Pareja de pediatra y endocrinólogo: unidos por la salud de los puertorriqueños

Dr. Jorge De Jesús y Dra. Ana Medina Los doctores Ana Medina, pediatra, y el doctor Jorge De Jesús, endocrinólogo

Jean Mitchelle Vélez
Agencia Latina de Noticias Medicina y Salud Pública

En los próximos días estarán cumpliendo cuarenta y cuatro años de su graduación de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Ciencias Médicas, donde se formaron como médicos y, posteriormente, determinaron estudiar las ramas de endocrinología y pediatría. Además, en este mismo año cumplirán el cuadragésimo cuarto aniversario de casados.

Los doctores Ana Medina, pediatra, y el doctor Jorge De Jesús, endocrinólogo, tuvieron la fortuna de conocerse y compartir los mismos valores familiares desde que se conocieron en la escuela de medicina del sistema público de Puerto Rico.

Por un lado, Medina -desde su juventud- sintió interés por la ciencia y las matemáticas, lo que la llevó a estudiar en Río Piedras química y matemáticas, para luego llegar a ser doctora. También, De Jesús se interesó en la biología. Sin embargo, no tenía la certeza de ser médico debido a que, en aquel entonces, había rumores de que esa carrera era para personas «superdotadas».

«Inauguramos el edificio de Ciencias Médicas, empezamos en el Viejo San Juan. Empezamos en el 1971 y empezamos a salir y nos hicimos novios como en el 1973. Recuerdo que los compañeros confabularon para hacer guardias juntos», contó el doctor.

Inicios en la psiquiatría

Una vez terminaron la escuela de medicina, poseían especial interés en la pediatría y la medicina interna. Sin embargo, la atención principal giraba en torno a la psiquiatría: Entonces, la pareja decidió regresar a Puerto Rico y con ello la llegada de su primer bebé: “eso nos motivó a criar nuestros hijos junto a la familia, porque tenemos valores familiares y entendemos que los muchachos crecen mejor con sus abuelitos. Nos graduamos y a las dos semanas nos casamos. Terminando el internado en psiquiatría nace el bebé”.

Vida profesional

En el transcurso de su vida profesional comienzan a aflorar intereses individuales dentro del campo, pero con la misma afinidad.

«Cuando uno entra a la escuela se prepara para ser médico toda la vida, veinticuatro horas al día, y tiene una misión que cumplir y mucha gente que ayudar, eso me atraía mucho, disfruto mucho la gente», expresó De Jesús, quien se ciñó a una práctica privada, sin dejar a un lado la educación.

«Yo nunca tuve práctica privada, decido quedarme de facultativo “full time” en el Hospital Municipal de San Juan, profesora de pediatría en la escuela de medicina, y dedico mi vida entera a dirigir una sala de emergencia de pediatría y a entrenar médicos. Toda mi carrera fue en el recinto. Estuve treinta años en el Hospital Municipal y mi taller de enseñanza era en la sala de emergencia o dando conferencias», subrayó la pediatra que hoy disfruta su retiro parcial fuera de los hospitales, pero de lleno a la educación médica.

Por su parte, el endocrinólogo recorrió varias instituciones ocupando las sillas de dirección médica, sin dejar la práctica. «Yo termino endocrinología y me dediqué en el programa de medicina como profesor auxiliar en el programa de “endo”. Dirigí el programa regional de diabetes, luego asumo varias posiciones de dirección médica en varias instituciones y seguía siempre con mi práctica privada paralela a cualquier posición administrativa, que me ayudaron mucho a entender el sistema de salud, las decisiones de los planes de salud, entre otras cosas».

Medicina de antes y ahora

Si algo los salubristas tienen claro, es el constante cuestionamientos de los planes, pero también del gobierno.

«Lo más importante es la obstaculización de estos trabajos constantemente por el plan médico, gobierno, intromisión fiscal para conseguir permisos. Ahora no permiten que uno fluya como se supone», lamentó el especialista en diabetes y metabolismo.

«Siempre trabajé en el gobierno y en realidad la práctica para nosotros era más fácil que la privada, porque era un centro de gobierno, pero teníamos menos cuestionamientos de las órdenes que hacíamos. Los últimos años de práctica se notaban más los cuestionamientos y comenzaban los problemas con los pacientes. Mis primeros 15 a 20 años no había problemas de la labor, sí había volumen de trabajo y digamos que la sala de emergencia tenía hasta 1,500 al mes, luego eso cambió. Ahora estoy más disponible, totalmente educativa a través de toda la isla. El CDC me hace un acercamiento para hacer uno de sus entrenadores y ofrecer los cursos de dengue para médicos de Puerto Rico y lo he hecho de forma continua», relató Medina.

La endocrinología del futuro

A paso lento, la medicina se está moviendo a una salud preventiva en lugar de curativa, y la endocrinología, no es la excepción.

«Se pretende llegar a eso», aseveró el especialista. «Es una iniciativa en toda la nación de enfocarse a la prevención, lo que es una epidemia global porque la diabetes es la tercera causa de muerte, si hacemos lo preventivo pudiéramos disminuir hasta un 50% de los casos, pero es la parte más difícil porque no hay un engranaje para que el paciente deje el chinchorreo, se celebran hasta el viernes santo, y eso era algo que no se veía», agregó.

Empatía es la característica principal que debe tener un médico

El matrimonio describió la labor de los médicos y afirmó que ningún doctor ha de estar enfermo para lograr entender el dolor de un paciente.

«La principal característica de un médico es su empatía, que escuchen, que no tengas que ser paciente para saber cómo se siente una persona enferma», comentaron.

Sin miras al retiro

Aunque la doctora cumplió sus treinta años de servicio en el gobierno y ya no ejerce en las salas de emergencia, no se ha retirado del todo, más bien modificó su estilo de vida, dirigida esta vez a la educación.

Por su parte el doctor De Jesús aseguró que mientras tenga salud «yo sigo hacia adelante».

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