Buscan que la OMS elimine la bilharzia como enfermedad endémica de Puerto Rico

Buscan que la OMS elimine la bilharzia como enfermedad endémica de Puerto Rico Dr. Juan C. Orengo Valverde epidemiólogo y la la doctora Vivian S. Green

Jean Mitchelle Vélez
Agencia Latina de Noticias Medicina y Salud Pública

En Puerto Rico, el último caso de esquistosomiasis, enfermedad más conocida como bilharzia, fue reportado en el año 2005. Sin  embargo, hasta el día de hoy, en los datos que la Organización Mundial de la Salud (OMS) guarda sobre la isla, todavía se registra a esta condición como un riesgo para los locales y extranjeros. Como consecuencia, la economía del país también puede estar afectada, dado que en revistas de turismo hacen mención a la enfermedad.

Debido a la unión de todos estos factores mencionados, resaltando que han transucrrido 14 años sin reportar nuevos casos, investigadores de laP once Health Science University se han adentrado en varios cuerpos de agua dulce en el sur de la isla para corroborar que, en efecto, no exista el transmisor de la enfermedad: un caracol específico conocido como Biomphalaria glabrata, que actúa como huésped del parásito Schistosoma o bilharzia, de cuyo nombre también deriva el de la enfermedad.

«Para certificarse hace falta dos cosas; evaluar si existe el vector que es un caracol de agua dulce, la biomphalaria glabrata quien transmitía la bilharzia. Hay diferentes tipos de esquistosomiasis -que en este caso es el mansoni el causante- pero cada tipo de esquistosomas produce una química diferente. En el caso de la isla era intestinal», mencionó el epidemiólogo Juan C. Orengo Valverde.

El proceso de transmisión ocurre cuando el hombre entra en contacto con larvas cercaria del esquistosoma que se encuentran en el agua dulce y que salen del caracol. A su vez, el animal se infesta por las larvas miracidios, que salen de los huevos depositados en el agua. Una vez la larva cercaria entra en el cuerpo del hombre, pasa por el pulmón y se deposita posteriormente en el hígado, órgano en el que se incuban por un periodo de 2 a 6 semanas. Posteriormente, los huevos del mansoni son eliminados en las heces fecales del humano.

Orengo explicó que aunque el infectado no esté defecando puede liberar unas sustancias que se quedan en el agua y pueden reproducirse nuevamente, entrando por una herida o por la boca.

Por su parte, la investigadora principal, Vivian S. Green expresó que «es muy complicado conseguir el caracol. Tienen que ser áreas donde haya corrientes suaves o sin corriente, y hasta debajo de algunas rocas, ya que son caracoles muy pequeños que no son fáciles de encontrar. Este es un proyecto innovador y es algo que cuando se habla, mucha gente no conoce y se está recuperando para traer la realidad de Puerto Rico. Si el proyecto sale positivo a la enfermedad traería otras complicaciones y un toque de alarma al Departamento de Salud«.

El estudio, que comenzó a mediados del año 2018, ha podido encontrar hasta el momento caracoles en los ríos Portugués y Amelia, principalmente. Sin embargo, aún no han llegado a la fase en la que analizan si en efecto persiste o no la bilharzia en territorio puertorriqueño. Ambos investigadores consultados no se atrevieron a opinar si ya no existe el schistosoma mansoni, puesto que en el pasado se introdujo un caracol (Marisa cornuarietis), predador natural del caracol transmisor de bilharzia y que elimina o debilita la larva del microorganismo.

Mirada histórica

Desde 1904, en Puerto Rico se incrementaron los casos de la enfermedad, mayormente en la zona central y sureste. Para 1995, la prevalencia fue del 10.6% en los 76 municipios. De ellos, en 17 se encontró que el 48% de muestras fueron positivas. Y aunque en 1997 se realizó una búsqueda y se encontró una concha muerta de caracol, los datos sobre esquistosomiasis continuaron hasta 2005.

Si el último caso fue en el 2005 no puede haber un niño menor de 13 años que sea positivo a una prueba de esquistosomiasis. Los niños que nacieron luego del 2005 pueden arrojar luz a la investigación, siempre y cuando no hayan salido de Puerto Rico», afirmó Orengo, agregando que próximamente estarán reclutando a esta población. «Si salen de Puerto Rico, puede haber entrado en contacto con el caracol en países donde existe la enfermedad».
También temen que la larva haya mutado. «Quisiéramos evaluar si el caracol puede ser recipiente del parásito o que haya evolucionado. La podemos volver a traer a través de los cruceros, de islas que sí tienen», apuntó Green.

Para lograr eliminar  la enfermedad en la lista de la OMS, sus resultados tienen que arrojar que ninguno de los caracoles es positivo, que no hayan vectores, patógenos ni el microorganismo. Se espera que haya resultados más concretos comenzando el segundo trimestre de este año.

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