“Páncreas artificial”, la nueva esperanza para pacientes con diabetes

Clínica Mayo

Un dispositivo que algunos llaman páncreas artificial demostró controlar mejor los niveles de azúcar en la sangre de pacientes hospitalizados por diabetes tipo 2, comparado con aquellos que reciben insulina manualmente, según un estudio publicado este lunes en el New England Journal of Medicine.

El dispositivo, cuyas variaciones se han usado para tratar diabetes tipo 1, mantuvo la glucosa en la sangre en el nivel esperado de manera más consistente que en el grupo de control, ninguno de los cuales recibía cuidado crítico. Expertos creen que esta tecnología podría ayudar a mejorar los resultados de salud en futuras generaciones y podría reducir las cargas de trabajo de médicos y enfermeros que manejan los niveles de glucosa en pacientes con diabetes que son hospitalizados cada año.

“El sistema reacciona al aumento y caída de la glucosa”, dijo el autor del estudio Roman Hovorka, director de investigación de los Laboratorios de Investigación Metabólica de la Universidad de Cambridge. Hovorka dice que este es el primer estudio que muestra efectividad del sistema con la diabetes tipo 2 fuera de un entorno de cuidado crítico. Su equipo previamente mostró que esto era factible en un pequeño grupo de 40 personas, la mitad de las cuales recibía insulina de manera automática.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aprobó el llamado páncreas artificial en 2016 para pacientes con diabetes tipo 1.

“El control de la glucosa en la sangre en el hospital no es particularmente bueno, y hay definitivamente una necesidad de abordar este problema”, dijo el doctor Steven Russel, profesor de medicina asociado en el Hospital General de Massachussetts y de la Escuela de Medicina de Harvard. Russell, que no estuvo involucrado en el nuevo estudio, investiga el control automatizado de la glucosa en un proyecto conocido como Páncreas Biónico.

Esas máquinas “proporcionan información cada cinco minutos. Y no podemos poner a una persona para que tome decisiones con esa frecuencia”, dijo Russell.

“Es un proceso que se presta para la automatización”, agregó.

Un ciclo cerrado

Más de 30 millones de adultos en Estados Unidos tienen diabetes, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades(CDC). Esa es la séptima causa de muerte y la causa más importante de fallas renales, dice la agencia.

La diabetes tipo 1 es una condición autoinmune en la que el páncreas no produce mucha o nada de insulina, una hormona que tu cuerpo necesita para balancear la glucosa en tu torrente sanguíneo. En la diabetes tipo 2, que se desarrolla durante muchos años y está vinculada con la obesidad, el cuerpo responde menos a la insulina.

La diabetes tipo 1 es típicamente más difícil de controlar que la tipo 2, porque los niveles de glucosa cambian más rápidamente que en la primera.

Si el azúcar en la sangre es muy alta o muy baja, pude llevar a complicaciones como daños renales, problemas nerviosos y comas diabéticos.

“En el ámbito de la atención médica… podrías decir que estás recibiendo la mejor atención posible para todas tus afecciones médicas”, dijo Jennifer Sherr, pediatra endocrina y profesora asociada de la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale. Sherr no estuvo involucrada en el nuevo estudio, pero ha investigado sistemas similares de administración de insulina, y como persona con diabetes tipo 1, utiliza un sistema automático.

“El personal en los hospitales está sujeto a una gran cantidad de pacientes; es difícil asegurarse de que la administración de insulina sea oportuna cuando las comidas llegan a las habitaciones, y hay estrés y otros factores que entran en juego”, dijo Sherr.

El sistema de “administración de insulina de ciclo cerrado” de Havorka, como se lo conoce técnicamente, usa un sensor de glucosa en la sangre en tiempo real y una bomba que libera un medicamento de insulina de rápida acción debajo de la piel. Esos dispositivos se comunican de manera inalámbrica con una tablet que ejecuta un algoritmo predictivo.

El sistema mantuvo los niveles de glucosa de los 70 pacientes en el rango esperado el 65,8% del tiempo, frente al 41,5% del tiempo para las 66 personas del grupo de control, una diferencia de aproximadamente 24 puntos porcentuales.

El estudio fue hecho en dos hospitales en Europa: el Addenbrooke’s Hospital de Cambridge, Reino Unido, y el Hospital Universitario en Bern, Suiza. A los pacientes se les hizo seguimiento hasta por 15 días o hasta que fueron dados de alta del hospital.

Cuando se controla la glucosa con insulina, los pacientes corren el riesgo de tener niveles bajos de azúcar en la sangre o hipoglicemia, según expertos. Aunque el nuevo estudio no muestra una diferencia estadística entre cuánto tiempo los niveles de azúcar disminuyen demasiado en alguno de los dos grupos, Russell dice que el estudio pudo haber carecido de la gran y diversa población de pacientes que necesitaba para probar este punto. Aún así ninguno de los pacientes en el estudio experimentaron episodios severos de hipoglucemia, escribieron los autores.

Ambos grupos recibieron aproximadamente la misma cantidad de insulina en promedio. Hovorka dice que esto pone en evidencia que la insulina fue administrada de manera más eficiente y en un mejor tiempo, atendiendo a las necesidades individuales de los pacientes.

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“La promesa del páncreas artificial en general es administrar insulina cuando se necesita y en la cantidad correcta”, puntualizó Russell.

Varios pacientes reportaron piel irritada por el adhesivo del sensor y hematomas donde se insertó el tubo, según el estudio. Los investigadores también reportaron “fallas del sensor en dos pacientes y error de verificación de la bomba en un paciente”.

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