Escuela de medicina revela el rol del médico ante la agresión sexual

Escuela de medicina revela el rol del médico ante la agresión sexual Dr. Gerardo Collazo Malavé, estudiante de 4to año de medicina

Jean Mitchelle Vélez
Agencia Latina de Noticias Medicina y Salud Pública

La violencia sexual es un grave problema de salud pública en Puerto Rico, y uno de los primeros en detectarlos son los médicos. Sin embargo, están pasando por alto este asunto, según un estudio que realizó la Escuela de Medicina San Juan Bautista en conjunto con el Centro de Salud Justicia de Puerto Rico.

Este estudio liderado por la doctora Linda Laras, y el estudiante de cuarto año de medicina Gerardo Collazo Malavé, constó de un método descriptivo de cohorte transversal de médicos que son miembros del Colegio de Médicos Cirujanos de Puerto Rico, donde se obtuvieron datos de 91 mediante un cuestionario en línea, que además, fue validado por tres jueces, con el objetivo de evaluar las prácticas de detección y el conocimiento que los médicos tienen sobre violencia sexual.

De los datos se desprende que un 53% de los encuestados no tienen entrenamiento para reconocer estos pacientes. Por otro lado, el 52.9% respondió que conoce el protocolo; mientras que el 97% indicó que la violencia sexual es un delito poco denunciado.

El Behavioral Risk Factor Surveillance System de Puerto Rico (BRFSS), registró un total aproximado de 295,942 casos de agresión sexual para el año 2016. A su vez, la Policía de Puerto Rico reportó un total de 1,076 casos de agresión sexual en su último informe el mismo año.

En contraste, el 97% de los médicos que participaron en este estudio afirmaron que no creen en las estadísticas de la policía.

«Este estudio muestra que los médicos en Puerto Rico parecen tener un gran conocimiento sobre el tema de la violencia sexual, pero no se tradujo en pruebas de detección, especialmente en aquellos casos que se percibió como no víctimas. La detección por los médicos es el primer paso para la gestión sobre este tema», aseveró Collazo Malavé.

La educación médica continua y las escuelas de medicina deben incluir cursos que reflejen el papel del médico en la prevención y el manejo de la violencia. Al mismo tiempo, los médicos deben ser más activos en la identificación de pacientes con un historial de violencia para disminuir los efectos a largo plazo de la victimización no controlada. De igual forma, debe colaborarse con otros profesionales de la salud, pues los médicos tienen un papel importante en el apoyo a las víctimas y la recopilación de pruebas.

Aunque este estudio no abarca toda la clase médica del país, hubo otra limitación en el desarrollo, pues puede basarse en conveniencia del encuestado. No obstante, hay que comenzar una serie de educación sobre estrategias de prevención y manejos de este tema para atraer la atención de las agencias gubernamentales afiliadas al Departamento de Salud y Justicia.

Cabe señalar que estos investigadores continuarán este estudio y abarcando las diversas áreas del acto violento para crear conciencia a todas las personas.

Violencia sexual

La Organización Mundial de la Salud indica que violencia sexual es «cualquier acto sexual, intento de obtener un acto sexual, comentarios o avances sexuales no deseados, o actos de tráfico, o de otra manera dirigidos, contra la sexualidad de una persona utilizando la coacción, por cualquier persona independientemente de su relación con la víctima, en cualquier entorno, incluidos, entre otros, el hogar y el trabajo».

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