Pareja de futuros médicos misioneros se galardonan con importante premio de salud pública

Laura Cristina Franqui Domínguez y Alessandro Ávila, estudiantes de medicina de la Escuela San Juan Bautista
Jean Mitchelle Vélez
Agencia Latina de Noticias Medicina y Salud Pública

Dos jóvenes estudiantes de medicina de la Escuela San Juan Bautista, se galardonaron con el premio de Excelencia en Salud Pública, que otorga anualmente el U.S. Public Health Service.

Luego de que el recinto los nominara por su ardua labor en la comunidad, Laura Cristina Franqui Domínguez y Alessandro Ávila, estudiantes de cuarto año respectivamente, una vez el foro internacional evaluó sus trabajos, el comandante Tyler M. Sharp les hizo el honor de entrega.

Uno de los requisitos para este premio es colaborar con algún miembro de la comunidad y en este caso, los futuros médicos realizaron la labor con Punto de Esperanza Clinic, que ubica en Santurce. Al inicio, esta ayuda comunitaria consistía en entregar ropa, comida y artículos de primera necesidad a los indigentes, pero luego del huracán María surgió la necesidad de llevar salud ya que la mayoría de ellos carecían de acceso médico.  

«Rina García es la pastora de la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera de Santurce, y nos ha dado la oportunidad y capacidad a nosotros los estudiantes de evaluarlos y darle el mejor consejo, y de ser necesario referir a los pacientes. Tomamos los pacientes sin prisa y los escuchamos y creamos una relación verdadera y nos importa lo que les ocurre a nivel físico mental y espiritual. Todos somos voluntarios, es un grupo de estudiantes. Hemos tenido personas que no saben leer y no saben ni pueden tomarse sus medicamentos y tenemos que ponernos creativos y dibujar para que puedan tomar sus medicamentos, y de eso se trata nuestros esfuerzos, llenar ese espacio que no ha existido y llevarlos casi de la mano y ver mes tras mes las victorias de ellos y de nosotros porque vemos los resultados»,

manifestó Franqui Domínguez, agregando que han podido continuar los servicios de la mano de psicólogos, cardiólogos, emergenciólogos y otros profesionales de la salud.

Aunque se gradúan oficialmente de medicina en junio, el matrimonio, que inicialmente se conocieron estando en la escuela, asegura que los pacientes que atienden los tratan de doctores y «me da una alegría tremenda que habemos muchos que estamos ahí para nuestros pacientes y escuchar todo lo que nos tenga que decir, porque como estudiantes quizás tenemos un poco más de tiempo y a pesar de que nos graduamos, nuestro interés con la clínica es que continúe con los estudiantes que hemos adiestrado en este último año para que puedan continuar este impacto comunitario y hemos visto que salva la vida de las personas», enfatizó la joven oriunda de Manatí.

Futuros médicos de familia y misioneros

Pasando a un plano formalmente de médicos la pareja ya planifica su futuro una vez tomen y aprueben sus exámenes de medicina, para entonces, aplicar en medicina familiar y seguir ejerciendo durante un año su labor voluntaria en la isla.

«Siempre buscamos algo mejor y aunque no podemos hacer estudios ni recetar, quiero que muchos estudiantes como nosotros puedan atender otros lugares que sí lo necesiten»,

expresó Alessandro Ávila, quien se trasladó de California para formalizarse en el campo salubrista.

«Nuestra meta a largo plazo es ser médicos misioneros en lugares donde no hay médicos, ya sea, en el área rural de Puerto Rico, África o Sudamérica, en comunidades donde no existe nadie que haga medicina»,

reveló Franqui Domínguez.

De hecho, ambos, hace escasos días, partieron rumbo a Honduras para trabajar voluntariamente en el Hospital Loma de Luz, hasta el 24 de mayo, convirtiéndose en el primer viaje misionero que hacen como pareja.

Por su parte Ávila ha tenido la oportunidad de llevar su conocimiento a diferentes partes de América Latina. Sin embargo, Franqui Domínguez estuvo un verano en el Medio Oriente colaborando con refugiados, pero ha llevado ayuda al Amazonas, Ecuador y Haití.

«Al principio las cosas parecen muy grandes cuando uno es estudiante, y es bien importante para los estudiantes que están en algún área de salud reconocer que nos estamos preparando, y que no somos perfectos, pero, pese a nuestras fortalezas y debilidades es importante creer en nosotros para servir a los demás»,

proclamó la pareja.

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