Geriatra y gastroenteróloga, una pareja comprometida con la calidad médica del país

Los doctores Bárbara Rosado y Francisco Torres
Jean Mitchelle Vélez
Agencia Latina de Noticias Medicina y Salud Pública

Conscientes de las necesidades médicas que requiere Puerto Rico, donde cada vez más especialistas se trasladan a otros países por una mejor calidad de vida, los doctores Bárbara Rosado y Francisco Torres, desde que se graduaron de medicina en el Recinto de Ciencias Médicas (RCM), estuvieron dispuestos a formarse con la premisa de ayudar a su país y así mejorar los accesos a tratamientos y mantener la calidad de entrenamiento a nivel local. 

“Hice mi entrenamiento en Clínica Mayo en gastroenterología, pero antes hice mi residencia en medicina interna en RCM y una de las cosas que identifiqué es que había una gran población de pacientes con problemas hepáticos y había una necesidad en servicio especializados para esa población. No había servicios en trasplante de hígado ni tampoco los servicios, y decido hacer un entrenamiento en gastroenterología y regresar a mi país para ofrecer ese servicio. Más soy la primera mujer con la certificación de trasplante de hígado en Puerto Rico”,

declaró Rosado graduada de medicina en el año 2000. 

Actualmente, con su regreso a Puerto Rico en el 2005 desarrolló su clínica en Ponce más es parte de la facultad de medicina en la Ponce Health Sciences University. Aún más, tiene a su cargo residentes de segundo año del Hospital Damas que rotan en su clínica de hepatología. 

Cuando regreso tuve la oportunidad de establecer lazos con centros de Estado Unidos, pero  todavía no teníamos centro de trasplante en la zona sur y limítrofes, o sea que estaba desprovista de este manejo y pudimos hacer colaboración que todavía persiste junto a la Clínica Ochsner Louisiana y la Universidad de Tennessee. Puedo decir que pacientes trasplantados hemos hecho más de 200. También, desarrollamos una clínica para el manejo de hepatitis C que ha sido una de las grandes pasiones que he estado desarrollando. Tenemos un centro de investigación y desarrollamos colaboraciones y accesos gratuitos en esa área. Ha sido una evolución increíble de una condición que era poco curable a una condición altamente curable y eficiente”,

resaltó la médico ponceña. 

Por otro lado, el doctor Torres tuvo la oportunidad de formalizar todos sus entrenamientos en medicina de familia y geriatría en el mismo RCM durante las mismas fechas que su esposa. 

“Voy a Estados Unidos con ella y comencé mi práctica en lo que ella terminaba. Cuando regreso, fue entre práctica privada y académica. Enseño muchas cosas, participo en un curso medicina y familia en comunidad, que son los primeros dos años para los estudiantes de medicina y en este curso tratamos de enseñar prevención. También, tenemos un currículo de geriatría que fue creado por -la fenecida- doctora Muñeca Rivera, que a mi regreso logramos presentar ese proyecto de Estados Unidos y lo integramos a la escuela de medicina, lo que es un logro importante porque no hay muchos sitios que tengan estos cursos integrados. También ayudo a los residentes que rotan aquí en geriatría”, sostuvo el doctor oriundo de Guaynabo. 

Inicialmente, se conocieron mientras cursaban el bachillerato en biología en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Posteriormente, se trasladaron hacia la escuela de medicina de la misma institución y en su último año de residencia contrajeron nupcias y se mudaron a Estados Unidos. 

“Siempre estuvimos claros de regresar aquí y dejar nuestra aportación. Aquí tenemos la familia. Nos ofrecieron buenas oportunidades, pero nuestro corazón debía estar cerca de la familia”,

afirmó la pareja de 48 años de edad.  

Atención gástrica

Durante la conversación con la Revista Medicina y Salud Pública, la doctora, quien sostiene su certificación en hepatología, mencionó que a su clínica llega una serie de casos gastrointestinales, específicamente de hígado graso no asociado al alcohol, lo que resulta en contraste con la tasa de alcohólicos de la isla. 

“Es una percepción que hay en la comunidad de que esto ocurre a personas alcohólicas, y es lamentable ver pacientes con hígado graso no asociado a alcohol. Hoy día se ha demostrado que el hígado graso es un factor independiente para enfermedad de corazón y tratamos de educar para que no se minimicen estos impactos”,

dijo Rosado. 

Mientras, subrayó que la cura para la hepatitis C sigue siendo una lucha de accesos y, si no se cura, esto puede repercutir en enfermedades complejas como el cáncer.

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Necesidad de geriatras

“Geriatría está en un punto bien importante en la isla porque es la de más aumento y estamos necesitados de médicos geriátricos y médicos generales para darle mejor servicios a esta población. Que yo espero que en los próximos años haya un ‘boom’ de médicos que se interesen en esta población”,

motivó Torres. 

Futuro médico en la isla

Ambos coinciden en que es importante seguir educando a los futuros salubristas, a la población y aportar al área investigativa para lograr adelantos en Puerto Rico, por lo cual es algo que mantienen proyectos en curso. De hecho, aseguraron que seguirán trabajando para el país y también por sus dos hijos de 15 y 13 años de edad. 

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