Endocrinólogo pediátrico encontró su vocación en jóvenes con diabetes

Dr. Francisco Nieves endocrinólogo pediátrico y uno de sus pacientes

Jean Mitchelle Vélez
Agencia Latina de Noticias Medicina y Salud Pública

El endocrinólogo pediátrico Francisco Nieves, quien lleva más de 24 años ofreciendo sus servicios médicos en la isla, mantiene su interés en atender un paciente afectado con gigantismo, como Felipe Birriel -el famoso gigante de Carolina.

Su pasión por atender niños en esta especialidad médica se remonta a su adolescencia, momento en el que tuvo la oportunidad de compartir con adolescentes con diabetes: “y me llamó mucho la atención y despertó en mí el interés en poder entender esa enfermedad y fue algo que se me quedó grabado. En esa edad ya tenía inclinaciones por el aspecto médico. Yo creo que eso definió lo que iba a hacer el resto de mi vida», contó a la Revista de Medicina y Salud Pública el endocrinólogo.

Tras graduarse de la Escuela de Medicina de la Universidad de Puerto Rico, se traslada a la Universidad de Virginia en la que cursó su especialización en endocrinología. Sin embargo, también confesó que otra de sus motivaciones para ser endocrinólogo fue el haber conocido al gigante de Carolina: “Yo tenía un tío que tenía una tienda de ropa en el pueblo de Bayamón y para atraer clientes traían cosas fenomenal  y ellos le pagan al gigante para que estuviera allí sentado. Era impresionante cuando él te saludaba y te cubría toda su mano.Él medía poco más de ocho pies”, contó el doctor.

Dr. Francisco Nieves endocrinólogo pediátrico en su consultorio

 

Lamentablemente lo vi cuando estaba estudiando medicina, pues llegó por un problema de vesícula y no cabía en la camilla. Hubo que poner dos camillas para poder montarlo. He buscado pacientes y no he encontrado pacientes en Puerto Rico con casos de gigantismo, pero vamos a seguir en la búsqueda», retomó el médico.

Aunque en Puerto Rico no son muchos los casos de niños que deban ser apoyados por un endocrinólogo pediátrico, el Dr. Nieves afirma que se presentan mayormente en niñas. Hoy en día, el especialista participa de un estudio donde miran agentes que ya han sido aprobados por la FDA para frenar o tratar la pubertad precoz, con medicamentos para cáncer de próstata.

Por otro lado, el médico, quién también hace parte de la Guardia Nacional Aérea admitió que hasta hace una década, no creía que podían presentarse casos de diabetes por debajo de los seis meses de edad.

Causalmente un hijo de padres ingenieros, llega con niveles aproximados de 800 de azúcar. Inicialmente creí que era diabetes como la que uno acostumbra a ver y tratar con insulina, pero no. A raíz de que el nene sufre un problema respiratorio, lo chequea un colega quién encuentra un artículo del New England que describía como descubrieron un tipo de diabetes neonatal. La cuestión era que el bebé no podía controlar los niveles de azúcar. Sus padres me traían gráficas y documentos pero la realidad es que la diabetes tiene muchas variables. Cuando ellos me traen al artículo la leo y es esta diabetes que se trata como la de un adulto con medicamentos, que no es usual en pediátricos», sostuvo.

El estudio en mención compartía el caso de un paciente con niveles de azúcar sobre 900. Era un bebé de un mes de nacido que fue tratado con medicamentos para lograr controlar sus niveles. Haber conocido este caso, permitió al doctor Nieves diseñar un tratamiento adecuado luego de contactar a colegas de Estados Unidos e Inglaterra.

El paciente del doctor de un año de edad en aquel entonces, dejó la insulina. Este caso se pasó a unos colegas en Chicago. Nieves describió el caso como uno importante de los tantos que ha tenido en su vida, porque se trataba de un paciente que se le hacía imposible controlar sus niveles de azúcar. Más tarde, el médico recibió una niña con el mismo problema que pudo tratar oportunamente.

Aunque no ha pensando en retirarse completamente de la práctica, confesó que debe modificar su estilo de trabajo, ya que hoy en día se entiende un poco más el por qué de la simetría de los pacientes y esto le abre puertas para ser más selectivo a la hora de atender pacientes.

Hay dos cosas en mi vida que han sido cruciales, el ser médico y el haber ido a la Universidad de Virginia, me han abierto demasiadas puertas. La gente no se imagina lo que el título te trae, que son cosas buenas», culminó.

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