Más complejo el diagnóstico cardíaco en la mujer

La cardióloga Karen Rodríguez, consejal de la Junta del Capítulo de Puerto Rico del American College of Cargiology.

En el hombre, las dolencias del corazón y el infarto agudo se presentan con ardor persistente en el pecho, alza súbita de presión, angina de pecho durante actividades o situaciones que usualmente realiza sin dificultad; o angina inestable, entre otros síntomas ya conocidos. Sin embargo, estos no son patentes en la mujer, lo que dificulta su diagnóstico, advirtió la cardióloga Karen Rodríguez.

La doctora, quien es consejal de la Junta del Capítulo de Puerto Rico del American College of Cargiology, dijo que “en la mujer, los síntomas son atípicos a los del hombre. Puede sentir malestar estomacal, y pueden ser diagnosticada con reflujo ascendente. Como no presenta síntomas, puede llegar tardíamente a buscar atención y tiene más complicaciones”.

En entrevista con la Revista Puertorriqueña de Medicina y Salud Pública (MSP), Rodríguez, quien tiene práctica privada en la zona oeste de la Isla, destacó la importancia de que una fémina que presente esos síntomas sea evaluada por un profesional de la cardiología, y no limitarse a la atención médica que pudo recibir en una sala de emergencias.

“El cardiólogo ve al paciente de una forma diferente; puede saber si tiene riesgo de enfermedad cardíaca o si es reflujo. Cuando vemos al paciente, lo evaluamos y aunque a veces de entrada no se ve nada que sea preocupante, nos llevamos sorpresas”, puntualizó la especialista.

Rodríguez indicó que entre las enfermedades cardiovasculares que más afectan a la mujer puertorriqueña están: la diabetes, la hipertensión y la fibrilación auricular. Esta última, la describió como el ritmo irregular en los latidos del corazón. “Los pacientes dicen que sienten palpitaciones, como unos brinquitos en el corazón. Nerviosismo, se fatigan cuando caminan”, mencionó la galena.

La doctora apercibió acerca de que puede ocurrir un ataque cardiovascular si no se atiende la enfermedad cardiovascular a tiempo. Y puede ocurrir mayormente en la tercera edad, luego de años ignorando la condición. “Cuando no llega a tiempo, un solo infarto en la cabeza, que conocemos como derrame, uno solo puede causar daño permanente, incapacidad”, observó la doctora, quien ofrece servicios en los hospitales Perea y Bella Vista, de Mayagüez.

Aunque no existen estadísticas formales, Rodríguez mencionó que hay mayor prevalencia en la mujer entre los 70 y 85 años de diabetes, hipertensión y fibrilación auricular.  

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