Bótox para la migraña crónica

Según estadísticas, más de un 70 % de los pacientes con migraña presentan una discapacidad grave y un 14 % una discapacidad moderada. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera a la migraña como la segunda enfermedad neurológica más discapacitante.

Un grupo de científicos han presentado un estudio coordinado con el objetivo de valorar, en la práctica clínica diaria, la eficacia y los factores predictores de buena respuesta a la toxina botulínica (también conocida por el nombre comercial ‘Bótox’) como tratamiento de la migraña crónica.

Publicado en el ‘European Journal of Neurology’, ha sido coordinado por el doctor Rogelio Leira y realizado con casi un millar de pacientes. Además el estudio también fue orientado a conocer el impacto de este tratamiento preventivo en la disminución de discapacidad y en el consumo de medicamentos y recursos sanitarios.

“La toxina botulínica ya se ha generalizado como uno de los tratamientos con mayor evidencia para la migraña crónica. Aunque se han realizado diversos estudios sobre su eficacia en el ámbito internacional, queríamos evaluar su efectividad en el contexto clínico español, comprobar qué tipos de pacientes son los que obtienen mejores resultados con este tratamiento y cómo podríamos ayudarles a disminuir la discapacidad que provoca esta enfermedad”, señala la doctora Patricia Pozo Rosich, coordinadora del estudio.

Para ello, durante 12 meses, se registraron los días de dolor de cabeza, la intensidad, la medicación sintomática administrada, las visitas a urgencias y los días de discapacidad que experimentaron los pacientes que comenzaron su tratamiento con toxina botulínica.

Del estudio se desprende que más del 66 % de los pacientes responden positivamente al tratamiento en los primeros tres meses y que, tras un año de tratamiento, casi el 80 % de los pacientes con migraña crónica muestran más de un 50 % de reducción en el número de dolores de cabeza por mes.

Además, “continuar el tratamiento hace aumentar el porcentaje de pacientes que muestran una excelente respuesta al mismo: de casi un 20 por ciento en los primeros tres meses a casi el 30 al año. Por eso, estos resultados muestran la importancia de continuar el tratamiento con toxina botulínica más allá de la primera dosis, incluso cuando no sea inicialmente extraordinariamente efectiva”, indica.

El estudio también señala que continuar con el tratamiento no solo hace que disminuya gradualmente el uso de otros tratamientos, sino también los días de discapacidad, las visitas a emergencias o los posibles efectos adversos del tratamiento.

Solo un 12 % de los pacientes presentaron eventos adversos después de la primera dosis, de los cuales el 10 % fueron leves; después de 12 meses, el 95 % de los pacientes no informaron eventos adversos, lo que sugiere que la exposición continua mejora la tolerabilidad.

No obstante, el principal hallazgo de este estudio es que las posibilidades de que este tratamiento sea eficaz aumentan cuanto menos tiempo pasa entre el momento en que se cronifica la migraña y su inicio.

El análisis de los datos obtenidos muestra que de los pacientes que llevan menos tiempo sufriendo esta enfermedad, los que manifiestan menos días de discapacidad por mes y un dolor de cabeza más leve, tienen más oportunidades de responder de forma positiva al tratamiento.

Tomado de Efe Salud.

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