Museo de la Farmacia y Plantas Medicinales

Un recorrido por cinco siglos de la historia del farmacéutico en Puerto Rico

 

La profesión de farmacéutico existe en Puerto Rico desde 1512. Es un dato que se dice rápido pero se trata casi de 500 años de existencia en nuestra isla que ponen a pensar a los curiosos de la historia en la trayectoria de esa profesión a la luz no solo de sus pioneros sino también los instrumentos que utilizaron y los medicamentos que sus recetarios ofrecieron a los pacientes.

Por eso, saber que Puerto Rico cuenta con un Museo de Farmacia y Plantas Medicinales, es una noticia que no puede ser desatendida, máxime cuando el entusiasmo de los encargados de dar vida a ese proyecto contagia a todo el que visita sus instalaciones. Ese es el caso de la Dra. Ana Vélez Carrasquillo, directora del Museo Dr. Luis Torres de la Escuela de Farmacia de la Universidad de Puerto Rico.

“Cuando me preguntan por este proyecto no puedo dejar a un lado las emociones porque se trata de una tarea que ha sido muy linda y fructífera”, expresa para dejar establecido que en cuatro años se cumplirá el quinto centenario de una de las profesiones de mayor duración en Puerto Rico.

Fotos: Gerardo Bartolomei

 

“Es importante señalar que la primera farmacia en América fue establecida en Puerto Rico”

Las farmacias eran lugares de tertulia donde se reunían diversas personalidades de las comunidades, ya que en el mismo coincidían los médicos, sacerdotes, políticos y literatos del pueblo, quienes comentaban con amenas conversaciones lo que acontecía en el país.

 

Envases antiguos con ingredientes o elementos que se conservan en el Museo de la Escuela de Farmacia del RCM.

Maqueta del nuevo edificio de la Escuela de Farmacia del RCM que será localizado en el Jardín Botánico.

La Dra. Vélez Carrasquillo explicó que el Museo de Farmacia comenzó a construirse en 1952 y fue inaugurado en diciembre de 1954 en el edificio Agustín Stahl de la UPR en Río Piedras, convirtiéndose en el primer museo especializado en una profesión de salud en Puerto Rico. En 1984 el museo fue reubicado en el edificio de Decanatos de Farmacia y Estudiantes del Recinto de Ciencias Médicas con el nombre de. Dr. Luis Torres Díaz, quien donó una sustancial colección de jarrones, morteros, utilizados en España, Francia y otros países, que eran comúnmente utilizados en farmacias de Puerto Rico.

“Es importante señalar que la primera farmacia en América fue establecida en Puerto Rico”, subrayó la Dra. Vélez Carrasquillo, quien cuenta con el peritaje de la curadora Sandra Fábregas, quién descubrió ese dato y los plasmó en su libro “La institucionalización de la farmacia en Puerto Rico” publicado en 2003 y en el que se expone que la Corona Española estableció la farmacia en Puerto Rico por medio de una Orden Real. Junto a Carrasquillo y Fábregas trabaja además la Especialista Universitaria en Museos, Ninoshka Coll Martínez, quien estudio Museología y Cultura Contemporánea en España.

El museo contará con una colección histórica y un vivero de plantas medicinales, según explicó Vélez Carrasquillo, quién explicó que el componente histórico del Museo que se encuentra en el edificio actual de la Escuela de Farmacia será mudado al nuevo edificio que se espera sea inaugurado en 2010. El Museo consiste fundamentalmente de una recreación de una farmacia del siglo 19 y cuenta con una colección de 210 piezas de cerámica utilizadas para la elaboración de medicamentos. Esta colección fue donada por el primer profesor de Farmacia de la UPR, Federico Legrand.

“En el Museo tenemos la exposición más extensa de piezas de patrimonio histórico de la profesión de farmacia de finales del siglo diecinueve y principios del siglo veinte”, explicó la Dra. Fábregas quien agregó que la misión del museo es investigar, preservar y exponer las colecciones de modo que sirvan como instrumento educativo que aliente a las nuevas generaciones a entrar al mundo de la farmacia.

De hecho, las farmacias eran lugares de tertulia donde se reunían diversas personalidades de las comunidades, ya que en el mismo coincidían los médicos, sacerdotes, políticos y literatos del pueblo, quienes comentaban con amenas conversaciones lo que acontecía en el país. También hubo ocasiones en las que se realizaban reuniones cívicas y culturales moderadas por el propio farmacéutico que incluían veladas, conciertos musicales y concursos literarios. El farmacéutico era como el alma del pueblo y como una especie de consejero o protector, nos recuerda la Dra. Fábregas.

Las farmacias eran conocidas como boticas y no era extraño ver que estaban ubicadas en los alrededores de las plaza principales de los municipios o los poblados donde comúnmente se establecía una parroquia. Hoy con la explosión poblacional y con ella la proliferación de establecimientos comerciales, las farmacias se han integrado a una nueva sociedad de consumo, pero el farmacéutico sigue siendo una especie de consejero al que hay que escuchar ya que los medicamentos tienen que ser utilizados con suma responsabilidad. Mientras tanto haría bien visitar el Museo en el Recinto de Ciencias Médicas, unos para recordar tiempos pasados y otros para saber cómo eran los tiempos de nuestros abuelos.

Rumbo al centenario

Aunque el número de graduados de los programas de farmacia se ha reducido dramáticamente durante los pasados 25 años, de un promedio de 200 graduados al inicio de la década del 80, a aproximadamente 60 en las colaciones de grado más recientes, la Escuela de Farmacia de la Universidad de Puerto Rico en el Recinto de Ciencias Médicas, espera aumentar el cupo de estudiantes de 45 a 60 cuando se inauguren las nuevas instalaciones en los terrenos situados en el complejo de edificios en el Centro Médico en Río Piedras.

