Pionero Puerto Rico en el estudio neurofisiológico de la cocaína a nivel mundial

Equipo científico del Departamento de Fisiología del Recinto de Ciencias Médicas que lidera una investigación en cómo interactúa la cocaína con las neuronas del cerebro.

La interacción de la cocaína con las propiedades intrínsecas de las neuronas del cerebro relacionadas a la recompensa son estudiadas por primera vez en Puerto Rico por investigadores de Departamento de Fisiología del Recinto de Ciencias Médicas (RCM), y su investigador principal, el doctor Carlos Jiménez Rivera, catedrático.

Jiménez Rivera estudia la interacción de la cocaína a nivel neurofisiológico en conjunto con estudiantes doctorales Bermary Santos Vera y Ana Vaquer Alicea, el estudiante postdoctoral Francisco Arencibia Albite y el especialista en investigación Rafael Vázquez Torres.

El científico también estudia desde la década de los ’80 cómo la droga afecta el cerebro y fue quien descubrió como estudiante postdoctoral cómo la cocaína al inyectarse en unas partes específicas del cerebro producía epilepsia.

“Se sabe que la droga afecta los canales iónicos dentro de las membranas de las células que nosotros estudiamos. La cocaína afecta más unas partes del cerebro que en otras, que son las áreas (sistema mesocórticolímbico) que tienen que ver con el placer, con la recompensa. En términos químicos, la cocaína evita la recaptura de los neurotransmisores cuando se liberan, específicamente las catecolaminas y dentro de esta se encuentra el neurotransmisor de la dopamina, asociada al placer”, explicó.

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“Hemos visto que más allá de la adicción a la droga altera el funcionamiento de las células del cerebro de una manera que, los animales buscan la droga no tanto por sus efectos si no respondiendo a la compulsión de la búsqueda de la droga. La droga ha sinsetizado, ha neuroalterado, las áreas que tienen que ver con la compulsividad del animal por buscar la droga más allá de los efectos por el placer y queremos saber qué es lo qué ha cambiado en el cerebro”, aseveró.

Por su parte, la estudiante doctoral Santos Vera es la investigadora que estudia por primera vez las propiedades intrínsecas de las neuronas una vez interactúan con la cocaína, donde analiza cómo cambia la célula y cómo su funcionamiento es alterado por la droga.

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“Nosotros estudiamos un canal iónico que modula cómo la neurona puede disparar dopamina (neurotransmisor asociado al placer y la recompensa) en el circuito que produce placer en el cerebro. Cuando se expone crónicamente al animal a la cocaína, las células del cerebro cambian y aumenta el disparo de la dopamina en las neuronas”, sostuvo Santos.

Ahora el estudio se conduce a entender los mecanismos moleculares por los cuales el compuesto interviene con la formación de la memoria de la cocaína, lo que podría disminuir el proceso de adicción.

“Esto básicamente se produce cuando la célula se molesta con un estímulo, y luego lo repites muchas veces donde esta aprende a responder a ese estímulo que se le dio inicialmente. Creemos que si podemos intervenir con esa formación de memoria que tenga que ver con esa patofisiología de la adicción, se podría limitar el proceso de desarrollo de la adicción en estos animales, pero necesitamos hacer más experimentos”, puntualizó el doctor Jiménez.

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