Identifican una proteína que podría facilitar el diagnóstico de VIH en países pobres

Un simple análisis de sangre para determinar los niveles de la proteína IP-10 en sangre podría servir como herramienta clave para el diagnóstico de pacientes recién infectados por el VIH que aún no han generado anticuerpos contra el virus, así como para la detección de fallo terapéutico en pacientes bajo tratamiento antirretroviral.

Así lo indican dos estudios realizados por científicos del Instituto de Investigación del Sida Irsicaixa, impulsado por Obra Social “la Caixa”, el departamento de Salut de la Generalitat de Catalunya y el Centro de Investigación en Salud de Manhiça (CISM) en Mozambique.

Los resultados indican que el análisis de IP-10 reduciría el número de pruebas costosas necesarias actualmente para confirmar los casos en los que la infección es muy reciente o los fármacos están fallando, facilitando así el diagnóstico y el seguimiento del tratamiento del VIH/sida en países de escasos recursos.

La fase aguda es el momento en el que la infección es más difícil de detectar, pero más fácil de transmitir. Si se quiere saber si una persona está infectada por el VIH, lo más sencillo es analizar si tiene anticuerpos contra el virus en su sangre, pero los individuos que se acaban de infectar tardan unas cuatro semanas en desarrollar estos anticuerpos. Por lo tanto, la manera más precisa de detectar infecciones recientes es mediante el test de carga viral.

“Este test no substituye al test de carga viral”, subraya Denise Naniche, coordinadora de ambos estudios, “la idea es que, en un área de alta incidencia de infecciones por el VIH, el análisis de IP-10 seleccionaría a qué individuos seronegativos se les hace el test de carga viral”.

“Esto reduciría un 75% el número de dichos tests, que son muy costosos y complejos”, añade Julià Blanco, investigador del Instituto de Investigación Germans Trias i Pujol en IrsiCaixa y coautor principal del estudio. El análisis de costo-beneficio muestra que un test rápido de diagnóstico basado en IP-10 podría evitar entre 21 y 84 nuevas infecciones.

Para intentar facilitar la detección de estos casos, los investigadores realizaron un segundo estudio, publicado en Clinical Infectious Diseases, con más de 300 pacientes bajo tratamiento reclutados en el Hospital Distrital de Manhiça. Los resultados muestran que los niveles de IP- 10 fueron significativamente más elevados en el 92% de pacientes con carga viral detectable, lo que significa que IP-10 también sería una herramienta sencilla y asequible para ayudar a detectar casos en los que el tratamiento está fallando.

“Esta prueba rápida podría representar un ahorro de tiempo y recursos en países de renta baja, universalizando el seguimiento del tratamiento de acuerdo con los objetivos de ONUSIDA”, explica Lucía Pastor, primera autora de los dos estudios.

Publicado en ‘Scientific Reports’ y ‘Clinical Infectious Diseases’

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