Incertidumbre en el Plan de Salud del Gobierno

La Administración de Servicios de Salud (ASES) se supone que negocie los nuevos contratos de servicios de salud con las cinco compañías de servicios de salud que cubren el PSG. Desde el 1 de abril de 2015 hay cinco compañías para dar el servicio a las ocho regiones del país y a la región virtual. Las compañías son Triple M, Triple-S, First Medical, PMC y Molina Healthcare. El costo del PSG aumentó en $523 millones del 2015 al 2016, cuando se le añadieron los beneficios adicionales de salud (Additional Health Benefits) impuesto por CMS.  Estos beneficios adicionales son las píldoras contraceptivas, trasplante de córnea, piel y huesos y visitas al quiropráctico. El presupuesto aumentó de $2.2 billones a $2.7 billones.  Estos beneficios adicionales se le debieron cuestionar a CMS (Oficina de Medicare y Medicaid), para evitar ese aumento tan drástico en el PSG.  

El Congreso norteamericano fracasó en eliminar el Obamacare, pero eso no significa que seguiremos recibiendo la misma cantidad por Medicaid, que recibíamos  bajo ese plan desde el 2010.  El gobierno norteamericano contempla eliminar $880 billones en Medicaid. En esa reducción pudiéramos perder los $1.2 billones que ha estado recibiendo anualmente el PSG. El Presidente Trump, por otro lado, planifica asignar $540 billones al Departamento de Fuerzas Armadas.

Hace dos semanas un grupo bipartidista visitó a varios congresistas solicitando paridad en Medicare y Medicaid.  Con anterioridad a esa visita, ya se había logrado paridad en el pago a los hospitales del país.  Igualmente, comenzando el año que viene, los médicos recibirán un leve aumento por los servicios que brindan a los pacientes de Medicare.  Los médicos que practican en Estados Unidos reciben una mayor paga que los de las Islas Vírgenes y que los de Puerto Rico. Eso en cierta medida es injusto, ya que el trabajador puertorriqueño paga las mismas cantidades en Seguro Social y Medicare. Pero el pago a los médicos se nutre del fondo general de Estados Unidos.  Los puertorriqueños no pagamos contribuciones federales, por lo que nunca habrá paridad en Medicare y podrán llevarnos al nivel de Islas Vírgenes, pero no al nivel de Estados Unidos.

Obtener paridad en Medicare es aún más cuesta arriba. Puerto Rico por ser un territorio no incorporado y no un estado, tiene un tope en la cantidad que recibimos de Medicaid. Los estados no tienen tope en los fondos que reciben de Medicaid para tratar a la población pobre de sus respectivos estados. El gobierno federal está considerando ponerle un tope a todos los estados y exigirle que definan las necesidades médicas de sus ciudadanos y aporten esa diferencia. El gobierno federal está asumiendo la frase, “I am free of all prejudice, I hate everyone equally”. Si eso ocurre Puerto Rico revertirá a recibir $400 millones, que era lo que recibíamos antes de la inyección billonaria del Obamacare en el 2010.

La Junta de Supervisión Fiscal ha indicado en más de una ocasión que el presupuesto de Puerto Rico no debe incluir fondos federales para la salud y el propio Congreso norteamericano también ha expresado que no asignarán fondos para el rescate económico del país. Los políticos locales están planificando una segunda visita a Washington para continuar solicitando fondos federales para los servicios de salud.  El argumento más contundente es que si no nos proveen ayuda, más y más puertorriqueños emigrarán a Estados Unidos y allá le tendrán que brindar los servicios médicos que son tres veces más costosos que en Puerto Rico.  Lo que significa que al fin y al cabo terminarán los estados pagando por esos servicios. Veremos a ver si tienen éxito o no.  

Con respecto a Medicare Advantage, los planes de salud de Puerto Rico recibirán un leve aumento, todavía ese aumento es muy inferior a los pagos que se asignan a los mismos planes en Estados Unidos.  Ahora, esperamos que ese aumento en el pago por paciente por mes (ppm) a los Planes Medicare Advantage, redunde en mejores servicios a la población de mayor edad en el país y no en ganancias excesivas para esas aseguradoras.  Aun con el pago actual a los planes Medicare Advantage estas compañías obtienen ganancias multimillonarias.

Las compañías de servicios de salud es el único sector de la sociedad que no ha realizado  ni se les ha exigido hacer una aportación, no un sacrificio, para mitigar la crisis fiscal del país. Aun obteniendo la solicitada paridad en los fondos federales, se  debe reducir el pago por paciente por mes (ppm) de $167 a $137. En Puerto Rico hay 600,886 mujeres en edad reproductiva de 20 a  44 años.  A $20 por mes el costo de las píldoras contraceptivas sería de $14.5 millones.  Hay un total de 1.4 millones de personas en el PSG, de forma que hay 800,000 mujeres de más de 45 años y hombres que tienen en su tarjeta del PSG el derecho a píldoras contraceptiva que nunca utilizarán.  Ese dinero va a parar como ganancia a las compañías aseguradoras. Si reducimos el ppm por la cantidad de $30 recobramos instantáneamente $500 millones en ahorros para el PSG.  

En Puerto Rico se realizan 100 trasplantes de córnea anualmente, 50 en pacientes pobres y 50 en pacientes con plan médico. Cada trasplante cuesta $2,000, asumiendo que el PSG las paga todas, eso equivale a $200,000 anuales. Los trasplantes de hueso son raros y los trasplantes de piel se seguirán haciendo en el Centro Médico de Puerto Rico. Las visitas al quiropráctico es un gasto mínimo. De forma que los Beneficios Médicos adicionales se cubren con $15 millones, no con $523 millones, por lo que estaríamos ahorrando más de $500 millones al año.

Ese es el Plan B que propongo cuando finalmente los políticos no logren obtener ayuda federal para los servicios de salud y para que podamos evitar el colapso del PSG.

 

Enrique Vázquez Quintana, MD

 

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