Descubren células cerebrales que rigen los recuerdos traumaticos

Ahora, los neurocientíficos dicen que han descubierto un grupo de células cerebrales que controlan recuerdos aterradores

Si alguna vez se le ha recordado repentina e inesperadamente un trauma pasado, es posible que se pregunte si esos viejos temores dejarán de perseguirlo.

Ahora, los neurocientíficos dicen que han descubierto un grupo de células cerebrales que controlan recuerdos aterradores, y sugieren que el hallazgo podría conducir a nuevas formas de tratar la ansiedad, las fobias y el trastorno de estrés postraumático (TEPT).

Las recién identificadas “neuronas de la extinción” suprimen los recuerdos temerosos cuando se activan, o permiten que los recuerdos temerosos regresen inesperadamente cuando no se activan, según investigadores de la Universidad de Texas en Austin.

Hace tiempo que se sabe que los recuerdos que se cree que han sido enterrados pueden aparecer repentinamente y desencadenar una forma de recaída llamada “recuperación espontánea”, explicaron los autores del estudio en un comunicado de prensa de la universidad.

“Con frecuencia hay una recaída del miedo original, pero sabíamos muy poco sobre los mecanismos”, señaló el autor principal del estudio Michael Drew, profesor asociado de neurociencia.

“Este tipo de estudios pueden ayudarnos a entender la causa potencial de los trastornos, como la ansiedad y el TEPT, y también pueden ayudarnos a entender los posibles tratamientos”, señaló en el comunicado de prensa.

Drew y su equipo descubrieron que las células cerebrales que suprimen los recuerdos del miedo están en el hipocampo. Esto fue una sorpresa porque el miedo está asociado con otra parte del cerebro, llamada la amígdala.

El hipocampo, responsable de la memoria y de la navegación espacial, parece desempeñar un papel importante a la hora de contextualizar el miedo. Por ejemplo, puede vincular un recuerdo temeroso con el lugar donde ocurrió.

Los hallazgos podrían ayudar a explicar por qué la terapia de exposición, una de las principales formas de tratar los trastornos basados en el miedo, a veces se vuelve ineficaz.

Este tipo de terapia está diseñada para crear memorias nuevas y seguras que pueden anular una memoria temerosa original. Por ejemplo, si alguien tiene miedo de las arañas, la terapia de exposición puede implicar dejar que una araña inofensiva se arrastre sobre el paciente. Las memorias seguras se llaman “memorias de extinción”.

“La extinción no borra la memoria original del miedo, sino que crea una nueva memoria que inhibe o compite con el miedo original”, dijo Drew. “Nuestro trabajo demuestra que el hipocampo genera trazas de memoria tanto de miedo como de extinción, y la competencia entre estas trazas de hipocampo determina si el miedo se expresa o se suprime.”

Con estos nuevos hallazgos, quizá sea necesario reconsiderar la frecuencia y el momento de la terapia de exposición, y explorar nuevas vías para el desarrollo de medicamentos, sugirieron los autores del estudio.

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