Cirugía microvascular que rebasa los límites de la reconstrucción

Dr. Roberto Pérez Nieves, cirujano reconstructivo del Hospital San Lucas. Copyright Servicio de Noticias Científicas de Medicina y Salud Pública.

La cirugía puertorriqueña sigue traspasando las barreras entre limitaciones de recursos que tiene a su paso. No solo recorriendo caminos que conducen hacia intervenciones menos invasivas con mejores pronósticos, sino, rompiendo las barreras que se producen cuando un tumor de cáncer reincide en áreas tan delicadas como el cuello y la cabeza.

Así ha sido documentado desde el 2005, cuando el Dr. Roberto Pérez Nieves, cirujano reconstructivo, comenzó su práctica en cirugía microvascular en Puerto Rico, logrando una hazaña poco común: reconstruir la mandíbula de un paciente con el hueso de su pierna.

Pérez Nieves tiene una práctica hace 11 años desde la Torre Medica San Lucas de Ponce, donde dirige el centro de cirugía ambulatorio Ponce Plastic Surgery and Pain Management, pues el especialista también se especializó en cirugía plástica tanto en adultos como en niños.

El galeno arribó a la isla luego de haberse destacado en las fuerzas armadas del ejército de los Estados Unidos, donde formó parte del Brooke Army Medical Center y se destacó en la unidad de pacientes quemados.

Su vasta experiencia en cirugía microvascular, dedicada a la remoción de tejidos y reconectarlos a través de los vasos sanguíneos en otra parte del cuerpo, ha permitido mejorar la calidad de vida a pacientes afectados por cáncer, traumas o malformaciones congénitas

“La mandíbula es una parte importante del cuerpo porque de eso depende que la persona pueda masticar la comida y que pueda alimentarse. Hay casos en los que pacientes desarrollan cáncer, infección o la osteoradionecrosis y la mandíbula tiene que ser removida”, explicó a la Revista de Medicina y Salud Pública (MSP) Pérez Nieves.

Específicamente, esta intervención quirúrgica consta de remover la mandíbula del paciente y reconstruirla con el hueso de la fíbula, ubicado en la pierna.

Como si se tratase de un trabajo de arquitectura y arte, el especialista una vez removido el hueso de la pierna, realiza unas incisiones hasta que logra darle la forma del hueso de la mandíbula.

“La mandíbula es un hueso, con una forma extremadamente compleja único en el ser humano. El tejido idóneo para reconstruirlo es el hueso de la fíbula, ubicada en la pierna porque es un hueso que justo al lado tiene una arteria y una vena que se llama la arteria y la vena peroneal”, formuló.

“La fíbula es un hueso recto., que requiere unos cortes en diferentes segmentos para luego alinearlos con placas de titanio y así adquieran la forma de la mandíbula. Es una cirugía extremadamente complicada. Este procedimiento no es común en Puerto Rico”, abundó.

Del mismo modo, Pérez Nieves continuó advirtiendo que, de no ser reconstruida la mandíbula en este tipo de pacientes con tumores de cáncer en dicha área, el paciente necesitará un tubo que lo alimente por el resto de su vida y de paso, una traqueotomía.

“Si la mandíbula no es reconstruida, todo el tejido de la parte de abajo de la cara se va a retraer y el paciente no podrá comer, tragar ni masticar. Por lo tanto, necesitará un tubo que vaya al estómago por el resto de su vida para poder alimentarse. Como no podrá tragar, tampoco controlará que las secreciones de la boca vayan al área de la tráquea y necesitará una traqueotomía”, declaró.

“El consumo de alcohol y el uso del cigarrillo aumenta el riesgo de desarrollar tumores de células escamosas en el área de la cabeza y cuello. La mayoría de los pacientes intervenidos han recibido radioterapia por un tumor primario que tuvo una recurrencia”, expuso.

De otra parte, el galeno ha compilado una serie de 13 casos de este tipo de cirugía en Puerto Rico para analizar los resultados mediante un estudio retrospectivo entre el 2006 al 2015.

“Una de las complicaciones más temidas de esta cirugía es que se muera el tejido de la mandíbula que se reconstruye porque los vasos sanguíneos después de reconectados, podrían desarrollar un coágulo que obstruya la circulación al área del hueso y de la piel, si ese tejido muere habría que removerlo. Nuestras intervenciones han demostrado ser exitosa en el 100% de los casos.”, indicó.

“Esta cirugía se convierte en la única opción que tienen estos pacientes porque ya no pueden recibir más radioterapia. Al no tratarse con esta cirugía de resección del tumor y reconstrucción los pacientes no recibirían otro tratamiento y no tendrían otra esperanza de vida”, concluyó.

 

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