en la revista especializada “Trends in Plant Science”. “Sería más sencillo y económico producir tomates modificados genéticamente para obtener la capsaicina“, afirmó al diario ABC Agustin Zsögön, biólogo de la Universidad de Brasil. Así se obtendrían los capsaicinoides de una manera más económica. “Tenemos las herramientas lo suficientemente poderosas para diseñar el genoma de cualquier especie; el desafío es saber qué gen diseñar y dónde“, mencionó el investigador.

En la actualidad se conocen 23 variedades de capsaicinoides, todas ellas provenientes de la médula de la pimienta de chile. Como se explica al diario ABC, el sabor de los jalapeños está condicionado por genes que regulan la producción de capsaicinoides. Para el caso de los pimentos o chiles más dulces, dichos genes presentan mutaciones que inciden en el proceso. “En teoría, se podrían usar estos genes para producir capsaicinoides en el tomate“, afirmó Zsögön. Lo que se está realizando con esta investigación es activar los genes factibles para el cruce, de uno en uno, para observar sus reacciones y los efectos que producen.

Como explican los científicos, a futuro se busca crear biofábricas de capsaicinoides provenientes de huertos con tomates y pimientos. De esta manera, se podría rentabilizar la producción de capsaicinoides y ayudar al desarrollo de analgésicos y otros productos farmacéuticos de manera más ágil y eficaz. Cabe destacar que, desde la parte técnica, la edición genética y el cruce entre tomates y chiles jalapeños es posible. Ambos comparten importantes segmentos de ADN que lo harían posible.

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