Anteriormente se requería un bachillerato para ejercer la profesión de farmacéutico pero en la actualidad se requiere un grado doctoral, razón que algunos entienden ha contribuido a que haya menos graduados. En Puerto Rico hay más de 1,000 farmacias, por lo que se requieren por lo menos 3,000 farmacéuticos, si se contabiliza uno por turnos de ocho horas.

De acuerdo con el departamento del Trabajo y Recursos Humanos Federal, en Estados Unidos se habían registrado 251,000 farmacéuticos en 2007, con un salario promedio de $ 100,000 al año. De estos 115,110 estaban en establecimientos de cuidado y salud personal, 52,270 en hospitales, 20,000 en tiendas de productos diversos, 15,060 en tiendas por departamentos y 10.800 en otros establecimientos.

“La importancia del farmacéutico se ve cada momento ya que es un profesional que además de sus conocimientos científicos desarrolla unas destrezas de liderazgo efectivas y de comunicación con los pacientes que tiene el efecto de mejorar la calidad de vida”, dice la decana de la Escuela de Farmacia de la UPR, Lesbia Hernández González, quién lleva 29 años de su vida profesional dedicada al área de investigación, entre los que destaca el estudio del comportamiento de los medicamentos en humanos (farmacocinética) y la implantación de programas de investigación clínica.

Y no es para menor, ya que la Dra. González graduada de la Universidad de Michigan, donde obtuvo su doctorado en Farmacia, recalca sin titubear que “reconocemos la responsabilidad de asumir el liderato en la investigación y servicio para contribuir a la salud y la economía de Puerto Rico”.

Para cumplir con estas metas, la escuela se beneficiará de los proyectos de construcción en el Recinto de Ciencias Médicas (RCM), a un coste de $80 millones de dólares, que los administradores esperan permitan el máximo desarrollo de investigaciones, actualizar la tecnología para continuar con altos niveles académicos y de ese modo, aumentar el servicio de salud que se ofrece a la población puertorriqueña. Se espera que el nuevo edificio sea inaugurado durante este año.

La Escuela de Farmacia de la UPR, está a cinco años de su centenario y concentra sus esfuerzos en convertirse en un modelo para la educación médica en el país y la región. La escuela fundada en 1913 brinda un programa de Doctorado en Farmacia que capacita a los profesionales con un currículo concentrado en el cuidado directo del paciente, las ciencias biomédicas, farmacéuticas, sociales y administrativas; así como la investigación clínica y la farmacia industrial. Junto a los programas de maestría en Farmacia y de residencia en Práctica en Farmacia, hacen a la Escuela un contribuyente fundamental de la economía del conocimiento en Puerto Rico. La escuela posee una acreditación de la Asociación de Escuelas de Farmacia de Estados Unidos (AACP pos sus siglas en inglés), entidad a la que pertenecen solo 100 colegios en la unión americana.

Este centro universitario cuenta con laboratorios que también están en remodelación para evaluar nuevas alternativas de tratamiento para distintas condiciones de salud. El laboratorio de Descubrimiento de Fármacos está enfocado en buscar nuevos tratamiento especialmente para el cáncer y la malaria. De la misma manera, en el laboratorio de Análisis de Drogas y Farmacocinética se estudian altas dosis de vitamina C como una alternativa para el tratamiento de cáncer. Otras investigaciones trabajan con la farmacogenética para predecir la respuesta de los pacientes a ciertos medicamentos como los anticoagulantes y hacerlos más efectivos y seguros.

Este año y como parte de las actividades de la celebración del Aniversario 95 de la Escuela de Farmacia del Recinto de Ciencias Médicas UPR, se celebró en Puerto Rico, un Simposio sobre el Descubrimiento, Desarrollo e Investigación Clínica de Medicamentos, que sirvió de enlace entre los profesionales de la salud, la comunidad académica, la industria farmacéutica y el gobierno.

Entre los temas que se discutieron en ese simposio están los medicamentos aprobados por la Administración federal de Drogas y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés), ya que estos se originan de una variedad de estudios clínicos que comprueban su seguridad y eficacia.

La Dra. Hernández González, explicó que durante ese foro se discutió además el desarrollo de nuevos medicamentos y cómo estos se convierten en un estímulo para la economía del país al promover la innovación y la economía del conocimiento.

Uno de los temas que se discutió durante el Simposio fue la importancia de la etnobotánica o ciencia que estudia el uso de las relaciones entre las plantas y el ser humano, incluyendo sus aplicaciones y sus usos tradicionales.

En Estados Unidos se invierten unos $252 billones en la industria farmacéutica, de los cuales un 15 por ciento se destina para el descubrimiento de fármacos, un 25 por ciento para su desarrollo, un 20 por ciento para estudios relacionados a la seguridad y un 40 por ciento para estudios clínicos.

Allí se discutieron diversas oportunidades para la innovación y la comercialización de nuevos medicamentos de modo que se beneficie la salud y la economía de Puerto Rico.

“Nosotros estamos muy entusiasmados con nuestras investigaciones, en la actualidad tenemos siete en proceso y esperamos contar con un mayor número en los años que tenemos por delante”, subrayó la Dra. Hernández González al entender que con mayor financiamiento de corte filantrópico debido en gran parte a la Ley 82 de 2008 para promover donativos a la UPR deducibles de contribuciones, así como de la redacción de propuestas para la obtención de fondos federales.

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