Ocurre granulomatosis con poliangitis con agrandamiento de la glándula pituitaria

Doctor José Rodríguez León.

Jean Mitchelle Vélez
Agencia Latina de Noticias Medicina y Salud Pública

Al Centro Médico de San Juan acudió una mujer de 35 años de edad con granulomatosis y  poliangitis (GPA) negativo para anticuerpos citoplasmáticos antineutrófilos (ANCA) que presentó afectación del tracto respiratorio superior e inferior.

«Inicialmente, la paciente fue tratada con dosis altas de corticosteroides y metotrexato, hecho que permitió su remisión clínica. Sin embargo, luego de cuatro años relativamente estable, la paciente desarrolló una polidipsia y poliuria con fatiga severa»,

especificó el doctor José Rodríguez León, quien presentó el caso clínico durante la Convención Anual de Patología.

Al realizar las imágenes de resonancia magnética cerebral (MRI) se reveló que la glándula pituitaria se había agrandado (en un 1.1 x 1.7 x 1.7 cm) con realce homogéneo de contraste difuso que se extiende hasta el infundíbulo con una apariencia similar a un macroadenoma.

Posteriormente, según añadió Rodríguez León, se realizó una biopsia transesfenoidal y la evaluación histopatológica reveló una hipofisitis por necrotizina probablemente relacionada con un GPA inestable.

«Aunque la afectación de la hipófisis es infrecuente, es una complicación ampliamente reconocida del GPA. La hipofisitis asociada a GPA puede conducir a una disfunción pituitaria parcial o global. Los pacientes inicialmente se quejan de síntomas inespecíficos, como debilidad generalizada y fatiga en la cabeza, que pueden retrasar el reconocimiento de esta condición. El diagnóstico histológico es particularmente útil en el raro subconjunto de pacientes con GPA seronegativo con una presentación atípica»,

explicó.

Sin embargo, aproximadamente entre el 10 y el 20% de los pacientes con GPA son ANCA negativos; lo que permite pasar por alto el diagnóstico, especialmente en aquellos pacientes con hallazgos no específicos. El tracto respiratorio superior, los pulmones, los riñones y la piel son los sitios más comunes de afectación, lo que la convierte en una afectación de la glándula pituitaria rara.«La histología e inmunohistoquímica es esencial para el diagnóstico», recalcó el futuro patólogo.

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