Adicción a opioides desencadena serie de problemas de salubridad

Adicción a opioides desencadena serie de problemas de salubridad Dr. Julio Bacó, especialista en el manejo de VIH y hepatitis.
Giovanny Vega De Lleguas
Agencia Latina de Noticias de Medicina y Salud Pública

La adicción a los opioides como sustancias para tratar dolores agudos ha generado una crisis de salud que ha desencadenado en el uso de drogas inyectables y la eventual propagación de ciertas enfermedades, de acuerdo con el doctor Julio Bacó en entrevista con la Revista Medicina y Salud Pública (MSP).

El experto precisó que la situación ha sido más evidente en los Estados Unidos, donde la adicción a este tipo de analgésicos orales llevó a individuos a utilizar drogas por vía intravenosa, como la heroína. Esto, a su vez, ha propagado infecciones como el conocido virus de inmunodeficiencia humana (VIH).

“Hay una probabilidad bien grande de que pacientes que se inyectan drogas tengan VIH o cualquier otro tipo de infección, así que aumenta ese riesgo. Muchas veces son coinfectados de hepatitis C y VIH, que es un poco más peligroso”,

precisó Bacó.

De acuerdo con el galeno, existe un 22% de riesgo adicional en aquellos usuarios que se inyectan drogas por vía intravenosa a contraer enfermedades como VIH y hepatitis. Además, son propensos a desarrollar infecciones de piel, botulismo, tétano y endocarditis. 

“Ese es problema principal que estamos teniendo ahora. Toda esa adicción de pacientes que usan drogas inyectables, pues nos lleva a más infecciones. […] Es un problema bien grande que estamos presentando”,

continuó el especialista en el manejo de VIH y hepatitis. 

Sin embargo, el doctor con cerca de 13 años de experiencia reconoció que la mayoría de sus pacientes que han contraído VIH por medio de la inyección de drogas tienen la oportunidad de estar indetectables en un tratamiento. Así que, controlar el virus con terapias y monitoreos constantes es un logro, dado a que no existen curas para este tipo de enfermedad de transmisión. 

“Los pacientes de VIH, por ejemplo, tiene muchos sitios para ir, desde el Departamento de Salud hasta centros privados, como el Centro Ararat. Allí el paciente tiene acceso a todos los medicamentos, ya sea por plan médico o por diferentes programas. Además de atar al tratamiento al paciente adicto a cualquier tipo de droga, lo importante es canalizarlo de forma diferente”,

comentó el doctor. 

En cambio, para los casos de hepatitis C existe cura por medio de tratamientos disponibles en el mercado, que cuentan con entre 95 y 98% de efectividad. 

Sin embargo, existe la necesidad de sufragar este tipo de atención médica para pacientes monoinfectados, es decir, contagiado solamente con hepatitis. “Necesitamos dinero. Solamente hay un protocolo en el Departamento de Salud de Puerto Rico que trata pacientes coinfectados con VIH y hepatitis C. Para pacientes monoinfectados todavía se están buscando fondos”, aseguró.  

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Surge el tratamiento con buprenorfina

Por otro lado, el doctor explicó que en el caso de Puerto Rico el tratamiento con metadona está administrado por el Departamento de Salud local. En cambio, cerca de un 10 por ciento de los pacientes con adicción están siendo tratados con buprenorfina por otras entidades, mayormente privadas. 

“Lo bueno de la buprenorfina es que, comparado con la metadona, el paciente no tiene que ir todos los días a una clínica a buscarla y darse tratamiento. Con la buprenorfina, si el paciente está estable yo lo veo una vez al mes”,

añadió el experto, el cual ofrece los servicios con el fármaco en el Centro Ararat con la modalidad sublingual. 

Sin embargo, Bacó explicó que hay una “población heterogénea” que utiliza opioides, por lo que no se limita meramente a la comunidad adicta a drogas por vía intravenosa. “Aquí hay estudiantes y gente de dinero que también tienen esta adicción”, reiteró.  

El tratamiento con buprenorfina también incluye psicólogos, nutricionistas y manejadores de casos, que les ayudan a cambiar el estilo de vida de la persona. 

Un reto atender a usuarios de drogas inyectables

Asimismo, Bacó comentó que el proceso de tratamiento en pacientes infectados, que a su vez son usuarios de drogas por vía intravenosa, se complica por la necesidad de rescatar a los individuos de las calles y mantenerlos en un tratamiento adecuado.

“Tenemos pacientes VIH positivos con adicción a opiáceos, drogas inyectables. Le damos buprenorfina, que es el tratamiento para evitar que usen drogas intravenosas y, entonces, los pacientes se ponen más adherentes a tomarse medicamentos antirretrovirales”,

abordó Bacó, al reconocer que una gran parte de los pacientes están no detectables del virus. 

El experto en VIH y hepatitis detalló que la reducción de daños se ha convertido en la misión principal en los tratamientos para este tipo de pacientes, conscientes de la baja probabilidad de que el uso de drogas intravenosas cese de la noche a la mañana. “Si día a día podemos controlar esa adicción en el paciente, a lo mejor este puede tomarse medicamentos contra el VIH u otras condiciones, como hepatitis C. Hay estrategias, como el intercambio de jeringuillas”, señaló. 

En los primeros tres meses del año en curso se registraron 96 intervenciones por sobredosis de opioides atendidas por el Negociado de Emergencias Médicas, además de 18 muertes por intoxicación en 2018.

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