El dilema científico por el uso de la Vitamina C contra el cáncer

Con apenas 30 años, uno de los mas extraordinarios científicos de la época, Linus Pauling, había propuesto una tercera forma fundamental en la que los átomos se mantienen unidos en moléculas, fusionando ideas de la química y la mecánica cuántica. Obtuvo el Premio Nobel de Química en la década de 1950.

Luego vinieron los días y las investigaciones de la vitamina C. En su libro más vendido, How To Live Longer and Feel Better (“Cómo vivir más tiempo y sentirse mejor”), de 1970, Pauling argumentó que ese suplemento podía curar el resfrío común.

El científico consumía 18 gramos diarios, 50 veces la cantidad diaria recomendada.

En la segunda edición del libro, agregó la gripe a la lista de curas. Cuando el VIH se propagó en EE.UU. durante la década de 1980, afirmó que la vitamina C podría curarlo también.

En 1992, sus ideas fueron presentadas en la portada de la revista Time bajo el título: “El verdadero poder de las vitaminas”. Se promocionaron como tratamiento para enfermedades cardiovasculares, cataratas y ahora se utiliza incluso para combatir el cáncer.

A partir de estas revelaciones,  las ventas de suplementos multivitamínicos y otros suplementos dietéticos aumentaron, al igual que la fama de Pauling.

Sin embargo, con el paso de los años, el poder de la vitamina C y muchos otros suplementos dietéticos ha encontrado poco respaldo científico.

Algunos investigadores han llegado a advertir que estas ideas no sólo han demostrado ser erróneas, sino que incluso pueden ser peligrosas.

 

Linus Pauling
Linus Pauling fue un científicos más influyentes del siglo XX. Sin embargo, su fe en los antioxidantes puede habernos llevado por un camino peligroso. Foto tomada de la BBC. Derechos de autor de la imagen THINKSTOCK.

Pauling basaba sus teorías en el hecho de que la vitamina C es un antioxidante, un grupo de moléculas que incluye vitamina E, el betacaroteno y el ácido fólico.

Se cree que sus beneficios surgen del hecho de que neutralizan moléculas altamente reactivas llamadas radicales libres.

Pero en 1954, Rebeca Gerschman identificó por primera vez a estas moléculas como un posible peligro.

Denham Harman, del Laboratorio Donner de Física Médica en la Universidad de Berkeley, en EE.UU., desarrolló esta idea en 1956 y argumentó que los radicales libres pueden conducir al deterioro celular, a la enfermedad y, en última instancia, al envejecimiento prematuro.

Cómo operan

El proceso comienza con las mitocondrias, esos pequeños motores de combustión que se encuentran en nuestras células.

Dentro de sus membranas internas, el alimento y el oxígeno se convierten en agua, dióxido de carbono y energía. Es la respiración, un mecanismo que alimenta toda la vida compleja.

Además de los alimentos y el oxígeno, también se requiere un flujo continuo de partículas cargadas negativamente, llamadas electrones.

Como si fuera un flujo por debajo de las células que alimenta una serie de molinos de agua, este se mantiene a través de cuatro proteínas, cada una incrustada en la membrana interna de la mitocondria, impulsando la producción del producto final: energía.

Esta reacción es un proceso imperfecto. Hay una fuga de electrones de tres de los “molinos de agua” celular, cada uno capaz de reaccionar con moléculas de oxígeno cerca. El resultado es un radical libre, una molécula radicalmente reactiva con un electrón libre.

Para recuperar la estabilidad, los radicales libres causan estragos en las estructuras que los rodean, extrayendo electrones de moléculas vitales como el ADN y las proteínas para equilibrar su propia carga.

A pesar de ocurrir a pequeña escala, la producción de radicales libres -dicen Harman y muchos otros-, gradualmente afecta a nuestro cuerpo, al causar mutaciones que pueden conducir al envejecimiento y enfermedades relacionadas con la edad como el cáncer.

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Puerto Rico

En Puerto Rico hay varios médicos incorporando la vitamina C intravenosa, mejor conocido con método Riordan, en sus tratamientos.

Los doctores Miguel Berdier, Inés Alfaro, Joseph Campos y Víctor Marcial han comenzado este tratamiento con buena acogida entre un significativo grupo de pacientes con cáncer que buscan mitigar los efectos de la quimioterapia y radioterapia como las náuseas, los dolores de cabeza y la caída del cabello asociada con estos tratamiento.

Y en este escenario sobresale el trabajo del investigador y catedrático de la universidad de Puerto Rico, Michael J. González, desarrollando investigaciones y tratamientos contra la enfermedad del cáncer a base de vitamina C.

Según relata el doctor Michael González, su interés en trabajar con la vitamina C como herramienta para mitigar el cáncer  comenzó en la década de los 70 cuando a su abuelo le diagnosticaron cáncer de hígado.

A partir de ese entonces, el doctor González junto a otros investigadores se han dado a la tarea de realizar estudios científicos para demostrar el efecto oncológico de la vitamina C sobre el cáncer, y han afirmado que es una enfermedad de origen metabólico y que la parte genética tiene un rol en lo que respecta al estadio de la misma.

