Médico puertorriqueño expone en Londres hallazgos de estudio sobre cirugía de escoliosis

El Dr. Ramírez Lluch en una de la múltiples reuniones en Estados Unidos para el desarrollo de la técnica quirúrgica con los Dr. Randall Betz ( Derecha) de Shrinners Hospital y el Dr. Robert Campbell ( izquierda ) de Texas; quién diseñó la cirugía inicialmente. Foto suministrada.

No hay diferencias en la cirugía de la columna vertebral para corregir la escoliosis en pacientes con espasticidad e hipotonía. En cambio, los pacientes con espasticidad sufrieron más complicaciones que los pacientes hipotónicos tratados con el sistema a base de la costilla para hacer crecer la columna o Rib-Based Growing System (RBGS, por sus siglas en inglés).

Los pacientes espásticos tuvieron más complicaciones con las cirugías de expansión para niños con escoliosis de desarrollo temprano. Hay dos tipos de escoliosis, aquellas que requieren solo una cirugía, que consiste en corregir la curva y parar el crecimiento de la columna.

Pero si es muy pequeño, el niño no podría crecer y moriría por tener un pulmón pequeño, al limitarse el crecimiento de la columna. Por ser muy pequeños, necesitan un tratamiento que requiere que se operen periódicamente para permitirle el crecimiento del pulmón y la columna y a la vez, corregir la deformidad. 

Esos fueron los hallazgos de un estudio cuyo autor es el doctor Norman Ramírez-Lluch, cirujano ortopeda pediátrico del Hospital La Concepción de San Germán, en el cual contribuyeron como coautores: el investigador Gerardo Olivella, de Ponce Health Sciences University, School of Medicine; Omar Rodríguez, de la Escuela de Medicina de la Universidad Central del Caribe, de Bayamón; el doctor Pablo Marrero, del Departamento de Cirugía Ortopédica de la Escuela de Medicina de la Universidad de Puerto Rico.

También formaron parte del grupo investigador, el doctor John Smith, del Intermountain Primary Medical Children’s Center, en Saltlake City, Utah; el doctor Sumeet Garg, del Children’s Hospital ubicado en Aurora, Colorado; el doctor Michael Vitale, de la New York-Presbyterian University Hospital of Columbia, New York; el doctor Randal Betz, del Institute for Spine & Scoliosis, Lawrenceville, de New Jersey, y el Children Spine Study Group, de la Children Spine Foundation, con sede en Valley Forge, Pennsylvania.

Según explicó el autor, los pacientes “se dividen en los que nacen con defectos en las costillas y vértebras, como los Jarcho Levin, los que tienen síndromes. Y los neuromusculares, como los que sufren espina bífida, que son hipotónicos, y los que tienen perlesía cerebral, que son espásticos “.

“Nosotros encontramos que entre los neuromusculares espásticos y los hipotónicos, ambos corregían bien su deformidad, pero los espásticos tenían más complicaciones con la técnica de RBGS, diseñada por el doctor Robert Campbell y que nosotros llevamos como 14 años haciendo en Puerto Rico. Fuimos, inicialmente, los únicos fuera de Estados Unidos y Alemania en utilizar la técnica”, añadió el doctor Ramírez-Lluch.

Los datos fueron recolectados de un banco de data multicentro, internacional, basado en estudios retrospectivos de cohorte de 131 pacientes con escoliosis neuromuscular en su estadío temprano (EOS, por sus siglas en inglés), quienes fueron tratados con RBGS.

En el 2000, el doctor Campbell desarrolló una técnica RBGS, que consiste en implantar un artefacto alargado que conecta de las costillas a la cadera. Su fin es permitir el crecimiento del pulmón, la columna y corregir la deformidad.

Inicialmente, cuando se desarrolló esta técnica hace casi 20 años, el único hospital fuera de Estados Unidos y Alemania donde se realizaba fue el hospital de la Concepción, por el doctor John Flynn y el cirujano ortopeda pediátrico Norman Ramírez-Lluch. El doctor Flynn falleció. El doctor Ramírez-Lluch continúa realizando el procedimiento y se ha convertido en mentor de cirujanos de otros países que ya están siendo entrenados en la técnica, ya que “deseamos que otros niños también tengan la oportunidad de curarse”.  

En los pasados años “se operaron muchos niñitos y colectamos tanta información que nos permite presentarla en Congresos Internacionales como la Sociedad Pediátrica de Norteamérica, la Sociedad Internacional de Escoliosis, el Congreso Internacional de la Escoliosis de Desarrollo Temprano y ahora a la Sociedad Británica de Escoliosis. En el manejo de la escoliosis de desarrollo temprano, estamos en la cabecera internacional y nos permite que seamos invitados a dichas actividades”, explicó el subespecialista, quien regresó de realizar su exposición en Londres, el lunes. 

La data incluyó detalles de las fases pre, intra y post operatoria, que sirvió para comparar el grupo de pacientes con espasticidad, con el que sufre hipotonía. Se usó un esquema estandarizado para reportar las complicaciones.  

La muestra de pacientes, 32 con espasticidad y 199 con hipotonía, fue homogénea en cuanto a sexo, edad al momento de la cirugía, peso, estatura, los ángulos de Cobb y de la quifosis, así como el tiempo de seguimiento.

La evaluación del ángulo Cobb más reciente reveló una corrección residual baja inesperada, con 16 por ciento en el grupo con espasticidad, y 11 por ciento en el grupo con hipotonía. Mientras, 25 pacientes, que representa el 78 por ciento del grupo con espasticidad reflejó complicaciones, en comparación con 55 pacientes o el 56 por ciento del grupo con hipotonía.     

Las complicaciones más comunes fueron: infección (53 por ciento (27/51) en el grupo con espasticidad vs 39 por ciento (55/139) en el grupo con hipotonía), migración del artefacto (29 por ciento (15/51) vs 36 por ciento (50/139), respectivamente), muerte (8 por ciento (4/51) vs 1 por ciento (2/139), respectivamente), y fallo del equipo (6 por ciento (3/51) vs 13 por ciento (18/139), respectivamente).

En el 30 por ciento de los pacientes con espasticidad, comparado con 10 por ciento con hipotonía, la severidad de las complicaciones requirió la remoción del instrumento y alteró los planes de su tratamiento.

Los grupos con espasticidad e hipertonicidad no reflejaron ninguna diferencia en la cirugía correctiva. Mientras, los pacientes con espasticidad tuvieron más complicaciones que aquellos con hipotonicidad en el manejo de la escoliosis neuromuscular tratada con RBGS.

El grupo de investigadores, quienes forman parte de la Children Spine Foundatios, se reúne cada seis meses en algún lugar del mundo para intercambiar datos y experiencias, mencionó el médico puertorriqueño, quien se especializa en complicaciones.

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