Investigadores utilizan por primera vez tecnología para medir el riesgo de pacientes con epilepsia mientras conducen en la carretera

Eduard Valdés, del Recinto de Ciencias Médicas.

Más allá de un trastorno neurológico que impacta directamente la vida de los pacientes y los riesgos que podría presentar por las convulsiones, la epilepsia es una enfermedad que afecta su entorno familiar, sus relaciones laborales, hasta su independencia.

Entre las situaciones más díficiles se encuentra el que estos pacientes deben esperar mucho tiempo a que los especialistas, conscientes del riesgo que puede provocar una convulsión en la carretera, puedan autorizarles al manejo de un vehículo.

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Por tal razón, un estudio del Recinto de Ciencias Médicas (RCM) dedicó sus esfuerzos en realizar una investigación que probara realmente el riesgo de esta población que haya experimentado una cirugía de epilepsia al conducir en la carretera versus controles.

Entre los autores figuraron los doctores Luis Serrano Torres, oftalmólogo,Katherine Padilla Rodríguez, neuróloga, Medical Sciences,  Eduard Valdés-Valderrama, Frank Abella Ayala y Gustavo Rodríguez, de la Escuela de Medicina del Recinto de Ciencias Médicas (RCM).

El estudio utilizó por vez primera la tecnología de un simulador que creó el ambiente de un conductor en la carretera otorgado por la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Mayagüez.

“Es la primera vez que en Puerto Rico se estudia en forma científica con un experimento controlado, si hay diferencia significativa entre las habilidades para conducir de un paciente que haya sido intervenido quirúrgicamente para reducir su condición de epilepsia y otras personas que no tienen esta condición”, confirmó a la Revista de Medicina y Salud Pública (MSP) el doctor Didier Valdés, director del laboratorio de Simulación del Recinto de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico (UPR).

 

Por su parte, Eduard Valdés, quien figura también entre los autores del estudio, explicó por su parte que “una de las preocupaciones cuando los pacientes son diagnosticados con epilepsia es si podrán manejar o no. Evaluamos entonces a pacientes diagnosticados con Epilepsia que no era controlada con  medicamentos y se les practicó una cirugía, que es sacarle un pedazo del lóbulo temporal y que llevaban seis meses de recuperación de la cirugía”.

Destacó de paso que en la literatura no existen unas guías certeras del periodo que podría considerarse adecuado para que estos pacientes puedan manejar vehículos en las carreteras. El que puedan manejar un vehículo es una decisión autorizada por los neurólogos o neurocirujanos, aseguró.

Los valores dados por el simulador ayudaron a los investigadores a determinar el riesgo de la muestra, que estuvo compuesta por seis pacientes diagnosticados con Epilepsia -ninguno con autorización a manejar en carretera-, mayores de 60 años, versus 12 pacientes controles.

“Utilizamos entonces un simulador de conducción del Departamento Federal de Estados Unidos, aprobado mediante un “grant” para uso del Recinto de Mayagüez de la UPR. Nos facilitaron el equipo, donde tanto los pacientes como los controles se sentaban, sentían el ambiente como si estuvieran en una silla de carro, con el guía y palanca de cambios al lado y en pantallas se proyectaba una imagen a 120 grados, se mostraban las carreteras y un peaje donde tenían que llegar”, detalló Valdés a este medio.

Sin embargo, los datos del estudio reflejaron que no existe una diferencia significativa en el riesgo de un paciente que atravesó una cirugía de epilepsia versus los pacientes controles.

“Es bien difícil para los neurológos determinar el tiempo en que un paciente podría volver a conducir en carretera. Los análisis cualitativos demostraron que no hay una diferencia notable en el riesgo aumentado de chocar un vehículo entre ambos grupos, entiéndase aquellos pacientes que atravesaron una cirugía de Epilepsia versus controles. Con los resultados que tenemos hasta ahora, quisiéramos más adelante ampliar el estudio para determinar cuándo es el momento apropiado en que estos pacientes, a partir de una cirugía, podrían conducir un auto”, estipuló.

“Es muy importante para estos pacientes asegurarse que mientras su condición esté controlada y sigan las instrucciones de su neurólogo, pueden retomar una actividad tan importante en sus vidas como es guiar un automóvil. Esto es especialmente significativo para pacientes que no tienen alternativas de movilidad y accesibilidad en su entorno inmediato y que dependen de otras personas para poder satisfacer sus necesidades de movilidad. Lo que este estudio sugiere para este tipo de paciente es que tienen condiciones similares a las de una persona que no tiene su condición”, expuso por su parte el doctor Valdés.

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