Las bacterias intestinales participarían en el envejecimiento

Agencia Latina de Noticias de Medicina y Salud Pública

En los últimos años, las investigaciones científicas han dado auge a los estudios sobre las bacterias, en parte por las evidencias que demuestran su capacidad de adaptación y evolución a diferentes entornos. Aunque este sea uno de los temas más conocidos y explorados, los investigadores también han volcado su atención al rol que cumplen en diferentes mecanismos del organismo. Dentro de estas poblaciones bacterianas, la que más llama la atención a los estudios son las bacterias intestinales, puesto que se ha comprobado un papel activo para mantener la salud del órgano y también, de los seres humanos.

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En el grupo de bacterias intestinales, los científicos las clasifican en varios tipos. Las más comunes son las bacterias ‘comensales’, microorganismos que aprovechan los nutrientes del cuerpo y que están presentes en todos los organismos vivos, estableciendo una relación equilibrada y sin causar daños. Cuando esta relación se ve alterada por una enfermedad o el consumo de ciertos fármacos, se produce un fenómeno llamado ‘disbiosis comensal‘, vinculado a la esperanza de vida y al desarrollo de múltiples condiciones.

Sin embargo, al parecer la ayuda que prestan al intestino no solo se limitaría a esta área del cuerpo. Al parecer, su labor también beneficiaría al sistema inmunológico.

Así lo afirma el científico Igor Iatsenko, investigador en el Instituto Global de Salud de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL), en Suiza, quien estableció que algunos casos de ‘disbiosis comensal’ se originan a causa de fallos en el sistema inmunológico. Dichas patologías en este sistema también serían causantes de varias anomalías relacionadas al envejecimiento.

Este hallazgo se realizó con un estudio llevado a cabo en moscas de la fruta ‘Drosophila melanogaster’, insectos utilizados comúnmente para análisis sobre las bacterias intestinales. Como el objetivo de este científico era averiguar la correspondencia de las bacterias intestinales con el sistema inmunológico, los análisis se enfocaron en una proteína receptora conocida como ‘proteína SD de reconocimiento de peptidoglicano’ (PGRP-SD).

La proteína elegida se basó en estudios previos de Iatsenko, quien también constató que PGRP-SD es una proteína eficaz al momento de detectar patógenos en la mosca y ayuda a que el sistema inmunológico de este animal, los elimine sin posibilidad de evolucionar a graves complicaciones. De acuerdo con información del sitio infosalus.com,
los científicos desactivaron el gen de PGRP-SD, creando así moscas con interrupción del sistema inmune.

Las moscas de laboratorio mostraron un ciclo de vida más corto y presentaron un número exagerado de la bacteria ntestinal ‘Lactobacillus plantarum’, encargada de producir ácido láctico en el organismo.

Nuestro estudio identifica un miembro específico de la microbiota y su metabolito que puede influir en el envejecimiento en el organismo huésped -mencionó Igor Iatsenko-. Definitivamente, hay muchos más ejemplos como este, y se necesita entender mejor las interacciones metabólicas microbio-huésped durante el envejecimiento para desarrollar estrategias contra las patologías asociadas con la edad”.

Así se estableció la relación metabólica

En el mismo estudio, los investigadores hallaron que esta producción excesiva de ácido láctico favoreció la aparición de especies bacterianas, reactivas al oxígeno. Estas bacterias causan daño celular y son un factor que contribuye al envejecimiento de los tejidos del organismo. Por ello, cuando los investigadores decidieron estimular y provocar una mayor producción de PGRP-SD, notaron que esta proteína evitaba la disbiosis comensal y extendió el ciclo de vida de las moscas de la fruta.

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Aquí tenemos una interacción metabólica entre las bacterias comensales y el huésped –dice Bruno Lemaitre–. El ácido láctico, un metabolito producido por la bacteria ‘Lactobacillus plantarum’, se incorpora y procesa en el intestino de la mosca, con el efecto secundario de producir especies reactivas de oxígeno que promueven el daño epitelial”.

Con la obtención de estos resultados, médicos investigadores creen que este tipo de mecanismos también pueden ocurrir en el intestino de los mamíferos, entre ellos el ser humano.

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