Previenen las muertes después de un primer derrame cerebrovascular en Puerto Rico

Dra. María Rojas- Especialista en Farmacia

 

Agencia Latina de Noticias de Medicina y Salud Pública

 

La mayoría de los pacientes que atraviesan por un accidente cerebrovascular son hipertensos y diabéticos. Por lo tanto, una terapia secundaria como método de prevención una vez son dados de alta de un hospital, es imperativo para evitar complicaciones que aumenten la probabilidad de mortalidad entre esta población.

Pero, el por ciento de este tipo de atención clínica es una relativamente baja entre la población de pacientes puertorriqueños luego de haber atravesado por un evento isquémico como este. Por tal razón, tanto el papel de los profesionales de la salud y sobretodo, especialistas en el campo farmacológico es vital dentro de este asunto serio de salud pública en Puerto Rico.

Así se desprende de un estudio realizado por investigadores del País, como la doctora María Rojas, especialista en Farmacia, se dieron a la tarea de analizar una población de unos 3,965 pacientes en el año 2007 y en el año 2009 de 20 instituciones hospitalarias del País.

Esto, para evaluar a cuántos de estos se le administraba una terapia secundaria de prevención a un accidente cerebrovascular luego de estos haber enfrentado un previo escenario isquémico.

Entre los otros autores del estudio estuvieron Wallace Marsh, Marcos Felicia Giovanini, Rosa Rodríguez Benítes y Juan Zevallos.

Los accidentes cerebrovasculares figuran como la segunda causa de muerte a nivel global, causando la muerte de 5.5 millones de personas anualmente y presentan un gran desafío de salud pública por la carga que producen a los sistemas de salud, especialmente en Latinoamérica.

Cabe destacar que un 80% aproximadamente de los denominados “strokes” son prevenibles, según los autores.

“Este estudio revela la importancia de prescribir a los pacientes los medicamentos como las estatinas, antihipertensivos, antiplaquetarios y otros medicamentos como terapia secundaria una vez son dados de alta del hospital luego de haber enfrentado un primer accidente cerebrovascular”, explicó la también coordinadora del PR Biobank de la PHSU, dedicado a la investigación científica en tejidos biológicos.

De la investigación se desprende que los eventos isquémicos de accidente cerebrovascular  aumentan con la edad, especialmente en las mujeres. La edad promedio del estudio fue de 70 años.

Uno de los hallazgos más importantes fue que en la muestra total de 3,965, solo se le prescribió la terapia de prevención secundaria en 1%.  

La fibrilación atrial fue la condición más diagnosticada entre la población de adultos mayores e incrementada con la edad (22% entre la población de 65 a 74 años, 38% entre la población de 75 a 84 años, entre otros). Y además, se revela que del total de los pacientes hipertensivos (3,146, para un 85%), el 75% no recibió prescripción con antihipertensivos.

Mientras, de los pacientes con hiperlipidemia, el 56% no recibió prescripción con medicamentos para reducir los niveles de lípidos, y el 67% de aquellos diagnosticados con fibrilación atrial no recibió prescripción de warfarina (anticoagulante) como terapia de prevención secundaria.

Entre las comorbilidades más destacadas estuvo la hipertensión (85%), diabetes (52%) e hiperlipidemia (25%).

Asimismo, la tasa de mortalidad de los pacientes a los que se le prescribió la terapia preventiva secundaria figuró en un 16% versus un 26% en pacientes a los que no se le administró la terapia.

No obstante, la media de supervivencia de los pacientes que recibieron la terapia secundaria fue de 450 días versus aquellos que no recibieron la terapia con 266, según los datos.

“Se ha demostrado que el prescribir una terapia secundaria reduce la mortalidad en estos pacientes y aumenta la sobrevivencia. Los farmacéuticos en este sentido pueden ayudar a los médicos promoviendo la aplicación de este tipo de terapia secundaria al identificar si es un paciente que atravesó por un accidente cerebrovascular”, puntualizó la doctora en Farmacia.

“Hay que buscar enfatizar el que se apliquen las guías de la American Heart Association and American Stroke Association podría ser una manera de aumentar la prescripción de la terapia secundaria y por lo tanto disminuir la mortalidad. Entiendo que el farmacéutico debe tomar una acción más proactiva en pacientes con “stroke” y que sirva de apoyo al médico aplicando la terapia de intervención secundaria para aumentar la sobrevida de estos pacientes”, concluyó.

Conoza los datos del estudio aquí.

 

 

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