La exigente y vital labor de la enfermera durante el parto

La dispendiosa, pero vital importancia de la enfermera en un parto Bárbara Mateus, enfermera desde hace más de 20 años en Bogotá, Colombia.

César Fuquen Leal
Agencia Latina de Noticias de Medicina y Salud Pública

Un parto o nacimiento es la llegada de una nueva vida al mundo. Médicamente este término se conoce como el proceso en el que una mujer expulsa al feto y la placenta al final de la gestación. Dicho procedimiento se divide en tres momentos: dilatación, expulsión y alumbramiento -instante en que se expulsa la placenta- cuando el proceso finaliza.

Sin embargo, como intervención quirúrgica, el parto es una de las más emocionantes y, en ocasiones, difíciles que existen en el mundo de la medicina. Mucho se habla de la importante labor que los médicos realizan en este procedimiento pero no se tiene muy en cuenta el ejercicio y la importancia de las enfermeras en él.

Bárbara Mateus, quien ejerce la enfermería desde hace más de 20 años en la Clínica del Country en Bogotá, Colombia, contó en entrevista para la Revista de Medicina y Salud Pública todo lo concerniente a su profesión en el momento del nacimiento de un bebé.

Al indagar a Mateus acerca de cómo es el proceso de una madre al llegar al centro hospitalario donde dará a luz y cuál es la función de las enfermeras en este proceso, menciona con gran orgullo que:

“Lo que hacemos nosotras las enfermeras es recibir a la paciente, revisar que todos los exámenes estén debidamente autorizados y que sean los que exige la Secretaria de Salud; (…) si es una paciente que tiene antecedentes de diabetes o enfermedades similares, o si trae antecedentes diferentes al parto, entonces debe traer los exámenes dados por el ginecólogo durante el proceso de la gestación”.

Asimismo, afirma que “después de que realizamos todo, la dirigimos a la habitación y le colocamos una bata especial que da la clínica o el hospital”. También dice que es aquí donde comienza el verdadero reto de las enfermeras, pues se deben preparar para ayudar a traer una nueva vida al mundo.

Gracias a los cuidados y el servicio que prestan, se garantiza que la vida del bebé y la madre estén a salvo por completo. Lo siguiente que realizan estas profesionales es tomar los signos vitales de la madre, analizar la medición antropométrica, explorar los órganos y sistemas del feto como de la embarazada y dirigir el examen físico focalizado.

“Algo muy importante, es colocar a la madre la monitoria fetal. Este es un aparato donde podemos escuchar los latidos cardíacos del bebé para verificar que está vivo y en perfectas condiciones. El monitor nos da indicaciones sobre cómo se está comportando el bebé durante todo el proceso“, comenta en esta entrevista la enfermera Mateus.  “Después de eso, nosotras seguimos las ordenes que haya dejado el ginecólogo y el medico hospitalario encargado de la paciente”,

precisa.

El suministro de medicamentos y suero es algo de vital importancia, no solo para las mujeres que están a punto de dar a luz, sino para los pacientes en general. Y quién mejor para llevar a cabo este procedimiento que una enfermera. Posteriormente a la ingesta de medicamentos, “procedemos a hacer una canalización de una vena periférica para colocar líquidos endovenosos para hidratar a la paciente” menciona la profesional.

“Procedemos a pasarle un bolito de 300 centímetros de suero, llámese lactante de ringer u otra solución. Todo depende de los antecedentes de la mamá”,

sostiene la enfermera Bárbara Mateus.

En ciertas ocasiones, los partos tienden a tener complicaciones que requieren tener una reserva de sangre para suministrarle a la paciente en caso de ciertas anomalías. En este punto es clave la labor de las enfermeras.

“Cuando canalizamos, también tomamos muestras de sangre. Esto se realiza en caso de que más adelante se presente una complicación y haya que hacer reserva de sangre u otras muestras que manden los médicos tratantes” .

precisa esta profesional de la salud

Posterior a este proceso, se comienza con el trabajo de parto. “Ya después de que la paciente está canalizada y con todos sus papeles al día, nos vamos a las ordenes médicas y empezamos la inducción con lactato de ringer, más 3 unidades de oxitocina” comenta.

