Proteína ubicada en el intestino estaría vinculada al Parkinson

Fuente WebMD

Agencia Latina de Noticias Medicina y Salud Pública

El Parkinson es una enfermedad que produce temblores, rigidez, dificultades para caminar, impedimento para realizar actividades que requieran de equilibrio y coordinación. En la mayoría de ocasiones los síntomas comienzan siendo leves, pero a largo plazo empeoran dificultándole por completo al paciente la capacidad de llevar una vida casi que normal.

Este trastorno se presenta debido a la pérdida de las células cerebrales productoras de dopamina las cuales se encargan del control del movimiento. La mayoría de células que contiene la enfermedad de Parkinson poseen cuerpos de Lewy, un grupo de proteínas no muy comunes y que se les denomina alfa-sinucleína.

Algunos estudios afirman que estas proteínas son tóxicas para las células y conducen a la muerte. Incluso, se ha logrado demostrar que esta proteína se encuentra en el intestino de los pacientes que padecen Parkinson. Hay evidencias de que esta proteína se puede desplazar desde el intestino al cerebro mediante el nervio vagal y podría generar algunos síntomas gastrointestinales que en la mayoría de casos se asocian con el Parkinson y se pueden manifestar incluso 20 años desde antes de que las células cerebrales comiencen a sufrir.

Un estudio realizado en el Instituto de Investigación Van Andel, liderado por la doctora Viviane Labrie analizó si el intestino del ser humano incide en el padecimiento de la enfermedad de Parkinson. Para dar estos resultados, se centraron en el apéndice –tejido autoinmune involucrado en la defensa del cuerpo contra microbios-.

Los investigadores analizaron los registros de alrededor 1.7 millones de personas en donde se estudiaron las condiciones de salud de los participantes hasta que tuvieron 52 años. Se realizó una comparación entre las personas a las que se les había realizado la extirpación del apéndice y aquellos a los que no.

Los resultados arrojaron que las personas a las que se les había extirpado el apéndice (una apendicectomía) tenían un 19,3% menos de probabilidades de contraer la enfermedad de Parkinson. Aquellos que vivían en áreas rurales y se sometieron a una apendicetomía tenían una probabilidad aún menor, 25.4%.

También, se suscitó que las personas que se sometieron a una apendicetomía y desarrollaron Parkinson mostraron una aparición tardía de la enfermedad en relación con las personas que todavía tenían su apéndice, un retraso promedio de 3,6 años para las personas que se habían sometido a una apendicetomía al menos 30 años antes.

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