Rival científico el tumor de páncreas

Doctora Priscila Magno sostiene que la patología tiene una genética molecular que lo hace un tumor agresivo

La genética molecular provoca una alteración en las células pancreáticas de este tumor, que a su vez, hace que proliferen de manera rápida hacia el torrente sanguíneo, sistema linfático y otros órganos, y de manera silente, le provoca metástasis y le gana el partido al campo científico y clínico.

Más aún, se espera que para el 2020 se convierta en la segunda causa de muerte en Puerto Rico. Asimismo, para el 2030 podría ser la primera causa de muerte por cáncer en la isla. Hoy día, según el Instituto Nacional de Cáncer (NCI, por sus siglas en inglés), los primeros tumores de cáncer que cobraron mayor mortalidad fueron pulmón, colon y páncreas.

Esta es parte de la síntesis clínica que brindó a la Revista de Medicina y Salud Pública (MSP) la doctora Priscila Magno, gastroenteróloga entrenada en endoscopia terapéutica. La especialista también es catedrática auxiliar del Recinto de Ciencias Médicas (RCM), tiene práctica en el Hospital de Veteranos y es facultativa del Centro Comprensivo de Cáncer de la Universidad de Puerto Rico (CCCUPR).

La también científica narró a MSP, la realidad que ha resurgido durante la última década en Puerto Rico respecto al cáncer de páncreas, donde, debido al avance en estudios radiológicos se ha detectado más, pero a la misma vez ha dejado al descubierto las garras mortales que posee a nivel molecular para hacerlo uno de los tumores que desafía hoy día al campo científico mundialmente.

Más aún, cuando no presenta síntomas.

“Es un tumor de pobre pronóstico. Que no tenemos manera de prevenirlo ni detectarlo temprano. No existe el cernimiento de cáncer de páncreas porque no tenemos un instrumento que nos permita prevenirlo ni tratarlo a tiempo. Existen quistes de páncreas que pueden activar una vigilancia de tumor de páncreas, pero por lo general no hay cernimiento”, explicó en primera instancia.

“La mayoría de los pacientes lamentablemente llegan al hospital a atenderse por otra condición y cuando le hacen los exámenes, encuentran incidentalmente el tumor de páncreas, como ejemplo, van por una caída, dolor de espalda, dolor abdominal o presentan ictericia (se tornan amarillos) y ahí se encuentran con el tumor. Otros pacientes pierden peso de forma abrupta”, declaró, añadiendo que estos tumores afectan a pacientes entre las edades de 60 a 70 años y aquellos que fuman tienen mayor riesgo.

De otra parte, a nivel científico explicó que este tumor le ha hecho frente a la comunidad científica y clínica, debido a que sus alteraciones genéticas y moleculares, muchas de ellas desconocidas, le confieren un poder de rápida proliferación. Estas células pancreáticas ejercen funciones que, en un tamaño pequeño, son capaces de inmiscuirse en el torrente sanguíneo y provocar metástasis a distintos órganos.

“Crea una especie de catabolismo y una disfunción en el cuerpo con una rapidez de crecimiento que ya en cinco o seis meses cobra mortalidad en los pacientes. Se riegan de manera microscópica. Ejemplo, existen cánceres de páncreas de estadio temprano (menos de dos centímetros) que está guardado dentro de la glándula y aunque vayan a cirugía, tendría una sobrevida de 60 por ciento a cinco años. Como quiera compromete su vida”, estableció.

“Este tumor tiene una actividad microscópica que no se ven por imágenes y aunque lo operes y lo extirpas completamente, el paciente puede llegar a los 5 meses, de repente con el hígado metastásico por las micrometástasis escondidas. Pero en su mayoría, cuando estos cánceres debutan lo hacen en estadio avanzado. Es un cáncer muy ingrato, distinto al de colon, donde una vez se remueve el tumor los pacientes tienen muy buena sobrevida”, formuló.

No se rinden

No obstante, la doctora Magno indicó que los científicos hoy día no se rinden y continúan buscando la manera de hacerle frente a la enfermedad.

Entre las investigaciones, mencionó que los laboratorios buscan caracterizar e identificar los factores clínicos y moleculares que permiten a la célula pancreática metastizar rápidamente en una etapa temprana de vida del tumor.

Además, que los investigadores han tomado de punta de lanza las pocas lesiones precursoras que provoca el tumor, como los quistes de páncreas.

“Hay una familia específica de quistes de páncreas, como los llamados quistes mucinosos, que confiere un riesgo de desarrollo de cáncer de páncreas. No todos provocan cánceres de páncreas, pero no es la principal, es solo alrededor del 20 por ciento de cánceres de páncreas. Estas lesiones son conocidas, el problema es que no la podemos identificar cuando está ocurriendo el desarrollo de este tipo de tumor”, reveló, al tiempo que señaló que a estos pacientes con quistes de páncreas se les debe monitorear continuamente.

Otra de las lesiones pancreáticas objeto de estudios científicos, se denomina como lesión precursora Pancreatic intraepithelial neoplasia (PanIN) identificadas en tumores extirpados en autopsias, que no se puede identificar en el paciente vivo que desarrolle la enfermedad.

“Este tipo de lesiones ya están definidas, aunque el problema es que no se sabe cuál entre los tipos de “PanIN” que existen, cuál desarrollará el cáncer de páncreas. Crecen a medida que surgen las alteraciones genéticas y moleculares, y a medida que crecen el grado de displasia (proliferación de células en los tejidos). Esto lo ha descubierto la ciencia en la última década”, concluyó.

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