Estudios para comprender el tacto humano cuentan con nuevos aliados

Agencia Latina de Noticias de Medicina y Salud Pública

Para los científicos e investigadores en las diferentes ciencias de la salud, el estudio de estructuras biológicas como diferentes órganos y tejidos de modelos animales, ha permitido grandes avances en la comprensión del funcionamiento del cuerpo humano y en la búsqueda de tratamientos para enfermedades que todavía no cuentan con una cura total. Uno de los hallazgos más novedosos tiene que ver con la percepción que se realiza a través del tacto.

En la versión más reciente de la Reunión Anual de la Sociedad Biofísica, evento que se lleva a cabo en Estados Unidos, los investigadores Slav Bagriantsev, Eve Schneider y Evan Anderson de la Universidad de Yale presentarán el próximo sábado los resultados de su estudio, en el que se obtuvo información acerca de la percepción sensorial en los seres humanos a través del tacto, a partir de investigaciones sobre la piel sensible ubicada en los picos de los patos, ya que presenta similaridades con la piel de la palma de la mano humana.

“Sabemos mucho sobre cómo vemos, saboreamos y olemos –explicó a Europa Press Slav Bagriantsev–, pero en realidad no sabemos mucho sobre cómo funciona el tacto en el nivel molecular”. Los investigadores decidieron adelantar su investigación con patos ya que sus picos cuentan con piel glabra -como los seres humanos-, lo que les permite realizar la selección de alimentos que consumen y lo que podría suponer un acercamiento al mecanismo que se realiza sensorialmente con el tacto en seres humanos.

De acuerdo con la información proporcionada a Europa Press, el equipo de científicos descubrió que tanto en el pico de estas aves acuáticas y el tacto humano, la densidad de las neuronas que detectan estímulos en el tacto, es bastante parecida. Como explicaron a ese medio de comunicación, cuando pequeñas fuerzas, como las que podrían generarse a partir de un renacuajo que se mueve en agua turbia, extienden las neuronas en el pico de un pato, Piezo2 se abre y deja iones en la neurona. Al recibir suficientes iones, las neuronas se disparan y mandan una señal al cerebro que le indica al pato que hay movimiento cerca.

Los científicos también notaron que la molécula Piezo2 facilita que entren más iones a las neuronas encargadas, si se compara con Piezo2 en ratones. Este hecho podría sugerir que el pico del pato es mucho más sensible a los estimulos sensoriales que la pata de un ratón.  “Parece que los patos capitalizaron lo que la mayoría de los vertebrados normalmente tienen”, apuntó Bagriantsev.

Es importante destacar que Piezo2 puede no ser la única molécula imprescindible para el tacto. Se ha comprado que ratones sin esta molécula, aunque presentan déficits táctiles, logran percibir el tacto. Por ello, los científicos creen que existen más moléculas involucradas en el mecanismo. Los autores esperan que esta investigación sea útil en el descubrimiento de otros agentes implicados en la sensación del tacto.

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