Johanna Yanti, el rostro de la lucha por la vida

Por: Paula Alejandra Rojas
Agencia Latina de Noticias de Medicina y Salud Pública

Johanna Yanti es un nombre que muy probablemente usted no conoce. Sin embargo, después de leer y escuchar su historia se dará cuenta de la importancia de que todos conozcamos casos como los de ella, llenos de esperanza, fortaleza y vida, mucha vida.

Johanna es una niña haitiana de cuatro años. Su historia empieza antes de nacer, cuando su mamá tenía siete meses de embarazo y empezó a sentir que algo iba mal: su hija no se movía. Extrañada, debido a que siempre en los controles médicos le habían dado buenas noticias, decidió acudir nuevamente a su ginecólogo, donde después de algunos estudios, el médico diagnosticó que la bebé que estaba por nacer tenía hidrocefalia congénita.

A partir de ese momento, no sólo la vida de Johanna estaba en riesgo, sino también se empezaría a generar un despliegue de peripecias y duras batallas para conservar su vida. El parto de Johanna era una de las grandes encrucijadas. Se suponía imposible dar a luz por parto natural a una niña cuya cabeza medía alrededor de 35 cm, razón por la cual se debía realizar una cesárea que implicaría grandes complicaciones.

Los médicos haitianos, después de estudiar su caso, dictaminaron que no podían realizarle la cesárea en Haití, por ello, la mamá de Johanna viajó hasta la República Dominicana, en donde vivía su tía María Rosa Yanti, quien tiempo después se haría cargo de ella. Allí, en el Hospital de San Juan de la Maguana, dio a luz el día 21 de junio del año 2013 a Johanna, el rostro de la lucha por la vida.

Desde el día que Johanna nació, los viajes con su mamá de Haití a República Dominica se hicieron muy frecuentes. Johanna necesitaba ser operada, por ello, después de una extenuante búsqueda, a los 26 días de nacida, su mamá encontró a un grupo de médicos extranjeros que lograron sacarle líquido del cerebro. Sin embargo, después de la intervención quirúrgica, su diagnóstico era desalentador, debido a la gran debilidad y al prominente tamaño de la cabeza de Johanna, los médicos aseguraron que era muy probable que muriera. No obstante, Johanna luchó y luchó hasta continuar con vida.

Después de algún tiempo, los padres de Johanna tomaron la decisión de dejarla en República Dominicana, debido a que allí podían darle una mejor atención y su tía María Rosa podía hacerse cargo de ella. No obstante, con el paso del tiempo a Johanna le seguía creciendo la cabeza, por eso, a los seis meses, la volvieron a operar, en esta ocasión le implantan una válvula para regular la cantidad, la dirección de flujo y la presión del líquido cefalorraquídeo fuera de los ventrículos del cerebro.

Desde entonces Johanna no ha parado de superar obstáculos. Desde caídas que la han dejado en coma por varios días, hasta que su tía no tenga el dinero necesario para conseguir los medicamentos y llevarla a las terapias que le enseñarán a caminar, son algunas pruebas que ha podido superar y que le enseñan al mundo que:

A pesar de que no le diagnosticaron una larga vida al nacer, ya lleva cuatro años dándole felicidad a su familia”. como dice la doctora Raiza Hidalgo.

Para conocer la historia completa de Johanna, escuché la entrevista que Medicina y Salud Pública sostuvo con la doctora Raiza Hidalgo, medica general, especializada en comunidades vulnerables. Para escucharla, reproduzca el siguiente clip:

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