Mujeres más prevalentes a tener hidradenitis supurativa en su piel

mujeres-mas-prevalentes-a-tener-hidradenitis-supurativa-en-su-piel Dra. Alma Cruz, catedrática auxiliar del Departamento de Dermatología del Recinto de Ciencias Médicas.

Agencia Latina de Noticias de Medicina y Salud Pública

Un estudio publicado por la Revista Puertorriqueña de Medicina y Salud Pública (MSP) concluyó que la prevalencia de la hidradenitis supurativa (HS), una condición que se caracteriza por la presencia de lesiones recurrentes dolorosas e inflamatorias de la piel, es de un por ciento y que afecta más a las mujeres que a los hombres.

La autora del estudio, la doctora Alma M. Cruz, catedrática auxiliar del Departamento de Dermatología del Recinto de Ciencias Médicas (RCM), explica que el número de prevalencia pudiese cambiar, porque esta condición, la que presenta nódulos inflamatorios, abscesos y fístulas drenosas, puede ser confundida con otras condiciones como foliculitis, carbúnculos, abscesos, hongos profundos, acné conglobata y enfermedades venéreas.

La HS es “extremadamente rara en la adolescencia, la incidencia disminuye con la edad”, expresa además la dermatóloga.

La doctora explica que existen estudios clínicos que han demostrado que pueden pasar hasta 7 años desde que el paciente comienza a sentir los síntomas hasta que finalmemente se logra un diagnóstico definitivo. Según ella, el diagnóstico de esta condición se basa principalmente en la presencia de lesiones típicas, como nódulos inflamatorios y abscesos profundos, fístulas drenosas interconectadas, fibrosis y cicatrización; por las áreas donde se presenta,  ya sea en las axilas, genitalia, perianial, entre otras; historial de cronicidad y recurrencia e historial familiar.

Según la doctora, esta condición tiende a presentarse en la segunda y tercera década de vida de las personas, y aunque afecta más a las mujeres, en los hombres tiende a presentarse con mayor severidad.

Predisposiciones asociadas a la condición

Por otro lado, la catedrática del Departamento de Dermatología del RCM destaca algunas predisposiciones asociadas a la HS, como es la obesidad.

“Se ha reportado que hasta un 80% de los pacientes con HS presentan obesidad (índice de masa corpórea >25). Sea por factores mecánicos de fricción, tracción o compresión, la obesidad promueve irritación local, retención de sudor e hiperqueratinización folicular, que sumado al estado pro-inflamatorio observado en estos sujetos resulta en una mayor severidad de la condición.  Reducir de peso se ha asociado a una mejoría parcial de la condición en algunos casos”, indica.

Del mismo modo, menciona el uso del cigarrillo como “otro factor directamente asociado al comienzo de la enfermedad y se ha descrito en hasta un 90% de los casos”. “Las toxinas del cigarrillo son responsables de promover el desarrollo de toxinas inflamatorias, estimular y mantener la quemotaxis de los neutrófilos y aumentar la virulencia de staph aureus, perpetuando así procesos inflamatorios. A pesar de estos hallazgos, no se ha podido corroborar que parar de fumar tenga un impacto importante en el control de la enfermedad”.

También, la doctora Cruz revela que “alrededor del 40 por ciento de los casos de HS tienen una predisposición genética familiar, con un patrón que sugiere una herencia autonómica dominante con penetrancia incompleta”.

También, menciona que se han identificado mutaciones en múltiples cromosomas, aunque actualmente no hay un gen específico asociado a esta condición en la piel, la que con frecuencia causa dolor intenso y secreciones purulentas de olor fétido.

La dermatóloga, por otro lado, destaca que un “hallazgo reciente de una función aberrante en el sistema inmunológico de estos pacientes continúa siendo un área de investigación que ha tenido y tendrá un gran impacto en el manejo futuro de la condición”.

El estado inflamatorio severo de la HS, se debe a una “expresión anormal de proteínas antibacterianas, factores quemotácticos para neutrófilos y sobreactivicación de células del sistema innato y adaptativo (macrófagos, linfocitos T activados, mastocitos, etc.)”, de acuerdo a Cruz.

“Estudios clínicos de la condición revelaron que marcadores de inflamación como el CRP (c-reactive protein) está significativamente más elevado si lo comparamos con otras dolencias inflamatorias cutáneas, como la psoriasis.  Este proceso inflamatorio crónico, severo y persistente finaliza con la destrucción de la unidad pilo-sebácea y, eventualmente, de otras estructuras anéxales del área, resultando en procesos de cicatrización anormal con formación de abscesos y fístulas interconectadas recurrentes y marcada fibrosis”, expresa.

En casos severos y persistentes se han descrito complicaciones como cicatrizaciones deformantes, limitación en el movimiento, linfedema de las extremidades o genital, fístulas en uretra, vejiga, recto o perineo y desarrollo de carcinoma escamoso, agrega.

Las implicaciones sociales a las que se enfrentan los pacientes con esta condición, también fueron mencionadas por la doctora en su estudio. Y es que indica que estos pacientes padecen de aislamiento social, depresión e ideas suicidas. De la misma forma,  los pacientes pueden desarrollar otras enfermedades como hipertensión, desordenes psiquiátricos, enfermedades autoinmunes y síndrome metabólico.

Tratamiento

La doctora Cruz manifiesta que a los pacientes con esta enfermedad se tratan con antibióticos sistémicos o tópicos, a pesar de que la HS no es una condición infecciosa.

Según la especialista en dermatología, el uso de retinoides, tratamientos hormonales, metrotexato, radioterapia, crioterapia, zinc y láser solo cuentan con reportes aislados con resultados no consistentes.

Como parte del tratamiento, se puede utilizar el manejo quirúrgico, que incluye desde incisión y drenaje, de-roofing, hasta escisiones localizadas o extensas del área afectada. Esta técnica no debe ser la meta en esta condición, aunque sea efectiva en algunos casos, recomienda.

El único tratamiento aprobado por la FDA para tratar esta condición se llama Adalumimab, y de acuerdo a los estudios clínicos se demostró una mejoría promedio de un 50 por ciento en las primeras 12 semanas de tratamiento, disminuyendo el número de lesiones y reduciendo el dolor comparado con placebo.

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