La tasa de mortalidad materna en Puerto Rico desciende significativamente gracias al cuidado prenatal

El cuidado prenatal, que hoy conlleva esfuerzos para educar y orientar a la futura madre y su entorno, así como diversas pruebas y evaluaciones científicas durante el embarazo, han permitido que la tasa de morbilidad y mortalidad materna en el país haya descendido significativamente en las últimas décadas, según un artículo publicado en la Revista Puertorriqueña de Medicina y Salud Pública (MSP).

Redactado por la Doctora Carmen D. Zorrilla, Catedrática de Obstetricia y Ginecología en la Escuela de Medicina de la Universidad de Puerto Rico, el reporte ha enfatizado que esa instrucción a la madre, así como  la frecuencia de los exámenes médicos, ha sido decisiva para que la gestante se mantenga saludable a lo largo del embarazo.  La experta ha querido enfatizar que un tercer componente de este proceso “es el tratamiento de diversas condiciones médicas que se identifican para optimizar la salud de la madre-infante”.

Zorrilla enumeró algunas pruebas que se hacen en cada visita, entre éstas: tomar la presión arterial, medir los latidos cardiacos fetales, medir el crecimiento del útero, evaluar la presentación fetal, y las pruebas de orina.

“Estas evaluaciones sencillas han demostrado el potencial de identificar la mitad de las anormalidades de crecimiento fetal, prevenir el 70 por ciento de las complicaciones de eclampsia e identificar 80 por ciento de las presentaciones de nalgas con el fin de ofrecer una versión externa para evitar una cesárea”, apuntó.

Entre los años 2007 y 2008, en Puerto Rico se registraron un total de 17 muertes relacionadas a complicaciones durante el embarazo, parto y puerperio o de una enfermedad declarada durante el embarazo, de acuerdo a cifras del Departamento de Salud y el Instituto de Estadísticas. Un total de 4 muertes fueron causadas por embolia del líquido amniótico.

Asimismo, la tasa de mortalidad infantil bajó de 28.6 en 1970 a 8.8 por cada 1,000 nacimientos vivos en el 2008, lo que representó una disminución de aproximadamente 19.8 por ciento.n Algunos de los factores determinantes de las mortalidad infantil son malformaciones congénitas, anomalías cromosómicas, hipoxia intrauterina, asfixia del nacimiento, sepsis bacteria del recién nacido, y bajo peso al nacer. Muchos de estos trastornos están relacionados con la gestación corta y la malnutrición.

Mientras, datos oficiales reflejan también que el índice de mortalidad fetal se ha mantenido cerca de 10 por cada 1,000 nacimientos, en el periodo que comprende de 1980 al 2008.

Aunque estas bajas son meritorias, el esfuerzo no debe detenerse hasta llegar a un punto en que el riesgo de la gestante y su retoño sean mínimos.  Al respecto, la doctora Zorrilla ha aludido al   proyecto Transformación Prenatal (TP), en el que resaltan: la evaluación de salud, la educación y el apoyo, en un modelo de servicio dentro de un marco grupal.

“El modelo promueve el apoderamiento en salud individual y el desarrollo de comunidad y se promueve un ambiente para el aprendizaje que no se puede hacer en cuidado individual”, dice la experta. “El compartir las experiencias del embarazo ayuda a las pacientes a entender situaciones que pueden ser comunes”.

Todas estas previsiones y precauciones son parte de un plan de salud integral que tiene como finalidad el bienestar tanto de la madre como del hijo.

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