El reto de vivir 100 años

Agencia Latina de Noticias de Medicina y Salud Pública 

Mejorar la esperanza de vida de las personas mayores tendrá que ser el reto que deben plantearse todos los países desde los sectores de la salud, la economía, la política y en el contexto social

A nivel mundial, de acuerdo como lo expone el diario El País, Japón y España encabezan las estadísticas mundiales de esperanza de vida al nacer, con una media de 84 años. Esto, unido al descenso drástico en las tasas de fecundidad, ha llevado a un cambio sin precedentes de la pirámide de población.

Un cambio necesario del paradigma sanitario

Según el artículo publicado por el diario el país, no son los años vividos, sino la calidad de vida que podemos disfrutar en nuestro envejecimiento. Así lo ve Álvaro Casas, médico especialista en Geriatría y presidente de la Sociedad Española de Medicina Geriátrica (SEMEG), para quien que España sea uno de los países del mundo  con mayor esperanza de vida al nacer no significa que vivamos necesariamente mejor a medida que vamos cumpliendo años, ya que “el proceso de envejecimiento es muy heterogéneo y está condicionado por múltiples factores”.

Así mismo, El País afirma que, por un lado, el aumento de las enfermedades que se pueden prevenir derivados de hábitos de vida inadecuados (factores de riesgo cardiovascular, escasa actividad física, hábitos tóxicos y dietéticos poco saludables) y que tiene efectos en la salud de la población y en su esperanza de vida. Por otro, para el presidente de la SEMEG, hay determinadas enfermedades crónicas y degenerativas que son más frecuentes a medida que se cumplen años y que afectan a la capacidad de desenvolverse de forma autónoma.

El País también menciona que, desde SEMEG reivindican un mayor peso de la geriatría en el sistema de salud. Al respecto, su presidente denuncia que estos especialistas “son minoritarios” en la salud pública e incluso no existen en determinadas comunidades autónomas. También la ausencia de unidades de geriatría y planes de atención geriátricos en todas las autonomías y el hecho de que la investigación sanitaria en envejecimiento sea “todavía secundaria”.

El especialista Álvaro Casas menciona al diario El País, que la solución pasa por proporcionar una atención integral a nuestros mayores centrada en sus necesidades reales de salud, que “son completamente diferentes de las de la población adulta”. Para el doctor, la situación actual es claramente discriminatoria para el anciano porque al igual que un niño es atendido por un pediatra, los mayores deberían poder ser atendidos por un geriatra cuando lo necesitan. Para ello, cree que hay que mejorar la formación y extender el conocimiento geriátrico a todos los profesionales sanitarios implicados en la atención de las personas mayores. “Debemos trabajar todos de forma conjunta y poner al paciente mayor en el centro del sistema sanitario. Además, hay que desarrollar la formación pregrado en Geriatría en todas las universidades, aumentar las unidades docentes acreditadas en este campo en los hospitales y apostar por la presencia de recursos asistenciales geriátricos hospitalarios y comunitarios en todas las provincias”, finalizó

Comentarios

X