“Mis años de estudios me han permitido retar los dogmas que existen. Lo que queremos es el bienestar del paciente, el problema está que no se mira con el mismo cristal. El punto de vista convencional es que cáncer son muchas enfermedades de origen genético, y yo cuestiono eso”, reveló a la Revista de Medicina y Salud Pública (MSP).

González, comenzó su práctica en la clínica Riordan y el doctor Hugh Riordan creyó en su investigación y financió la investigación del proyecto Recnac (cáncer al revés) que busca revertir los efectos del cáncer mediante métodos no tóxicos.

El investigador publicó recientemente el libro New Insights on Vitamin C and Cancer, de la casa editorial Springfield, la más grande a nivel mundial en publicaciones médicas. “Lo importante de esto es que ya se está reconociendo la importancia de la vitamina C intravenosa como tratamiento contra el cáncer. El próximo paso es que se incluya en las guías médicas y entender el cáncer como una enfermedad metabólica y no genética”, dice González.

“La disputa en torno al tratamiento sale de cómo entendemos la enfermedad y la tratamos. Yo sostengo que es una de origen metabólico y no genético”, puntualizó.

Declaró que existen más de 5 mil artículos científicos que respaldan la teoría del beneficio de la vitamina C sobre el cáncer.

Al cuestionársele “¿si la enfermedad es una considerada metabólica, por qué la medicina se encamina a que cada tumor de cáncer sea tratado según sus características genéticas?, este respondió “tú ves las células de un mismo tumor y las células tienen cambios genéticos distintos. Si el cáncer fuera genético tú verías el mismo cambio en toda las células. Sí habrán cambios genéticos desde acá porque cuando las células se ven en problemas, cambian su información”.

González enfrenta los cuestionamientos a sus investigaciones y trabaja en aras de dar con un método para allegar más oxígeno a los tejidos, ya que para que entiende que para que este tratamiento funcione mejor debe haber una cantidad mayor de oxígeno y cierta cantidad de vitamina c.

Cuestionado el tratamiento con Vitamina c

“La vitamina C es como cualquier otra medicina”, dice por su parte el doctor Fernando Cabanillas Escalona, director del Centro de Cáncer del Hospital Auxilio Mutuo e investigador del linfoma de grado bajo.

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“Se está discutiendo el efecto antitumoral y si mejora la calidad de vida. Son dos cosas diferentes. En términos de la calidad de vida es algo muy subjetivo”, dijo Cabanillas.

El Instituto Nacional de Cáncer estipula que existen dos estudios que han demostrado que mejora la calidad de vida de los pacientes aunque no especifica qué tipo de estudios son y sostiene la disminución de efectos secundarios. ¿Esto no sostiene que la vitamina C no es beneficiosa para los pacientes con cáncer?, cuestionó MSP.

“Es que yo nunca he dicho que la vitamina C no es beneficiosa para la salud. Yo lo que he dicho es que nadie ha probado que lo sea. El día que se haga un estudio riguroso y me lo prueben pues entonces voy a admitir que la vitamina C es beneficiosa y ayuda a mejorar la calidad de vida de estos pacientes. Pero como en estos momentos no existen estudios, sería absurdo decir que mejora la calidad de vida porque no existe un estudio bien hecho que pruebe eso”, respondió Cabanillas Escalona.

Al preguntársele de paso si la vitamina C se puede utilizar como complemento al tratamiento convencional contra el cáncer, el especialista sostuvo que esto dependerá si esta no interfiere con la aplicación de la quimioterapia.

“El que haga eso en estos momentos se corre el riesgo de que interfiera con la quimioterapia o radioterapia porque existe ese potencial. Esto hay que hacerlo serio. Uno no puede hacer conclusiones sin tener los datos” reiteró.

“Lo de la vitamina C no lo pagan los seguros. Lo pagan los pacientes. Los otros días un paciente me dijo que estaba gastando $1,800 mensuales en este tratamiento sin ninguna evidencia científica de que esto funcione. Yo estoy dispuesto a ayudar y a colaborar en un estudio como este y lo he dicho antes, pero que no se les cobre a los pacientes”, sentenció.

De otro modo, reiteró que admite los problemas causados por el tratamiento de la quimioterapia en pacientes de cáncer.

“En cuanto al uso de la quimioterapia, están bien atrasados en lo que está pasando hoy día. Precisamente lo que hacemos hoy día es tratar de abandonar la quimioterapia y movernos hacia la terapia biológica, una terapia dirigida, que solo matan las células malignas sin dañar las buenas, contraria a la quimioterapia. Yo soy el primero en admitir que la quimioterapia causa problemas. Yo quisiera nunca tener que usarla. El día que no se tenga que usar la abandonaré inmediatamente”, declaró.

MSP le citó al doctor un estudio de la revista científica Science que expone que “la vitamina C podría utilizarse contra algunos tipos de cáncer común”. No obstante, Cabanillas estableció que sí existen estudios in vitro que demuestran los beneficios de la vitamina C contra el cáncer.

“Si fuera por todos los estudios in vitro ya hubiéramos curados todo los cánceres porque a nivel in vitro hay muchas cosas que funcionan maravillosamente. Que me hablen de estudios en humanos. No de estudios in vitro, no de estudios en ratas. La mayoría de las veces cuando aplicamos esto a los humanos no funcionan”.

 

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