Mitos alrededor del COVID-19 aclarados por la ciencia

Mitos sobre el Covid-19 Con la llegada del coronavirus surgieron varias incógnitas e inquietudes como la inmunidad que puede generar el virus.

Katherine Trujillo useche 

Agencia Latina de Noticias de Medicina y Salud Pública

Con la llegada del coronavirus surgieron varias incógnitas e inquietudes de cómo se generó y qué puede generar el virus, la potencia de transmisión de los niños y la real capacidad de reinfección, por esto se aclara científicamente cuales son las verdades sobre el COVID-19.

Uno de los primeros mitos sobre el coronavirus fue que el calor acababa con el virus, pues esto se pensó al punto de creer que con la llegada del verano se extinguiría la transmisión.

Lo que se logró comprobar es que en la temperatura del cuerpo entre 36.5 y 37 grados el virus se adapta perfectamente, independientemente de la temperatura exterior o las condiciones meteorológicas. El frío favorece la transmisión, pues las personas tienden a estar en lugares  más  cerrados en los que hay menos ventilación. 

Otro de los mitos sobre el coronavirus era que se podría transmitir a través de objetos como monedas y billetes y esto generó una explosión de medidas para desinfectar al máximo estos elementos. No obstante, la ciencia pudo comprobar que la posibilidad de contagiarse con estos contactos es muy baja e incluso se demostró que el tiempo de permanencia del virus sobre algunas superficies no pasaba de algunas horas y que la limpieza normal elimina el virus de manera inmediata.  

Uno de los mitos desvirtuados es el beneficio de las aspersiones con desinfectantes, alcohol u otras sustancias para eliminar el virus. En realidad, se ha encontrado que estos son inútiles contra el riesgo de infección. También se ha investigado sobre el riesgo que implican las mascotas y hasta el momento no se ha encontrado evidencia de que las mascotas puedan transmitirlo.

Al comienzo de la pandemia se creyó que las gárgaras con soluciones salinas o enjuagues bucales podrían proteger contra la infección, soportado en que se trataba de un virus respiratorio, pero después de varias investigaciones se comprobó que, si bien hay evidencia limitada de que esto sirve para algunos resfriados, no tiene ningún tipo de soporte frente al nuevo coronavirus.

Cuando la pandemia comenzó también se pensó que por ser más letal en personas mayores, los jóvenes y los niños no se afectaban, pero también rápidamente se demostró que la susceptibilidad frente a esta amenaza es general, a tal punto que no existe ningún grupo etario ni raza que sea inmune.

A inicios de año se cursó un idea de que algunas vacunas contra virus respiratorios podrían proteger contra el COVID-19 lo que ha sido desvirtuado por estudios que encontraron que estas vacunas contra la influenza y bacterias no presentaron protección cruzada favorable.

También se ha descartado la transmisión de virus a través de picaduras de mosquito o el contacto sexual. Se estudia el contagio vía placenta, lo que condiciona esta nueva enfermedad como una entidad de infección principalmente respiratoria.

Aún seguirán surgiendo nuevos mitos sobre el nuevo coronavirus, pues los investigadores y científicos siguen descubriendo y descifrando lo que puede ocurrir y darle al mundo la mejor opción de cuidado para no contraerlo.

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