Diseñan un tubo de polímero que regenera los nervios dañados

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Los investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh han fabricado una especie de guía nerviosa biodegradable, un tubo de polímero, que está relleno de proteínas promotoras del crecimiento, capaz de regenerar largas secciones de nervios dañados, sin la necesidad de trasplantar células madre o un nervio de un donante.

Hasta ahora, la tecnología ha sido probada en monos, y los resultados de esos experimentos se publican hoy en «Science Translational Medicine».

«Somos el primer equipo en mostrar que una guía nerviosa sin células es capaz de cerrar corte de más de 5 cm entre el muñón nervioso y su músculo objetivo. Nuestra guía era comparable y, en algunos aspectos, mejor que un injerto nervioso».

subraya el autor principal Kacey Marra.

Los accidentes automovilísticos, los accidentes laborales con maquinaria, el tratamiento del cáncer, la diabetes e incluso los traumatismos en el parto pueden causar daños importantes en los nervios periféricos.

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Los nervios periféricos pueden volver a crecer hasta 0,5 cm por sí solos pero, si la sección dañada es más extensa, el nervio no puede encontrar su músculo correspondiente. A menudo, el nervio desorientado se anuda en una bola dolorosa llamada neuroma.

El tratamiento más común para los segmentos más largos de daño a los nervios es eliminar un nervio sensorial delgado en la parte posterior de la pierna, lo que causa entumecimiento en la pierna y otras complicaciones, pero tiene menos posibilidades de perderse. Pero solo entre el 40 y el 60% de la función motora generalmente regresa.

«Es como si estuvieras reemplazando un trozo de linguini con un paquete de pasta de cabello de ángel. Simplemente no funciona igual que bien

»,

comenta Marra.

Pero la nueva guía nerviosa logró aproximadamente el 80% del control motor fino en los pulgares de cuatro monos, cada uno con un espacio nervioso más de 5 cm en el antebrazo.

“La guía está hecha del mismo material que las suturas solubles y está rellena de una proteína promotora del crecimiento, que se libera lentamente en el transcurso de los meses”.

El experimento tenía dos controles: un tubo de polímero vacío un injerto de nervio. Dado que las patas de los monos son relativamente cortas, el procedimiento clínico habitual para extraer y cortar un nervio no funcionaría. Entonces, los científicos retiraron un segmento de nervio de más de 5 cm pulgadas del antebrazo, lo sustrajeron y lo cosieron en su lugar, reemplazando ‘linguini por linguini’.

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Con estos resultados prometedores en monos, Marra quiere llevar su guía nerviosa a pacientes y presentado a la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) el primer ensayo clínico en humanos.

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