Después de que el bebé nace, “el personal de enfermería junto con el ginecólogo de turno, es quién vigila el proceso de que todo marche correctamente (…) entonces nació el bebe, nosotras estamos durante el tiempo del nacimiento del bebé”.

Tiempo más tarde, nace la criatura y nuevamente se activa el servicio de las enfermeras en pro de la madre y el recién nacido. “Hay que estar pendiente de que el bebe nazca sano, se le coloca de inmediato en el pecho de la mamá, cuando ella lo tiene en sus brazos es un momento muy especial porque es el encuentro entre la mamá y el papa del bebé”.

Según la enfermera Mateus, “mientras la mamá está en todo el proceso de saludar a su bebé, besarlo y abrazarlo. La enfermera que está con ellos se encarga de limpiarlos junto con el pediatra que llega en ese momento”. Pasados unos cinco minutos, se implementa la última fase del parto que es el alumbramiento. “La placenta tiene dos cotiledones. Éstos hay que contarlos que salgan completos, pues sino salen completos es porque se adhirieron al útero y eso es grave porque puede producir una hemorragia bastante importante en la mamá (…) Una de las enfermeras se encarga de ayudar a contar”, afirma Mateus para la Revista de Medicina y Salud Pública.

Después de este procedimiento, el ginecólogo analiza el sangrado, “si no hay mucho sangrado, la enfermera se encarga de administrar todos los medicamentos correspondientes para que el sangrado mejore. Si ya no mejora, se toma la decisión de pasarla directamente a sala para hacerle otro procedimiento, (…) mientras tanto hay otra enfermera y una pediatra, que son las que se encargan de la adaptación del recién nacido”, precisa la enfermera Bárbara Mateus.

Adaptar al recién nacido -de acuerdo con los estándares- significa colocarlo en una incubadora, bajo una luz de fototerapia a un grado estimado de 37 grados centígrados para mantenerlo en condiciones óptimas dependiendo del ambiente en el que se encuentre. Posterior a este proceso, “la jefa de enfermería se encarga de administrarte una ampolla que se llama vitamina K, que es para evitar que los niños tengan alguna hemorragia, a todo niño se le coloca esa ampolla en la piernita izquierda. (…) Después de eso limpiamos al niño”, explica Mateus a este medio.

De igual modo, la jefa de enfermeras juega un papel trascendental en este proceso.

“La jefa de enfermería se encarga de cambiar el muñón umbilical y de colocarle parches de yodo en los ojos, para evitar que haya infecciones oculares, provenientes de alguna infección vaginal de la mamá (…) después de eso, generalmente la pediatra se va y se queda la enfermera sola, terminando la adaptación del bebé, ahí se mira si se le pone oxígeno”

afirma Mateus.

Aunque es un procedimiento bastante dispendioso, al final de todo este proceso ocurre uno de los momentos que más se disfrutan más en el ejercicio de la enfermería. “Uno viste al bebe, después le toma la tensión en el bracito derecho, luego la tensión en la pierna izquierda, y luego se mira cuánto está saturando el bebé; debe estar por encima de 90, si está por debajo, toca llamar a la pediatra para que ella mire qué sucede”, añade la enfermera.

La enfermera Bárbara Mateus concluye la entrevista mencionando que este proceso en ocasiones es bastante duro y estresante por el sufrimiento que en algunos casos sufre la mamá, pero que para ella y sus colegas es muy gratificante ayudar a dar vida y dejar en alto la profesión de la enfermería.

“Cuando ese bebé que fue tan deseado no llega por algún u otro motivo, es muy duro para las mamás. Uno también se contagia de ese dolor y de esa nostalgia de ver a esa mamá sufrir pero por otro lado, es muy bonito que uno ayuda a traer vida a este mundo, en un ambiente bonito y agradable (…) Nuestro lema es el servicio por amor”,

puntualiza.

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