Estados Unidos pone fin a la utilización de chimpancés para investigación médica

En Europa la utilización de simios antropoides (similares al ser humano) se sigue permitiendo para investigaciones dirigidas a la conservación de esas especies.

Después de que en 2013 los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH, por sus siglas en inglés) retiraran de circulación a 310 chimpancés destinados a investigación científica, bajo la recomendación de la Academia Nacional de Medicina de Estados Unidos, este organismo mantuvo un grupo de 50 ejemplares que únicamente serían usados en casos de emergencia de salud pública.

A esta limitación se unió en junio pasado la del Servicio Estadounidense de Pesca y Vida Salvaje, al otorgar a estos simios de laboratorio la protección de especie amenazada. Esto impidió a los científicos estresar a los animales, salvo que este servicio considerara que el uso de chimpancés salvajes fuera realmente necesario.

Durante estos 2 años, los investigadores han desarrollado estudios no invasivos sobre el comportamiento con chimpancés de los NIH y otros. Ahora, para los NIH ya no existe ningún motivo que justifique el uso de estos 50 animales en la investigación médica invasiva.

Tal como manifiesta a SINC Emma Martínez Sánchez, de la Asociación Europea en Defensa de la Investigación con Animales (EARA, por sus siglas en inglés), ciertas enfermedades que afectan a los humanos «sólo se han podido reproducir en el modelo del chimpancé gracias a su grado de semejanza».

Es el caso de la hepatitis C, enfermedad que afecta al hígado causando cirrosis. «Hasta hace relativamente poco, no era posible el cultivo del virus de esta enfermedad en las condiciones del laboratorio, por lo que sólo se podía estudiar en modelos animales. Pero en 2005 se consiguió inmortalizar las células de un paciente japonés con hepatitis C para entender el ciclo de vida de este virus», apunta Martínez.

A medida que la ciencia ha ido progresando «se ha permitido el desarrollo de métodos alternativos que no requieren el uso de chimpancés», declara la experta de la EARA. Así ha ocurrido en Estados Unidos. “Nos hemos distanciado del momento en el que considerábamos a los chimpancés esenciales para la investigación médica”, señala Francis Collins, director del NIH en un comunicado.

La prioridad será transferir 20 chimpancés desde el Centro Nacional de Investigación de Primates del Suroeste en San Antonio, Texas, hasta el Chimp Heaven, un santuario creado por el gobierno en Keithville, Luisiana. Los siguientes serán los 139 animales que se encuentran en el Centro Anderson de Investigación del Cáncer de la Universidad de Texas.

Collins ha solicitado el desarrollo de planes para el traslado de estos primates, ya que pocos santuarios pueden albergar a chimpancés de investigación, y muchos de los que sí pueden –como el Chimp Heaven– están casi al límite de su ocupación. Desde la decisión de 2013, el NIH se encargaba además del mantenimiento de 82 chimpancés del centro de investigación de San Antonio, a pesar de ya no ser propietario de los primates.

La investigación con chimpancés en Europa

En Europa la utilización de simios antropoides (similares al ser humano) se sigue permitiendo para investigaciones dirigidas a la conservación de esas especies, según la Directiva Europea 2010/63/EU3. Pero también en los casos en que «esté relacionado con una enfermedad incapacitante o que ponga en peligro la vida del ser humano, sin que exista ninguna otra especie o método alternativo que satisfaga los requisitos del procedimiento», informa a Sinc Martínez Sánchez.

En este sentido, «la decisión de Estados Unidos preocupa a la comunidad científica puesto que para desarrollar tratamientos específicos para la conservación de la especie, y que a su vez también pueden beneficiar a humanos, se requiere el uso de modelos animales en laboratorio», indica la experta.

Ejemplo de ello es el virus del ébola, que ha eliminado aproximadamente un tercio de la población salvaje de chimpancés y cuya epidemia en humanos empezó en 2014 en países del África occidental.

«El desarrollo de una vacuna contra el virus del Ébola, tanto para chimpancés como para humanos, se puede ver ralentizada por esta nueva normativa pues conseguir licencias para experimentación con estos animales será mucho más complicado», zanja Martínez.

Sin embargo, según el último informe de la Comisión Europea sobre el uso de animales en experimentación, en Europa no se han utilizado en investigación grandes simios, entre los que se incluyen los chimpancés, desde 1999.

Con información de jano.

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