La atención a pacientes con Covid19 exacerba heridas no sanadas en pacientes con VIH

Dr. Iván Meléndez

Susana María Rico
Agencia Latina de Noticias de Medicina y Salud Pública

Hoy en día, en Puerto Rico habitan cerca de 22.000 personas con VIH. Una condición que -pese a todos los avances científicos- continúa siendo estigmatizada por parte de la población general que, podría decirse, actúa desde la ignorancia, a pesar de las numerosas campañas que se realizan en la isla para generar conciencia sobre el tema.

Ahora, a la carga social que representa ser VIH positivo, se suman las inquietudes y las preguntas que -todavía- permanecen sin respuesta por parte de la comunidad científica sobre el SarsCov-2, conocido como el nuevo coronavirus, virus causante de la enfermedad denominada Covid-19.

Para muchos de estos pacientes, la situación que se presenta con la pandemia es semejante a la ocurrida con las primeras apariciones del VIH y de las primeras muertes por Sida en la década de los 80. Desde entonces, según estadísticas de la OMS, 76,1 millones de personas han contraído la infección y 35 millones han muerto a causa de enfermedades relacionadas asociadas a la misma.

“En esta población se evoca del inicio del VIH, cuando no se conocía mucho sobre el virus y se atendía a todo el mundo como se hace con el coronavirus: cubiertos totalmente, con limitación de contacto. Esto, por consiguiente, exacerba el recuerdo su diagnóstico y abrir la puerta a heridas del pasado que tal vez no están sanadas”, asevera el Dr. Iván Meléndez, médico de familia y especialista en VIH.

Esto se debe a que las personas con esta enfermedad se ven expuestos por su condición. A pesar de los avances en el tratamiento de la condición, se evita conformar familias con personas que tengan el virus, empresas intentan no contratar personal con VIH e incluso, dentro de los núcleos familiares son objeto de burlas, discriminación o abandono.

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Debido a las posibilidades de discriminación que, ahora, pueden ocurrir con los afectados por Covid-19, diferentes organizaciones internacionales han creado campañas para que el escenario ocurrido en los años 80 no vuelva a repetirse en un siglo en el que la igualdad social es uno de los objetivos y consignas.

Salud mental en alerta máxima

Ambos especialistas concuerdan en que la salud mental de los pacientes con VIH no puede descuidarse en ningún momento. Su condición los hace más proclives a presentar síntomas relacionados con enfermedades mentales, todo ello como producto del estrés y la preocupación que se vive en la isla y en el resto del mundo.

“Sabemos que esta población es más proclive a padecer de enfermedad mental y al abuso del tabaco. El aislamiento social obviamente afecta en cantidad. Es importante que los pacientes tengan información sobre recursos a los que puedan llamar. Frente al tabaquismo, deben entender que el uso de estos productos los sitúa en un mayor riesgo de complicación de enfermedad respiratoria en caso de infección”, afirma el Dr. Meléndez.

Esto solo sería la punta del iceberg. Aunque los pacientes con VIH están mejor informados sobre su condición, las preocupaciones -equivalentes a las de la comunidad general- puede provocar en ellos síntomas asociados a la ansiedad o la depresión.

“Una de las señales más comunes es que a la persona ni siquiera le interesa levantarse de la cama, ni considera razones para hacerlo. Otra de las señales es el desinterés por hacer cosas que normalmente hacen parte de la rutina: ver algo en internet, leer un libro. Estos son pequeños signos que indican que esa persona se está descompensando en su área de salud mental”, asevera el Dr. Meléndez.

Desde el momento en que se realizó la entrevista hasta el presente no se conocen casos sobre personas VIH positivo afectadas con Covid-19 en Puerto Rico.

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